LA NORMATIVA MUSICAL MUNICIPAL

Barcelona aumentará el número de espacios y licencias para la música callejera

Los músicos consideran muy insuficientes los 21 espacios actuales en el distrito central

Un músico interpreta un recital en el centro de Barcelona.

Un músico interpreta un recital en el centro de Barcelona. / JOAN CORTADELLAS

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BEATRIZ PÉREZ / BARCELONA

Solo 118 músicos en toda Barcelona poseen la preciada licencia que les permite tocar en la calle. Pero los que pueden hacerlo de manera legal también se topan con dificultades porque únicamente existen 21 puntos habilitados para ello, ubicados todos en Ciutat Vella. Los más solicitados son Portal de l'Àngel, la avenida de la Catedral, la calle del Bisbe y puntos de la Barceloneta. Solo pueden tocar dos horas al día durante no más de cinco días a la semana. El descontento de los artistas es general: así no es posible ganarse la vida.

El ayuntamiento de Ada Colau, consciente de que el debate en torno a la música en directo en la ciudad es una gestión que se le está atragantando, se ha decidido a mover ficha. A principios del 2017 abrirá una nueva convocatoria pública a la que podrán acceder aquellos músicos que no tienen licencia para tocar en las calles de Ciutat Vella. Llevaba sin abrirse desde enero del 2015.

"Queremos que esta convocatoria sea más abierta. Irá por puntuación, entre otras variables, y se valorará la experiencia del músico y que sepa tocar su repertorio", desvela Daniel Granados, asesor externo del Institut de Cultura de Barcelona (Icub) para temas musicales y coordinador del programa Cultura Viva del consistorio.

Hasta ahora, el mecanismo para obtener licencia estaba sujeto al sorteo de las vacantes de músicos que, por diferentes motivos, perdieron su acreditación. Desde el 2015 hasta ahora la han perdido en torno a una decena. La situación no es fácil. En la última convocatoria de hace dos años, solo consiguieron nuevas licencias 27 músicos de los 158 que entonces se presentaron a concurso.

APERTURA

El consistorio prevé además ampliar el programa Música al Carrer, a través del cual habilitará puntos fuera de Ciutat Vella para poder tocar en la calle. No concreta fecha para esta medida, pero avanza que se llevará cabo a lo largo del 2017. "Haremos un estudio para identificar otros puntos en el resto de la ciudad y hablaremos con entidades vecinales y comerciantes –cuenta Daniel Granados–. Queremos descongestionar Ciutat Vella y favorecer la música en la calle, siempre que no moleste a los vecinos".

De esta manera, durante el próximo año aumentará también el número de licencias para actuar en la calle: se mantendrán las que ya existen en Ciutat Vella y se concederán permisos para los nuevos espacios para tocar en otros puntos de la ciudad. El número definitivo de dichas plazas se determinará a través del estudio.

PREOCUPACIÓN

El Icub iniciará una campaña de comunicación que sirva para descriminalizar la música en la calle, al tiempo que trabajará en un nuevo convenio que regule la relación de los músicos con el ayuntamiento, con el objetivo de que los primeros ganen cuota de gestión en el proyecto Música al Carrer.

Si el ayuntamiento lleva a cabo lo prometido, se podría dar solución a una de las quejas más frecuentes de los músicos: 21 puntos en toda la ciudad para actuar de forma legal en la calle les parecen insuficientes.

"Somos demasiados músicos en Ciutat Vella para el número de lugares habilitados", asegura Enric d’Armengol, que toca la guitarra clásica y es miembro de la Associació de Músics i Intèrprets de Carrer (AMIC), formada por intérpretes con licencia. Todos ellos están sujetos a Música al Carrer, el proyecto municipal que desde el 2004 regula la actividad de los músicos en la calle, restringida a Ciutat Vella.

Una vez al mes, los músicos con licencia se reúnen en el Convent de Sant Agustí y, después de participar en un sorteo, consiguen un número. En función del orden que les toque, eligen los puntos en los que actuar. La hora más temprana para comenzar la actuación es a las 11 de la mañana. A partir de las 9 de la noche debe cesar toda actividad musical en la vía pública.

RESPETO

"Estamos preocupados", sentencia d’Armengol. Principalmente porque las restrictivas medidas que existen hasta ahora impiden al artista vivir de ello. D’Armengol, con todo, matiza que la situación mejora desde hace un año y medio, cuando el consistorio accedió a dejarles tocar con un amplificador y vender sus discos, algo que antes estaba prohibido.

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"Hace 15 años se actuaba mucho más libremente en las calles de Barcelona. Existía un sentido de respeto por la cultura y el arte callejeros. Pero ahora la ciudad ha tomado otro carácter a causa del turismo", asegura Leonardo Trincabelli, que toca el hang y que además es presidente de la AMIC.

Trincabelli lamenta que "la cultura en la calle vaya perdiendo su espacio", pero valora que el gobierno municipal de Colau es más dialogante que los anteriores y que "ha abierto los oídos" a modificar la realidad de la música en la calle.

Actuar en el metro

Daniel Granados, asesor del Icub, asegura que el ayuntamiento se está fijando en el funcionamiento de la música en el metro de Barcelona para mejorar la muy diferente situación que viven quienes tocan en las calles.