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El turismo de Barcelona reparte juego al resto de Catalunya

El consorcio dobla su oferta para animar a los turistas a descubrir atracciones de otros municipios, cosa que ya hacen el 14,6%

Montserrat, La Roca Village, Dalí-Figueres, Sitges y el enoturismo son las salidas organizadas más demandadas fuera de la ciudad

Patricia Castán

Con Barcelona en plena ebullición turística y cada vez más viajeros repetidores, la capital catalana ya no necesita hacer autobombo exclusivo de sus posibilidades de uso y disfrute, sino que puede permitirse repartir juego hacia el resto de Catalunya. O mejor dicho, debe hacerlo si quiere abrir una creciente vía de escape a las escenas de saturación urbana (el 58% de los turistas creen que en la ciudad hay demasiados turistas) y si pretende seguir atrayendo al 52,5% de visitantes (2015) que ya habían venido anteriormente. Del actual torrente de guiris que llegan a la ciudad, los que deciden ir más allá del municipio son el 14,6%. Entre las excursiones organizadas hay especial predilección por Montserrat, el 'shopping' de La Roca Village, la huella de Dalí en Figueres, el encanto de Sitges y el enoturismo por cavas y bodegas. 

Turismo de Barcelona, que en su web y oficinas comercializa más de 200 productos turísticos (la gran mayoría de empresas externas seleccionadas), empezó a dar vida a las excursiones fuera de las fronteras municipales en el 2007. Pero ha sido en los últimos dos años (con la ciudad en plena y discutida efervescencia), cuando ha doblado las opciones para explorar más allá. Son ya 67 las propuestas. Una pequeña porción del enorme pastel de opciones que promueven turoperadores y nuevos emprendedores, y que se comercializan también desde otros muchos frentes. 

Sobre ese 14,6/% de turistas (2015) que visitan atracciones fuera de la ciudad, la encuesta presentada el domingo por el consistorio sitúa también a Montserrat (4,4%, del total de visitantes), Sitges (2,9%), Girona y Figueres a la cabeza. El 84,1% se atrinchera en la ciudad pero dibuja un importante foco de mercado para alimentar otros destinos próximos.

El año pasado más del 29% de viajeros llegaba a la ciudad por cuarta (o más) vez. Ayuntamiento y consorcio ven claro que para no aburrir al visitante es imprescindible generar nuevos focos de interés. La medida municipal de impulsar itinerarios por barrios periféricos tiene, de momento, discretísimo eco. Pero al viajero más inquieto no le importa desplazarse a una hora de distancia para conocer la postal (visual y espiritual) de Montserrat, u hora y media para adentrarse en el Museu Dalí, por citar algún ejemplo.

ALTERNATIVAS

Son opciones que quedan aún muy por detrás del relumbrón del 'top ten' barcelonés (en el 2015, Sagrada Família con 3,72 millones de visitantes, Parque Güell con 2,76, museo del Barça con 1,75...), pero que sin duda crecerán a corto plazo en la medida en que se mejoren, se promocionen y el turista busque nuevos horizontes. En el consorcio turístico dan cada vez más empuje a esas iniciativas, para que Barcelona ejerza de capital pero dé alas a otros destinos. Sus productos y servicios comercializados incluyen visitas por diferentes municipios catalanes -de Montserrat a Vic, Sant Cugat, la Costa Brava o Poblet-, también transportes, actividades lúdicas (con Port Aventura a la cabeza) y un gran apartado vinculado al enoturismo (casi una veintena de propuestas), que cada vez tiene más éxito entre los foráneos.

A la cabeza de la demanda oficial, Montserrat y sus 2,36 millones de visitantes anuales totales -podría llegar a los 2,5 este año-, se impone entre todos los distribuidores de servicios. Fuentes de la abadía destacan que los visitantes extranjeros han ido creciendo hasta representar un 51% el año pasado, frente a un 5% del resto de España. Seduce especialmente a franceses, estadounidenses (muchos cruceristas) y, en auge, japoneses y coreanos.  

TARDES DE BRINDIS

Como satélites, otros muchos productos turísticos se nutren de este filón. Los emprendedores Juan Ramon Juncàs y Pedro Ávila impulsaron hace cuatro años Castlexperience, tras ver como algunas propuestas de turismo enológico se estrellaban. Vieron claro que había que ligarlo a otra actividad, y ahora figuran entre las excursiones de más éxito con su combo de Montserrat (y otros focos culturales) con visita a una bodega exclusiva en un castillo del siglo X, Oller del Mas. Tras "enormes esfuerzos" y sin capital de salida, la empresa cuenta ya con 23 trabajadores y 18.500 clientes este año. Los extranjeros de un centenar de nacionalidades -sobre todo de EEUU y anglosajones- se pirran por su completo de 10 horas por 89 euros, donde la degustación de vinos, la comida de proximidad y los grupos de un máximo de 15 personas son clave. Este año rozarán el millón de euros de facturación. 

También resuenan los brindis en el Penedès. El trío Freixenet, Codorniu y Bodegas Torres conforma una ruta de peregrinaje de fans de vinos y cavas catalanes que conocen estas marcas ya internacionales. Fuentes de Freixenet indican que de los 90.000 visitantes del 2015, un 64% fueron extranjeros, sobre todo alemanes. Les siguen EEUU y Corea, al alza. Eligen entre 9 visitas a la carta.

Precisamente, el Catalunya Bus Turístic (participado por Turismo de Barcelona, la Agència Catalana de Turisme, Alsa, Moventis y TMB) alcanza las ocho rutas en verano (incluido Montserrat, Núria, Figueres o La Roca) y tiene en su podio la visita Vinos y Cavas. Entre sus 16.500 usuarios del año pasado, el 'mix' de Girona y Figueres fue el que se impuso, aunque entre las novedades destaca un itinerario rumbo a Badalona, su museo y la costa, con trayecto en barco incorporado, indican fuentes de TMB. "La afluencia del turismo en Barcelona lleva a un flujo importante de gente a visitar otros destinos próximos de interés cultural, gastronómico o histórico", destacan. Entre sus clientes sobresalen los alojados en hoteles de alta gama y que pasan en Barcelona de 3 a 7 días.

Sitges forma parte de ese kilometraje. Fuentes de su ayuntamiento destacan el flujo continuo de turistas que se desplazan desde Barcelona hasta la localidad marinera, pero también a la inversa, de los que se alojan en la playa y hacen escapadas a la capital. A su turismo estacional suman ese furor de excursionistas que recorren sus museos, con especial éxito de la Casa Bacardí, cuya entrada suele formar parte de muchas visitas guiadas desde Barcelona. 

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