21 sep 2020

Ir a contenido

Las batallas del Born

La polémica en torno a la muestra reproduce el choque entre quienes querían presrvar la huella histórica del espacio y los que preferían una biblioteca encima

El historiador Culla afirma que el espacio "no es un santuario" pero juzga inviable asociarlo físicamente a la represión franquista

Toni Sust

Restos históricos encontrados en el Born.

Restos históricos encontrados en el Born. / JOAN CORTADELLAS

La polémica registrada semanas atrás en relación con la exposición 'Franco, Victoria, República. Impunidad y espacio urbano’, prevista para octubre y que incluye la colocación en el exterior del Born de la estatua ecuestre decapitada de Franco y de la Victoria de Frederic Marès, es apenas una cría de serpiente de verano si se compara con la que rodeó al alumbramiento del antiguo mercado como espacio de memoria de la guerra de Sucesión, que culminó en la derrota austracista y la toma borbónica de Barcelona en 1714.

Lo recuerda bien el historiador Joan B. Culla, que junto con su colega Borja de Riquer integró un pequeño grupo que presionó a las instituciones para que tuvieran en cuenta los restos históricos que sacaron a la luz las obras para construir la biblioteca que estaba proyectada en el Born. Entonces, en el 2001, hubo una colisión de opiniones entre quienes defendían tapar las ruinas encontradas y mantener la biblioteca y entre quienes consideraban que no se podía soslayar la huella de la Barcelona derrotada por los Borbones.

Culla recuerda cÓmo Riquer y él, entre otros, visitaron en el 2002, en un mismo día, al entonces alcalde de Barcelona, Joan Clos, y al presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. Hubo consenso institucional a favor de apostar por el espacio de memoria y se descartó la biblioteca, que nunca se ha llegado a construir.

CAMBIO DE NOMBRE

“Deduzco de todo lo que he leído y hablado que el equipo de la alcaldesa, Ada Colau, no intenta desmantelar el Born, no me lo imagino, pero sí se quiere diferenciar de la gestión de los convergentes”, afirma Culla aludiendo al anterior mandato, el del alcalde Xavier Trias. Como ejemplo obvio cita el cambio de nombre que el actual equipo de gobierno municipal impuso al antiguo mercado en febrero pasado: de Born Centre Cultural a Born Centre Cultural i de Memòria. Una modificación que fue vista por el grupo de CiU en el ayuntamiento como una forma de desviar el foco de la reivindicación independentista. Curiosamente, el jefe de filas de ERC, Alfred Bosch, se mostró en febrero favorable a que se rebautizará así al Born. Ahora, meses después, y alejado de Colau tras el pacto de Barcelona en Comú con el PSC y de denunciar varios incumplimientos en acuerdos con la alcaldesa, ha encabezado las críticas a la exposición prevista para octubre.

Culla cree que el espacio está “inseperablemente ligado a 1714” y subraya que, en cambio, “la represión franquista no se puede vincular físicamente al Born”, y sí a otros espacios de la ciudad. Pero rechaza la idea de que no se pueda revisar nada. “Yo no creo que el Born sea un santuario”, proclama Culla, que se muestra a favor de nuevas exposiciones temporales, sobre la represión del franquismo u otros hechos. Tampoco rechaza la instalación del Franco decapitado a caballo en plena calle: cree que será un buen gancho para que la gente se acerque.

RIFIRRAFES POLÍTICOS DE FUTURO

Pero Culla no duda, al tiempo, de que Colau y su equipo quieren un cambio y que eso traerá consecuencias: “La voluntad política clara del equipo de la alcaldesa de corregir el contenido del Born crea un potencial conflicto político”. Conoce bien al equipo: el anterior comisionado de Memoria Histórica, Xavier Domènech, fue su alumno; el actual, Ricard Vinyes, fue compañero suyo de curso en la universidad.

De hecho, aunque el grupo de CiU protestó amargamente por la exposición, el peso del enfrentamiento con el gobierno municipal lo ha asumido ERC. No deja de ser el reflejo del pulso de futuro entre los dos espacios que parecen llamados a competir electoralmente por el poder político en el futuro inmediato de Catalunya, republicanos y colauistas.