Ir a contenido

REDESCUBRIR A UN ARTISTA

El fotógrafo sin vértigo

El ayuntamiento de Barcelona publica una retrospectiva de la obra de Gabriel Casas, gran retratista de la Barcelona de los años 30

CRISTINA SAVALL / BARCELONA

Unos niños se encaraman de manera peligrosa a un tranvía con paradas en los barrios de Sants, Les Corts y Marina, datada entre 1920 y 1939. / GABRIEL CASAS

Unos niños se encaraman de manera peligrosa a un tranvía con paradas en los barrios de Sants, Les Corts y Marina, datada entre 1920 y 1939.
Gabriel Casas subió con su cámara a una de las torres de la fachada del Naixement de la Sagrada Família para retratar las obras en 1930.
Vista aérea desde una azotea de Rambla de Catalunya, entre 1932 y 1933.

/

Encaramarse a azoteas de edificios, a torres eléctricas y a gigantescas estatuas, como la de Colom, no estaba en el umbral de peligro de Gabriel Casas (Barcelona, 1892-1973) a la hora de fotografiar su ciudad desde planos insólitos. Como fotógrafo, Casas fue olvidado después de la guerra civil. El régimen franquista lo inhabilitó para ejercer el fotoperiodismo, pero en estos últimos años su polifacética obra ha cobrado importancia por tratarse de un artista que se avanzó a su tiempo con el dominio de picados, contrapicados, sobreimpresiones, descentramientos del eje de simetría y perspectivas, siempre con sensacionales juegos de sombras.

El Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) le dedicó en el 2015 una gran restrospectiva en la que se exhibieron 120 fotografías captadas entre 1929 y el final de la guerra. Ahora el ayuntamiento acaba de editar 'Gabriel Casas 1892-1973. L'angle impossible', un libro fotográfico con textos de Pablo González Morandi y Andrés Antebi, ambos fundadores del Observatori de la Vida Quotidiana (OVQ), desde donde impulsan la web reportersgrafics.net.

Para los autores, Casas es una figura trascendental para comprender la historia de Barcelona de la primera mitad del siglo XX, por su acceso a momentos clave, cuando trabajaba para el ayuntamiento, para el patronato de Turismo y para la Generalitat. "Destacó por el carácter innovador de su lenguaje y la experimentación constante, influenciado especialmente por László Moholy-Nagy y por Alexander Ródchenko", consideran González y Antebi, que en libro recuerdan que Casas vivió en primera persona, desde la plaza de Sant Jaume, los 'Hechos del 6 de octubre de 1934', cuando Lluís Companys, presidente de la Generalitat, plantó cara al gobierno español de Alejandro Lerroux y proclamó el Estado catalán dentro de la República Federal Española.

"Destacó por el carácter innovador de su lenguaje y por la experimentación constante", describen los autores del libro

"Casas hizo fotos de la contienda, pero los clichés no se han encontrado. Cuando el Gobierno atacó al Palau de la Generalitat, él fue detenido durante un día, tras lo que salió en libertad sin cargos". No fue el único conflicto en el terreno político, en el que perdió los carretes. "El 19 de julio de 1936, es muy posible que como fotoperiodista recorriera las calles de Barcelona. En pleno proceso revolucionario la Federación Anarquista Ibérica (FAI) le confiscó el estudio que tenía en la calle Nueva de Zurbano y Casas solo pudo salvar algunas pertenencias", explican los investigadores. 

En 1929 fue nombrado fotógrafo oficial de la Exposición Internacional de Barcelona. "Al retrato y la crónica gráfica deportiva, fue sumando nuevos retos, nuevas miradas y nuevos escenarios, hasta convertirse en un fotoperiodista polifacético y multidimensional" indican los autores. La hija del retratista, Núria Casas, describe en el prólogo el encarcelamiento de su padre en 1939 por su vinculación republicana. "Cuando salió de prisión, era un hombre enfermo, decepcionado y derrotado. Lo había perdido todo: el ambiente de libertad con el que trabajaba antes de la guerra y la posibilidad de volver a trabajar en las calles como reportero porque se negó a firmar los 'Principios del movimiento', cuenta su hija.

SU OBRA EN INTERNET

Los negativos de Casas permanecieron 22 años dormidos en el estudio del pintor Robert Llimós, a quien el fotógrafo le había trapasado su local de Sant Pere Més Alt. "Entonces mi padre estaba muy enfermo y no se vio con fuerzas de retirar sus archivos", cuenta. Según la hija, cuando Casas falleció solo fue reconocido dentro de los círculos de fotografía. Entonces, el ayuntamiento y la Diputació se interesaron por acoger su legado, pero no llegó a concretarse nada.

Hasta 1995, los negativos no fueron entregados, al Arxiu Nacional de Catalunya, que los restauró, digitalizó y catalogó. Lluís Saura se encargó de la descripción de las imágenes y de la creación del portal web, donde se puede visualizar toda su obra en la web www.gabrielcasas.cat

0 Comentarios
cargando