Suelo de titularidad municipal

La Borda, covivienda pionera

Media docena de cooperativas, integradas en comisiones de trabajo, colaboran con La Borda

La construcción del edificio de La Borda pone el foco en el confort y la adaptabilidad de las viviendas

MAQUETA Gamboa y Mestres (dcha.), observan la miniatura de La Borda.

MAQUETA Gamboa y Mestres (dcha.), observan la miniatura de La Borda. / FIRMA DE FOTO

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Luis Benavides

En un mercado inmobiliario caracterizado por la especulación y unos precios abusivos, un grupo de vecinos del barrio de La Bordeta, en Sants-Montjuïc, han iniciado una nueva senda con la importación de un modelo de vivienda alternativo, las cooperativas de vivienda en cesión de uso, muy extendidas en otras ciudades del mundo. En este tipo de promociones el uso es personal pero la propiedad es colectiva. En la práctica, este modelo facilita el acceso a una vivienda digna, con precios asequibles, y fomenta nuevos modelos de convivencia e interacción con el vecindario gracias a su organización interna y la existencia de espacios comunes.

Rosa Maria Mestres será una de las inquilinas de este edificio pendiente de construcción situado en Can Batlló, La Borda, cuyo nombre es un guiño a la construcción tradicional de piedra que da nombre al barrio en el que se ubicará. La Borda es la primera promoción cooperativa de viviendas con cesión de uso de toda Barcelona. "Conocíamos experiencias de covivienda en Uruguay y Dinamarca, y decidimos organizarnos para conseguir algo parecido", recuerda Mestres, de 64 años.

Las obras comenzarán este otoño y podrían estar acabadas en diciembre de 2017. Este primer edificio de La Borda -porque la intención sería que se pudiera replicar este modelo en otros barrios- dispondrá de una treintena de pisos de diferentes tamaños. Todos sus habitantes, unas 50 personas, entre adultos y niños, compartirán espacios comunes como una cocina con comedor, una gran sala polivalente, un espacio de trabajo, trasteros y una lavandería, entre otros. "Entre todos definimos cómo queríamos que fuera el edificio y qué servicios comunitarios podía ofrecer", subraya Mestres. "Quiero vivir de una manera diferente -cuenta Mestres-, y La Borda será un espacio intergeneracional y muy enriquecedor".

CONSTITUCIÓN LEGAL

La cooperativa Habitatges La Borda SCCL fue constituida formal y legalmente en septiembre del 2014 por un grupo de personas vinculadas a la recuperación de Can Batlló, un antiguo recinto fabril ahora abierto a la ciudadanía. Y en noviembre del 2015 se constituyó un derecho de superficie por parte del Ayuntamiento, en favor de la cooperativa, en una parcela situada en la calle de Constitució, uno de los límites de Can Batlló.

Para tirar adelante el proyecto de La Borda se crearon diferentes comisiones de trabajo con la participación de otras cooperativas. Así, por ejemplo, Col·lectiu Ronda aporta sus servicios jurídicos y LaCol se encarga de la ejecución del proyecto arquitectónico y su proceso participativo.

La media docena de entidades involucradas en el proyecto forman parte de la economía social y persiguen la creación de un verdadero Mercado Social. "Este modelo alternativo de acceso a la vivienda, mucho más popular, puede servir para regular los precios a largo plazo. Para ello deberá aumentar la bolsa de viviendas cooperativas cooperativas", explica Cristina Gamboa, arquitecta de LaCol, una cooperativa de arquitectos con sede en la calle de Ciceró.

Uno de los principales escollos ha sido encontrar la financiación de los 2,4 millones de euros que costará la promoción. "Las entidades financieras convencionales nos pedirían avales individuales. La única entidad de crédito que apuesta por nuestra modelo, con más del 60% de la financiación mediante diferentes formulas, es la cooperativa de crédito Coop57. Las aportaciones de capital de la personas socias habitantes y colaboraciones cubrirán el resto", explica Gamboa, quien anticipa una campaña para aumentar la base social y alcanzar los 1.000 colaboradores (#Volemser1000), que aportando 100 euros formarán parte del proyecto y podrán participar en la asamblea anual.

A nivel arquitectónico, La Borda destaca por su carácter sostenible. "Que un piso sea asequible no solo depende del coste de construcción, sino también del coste de mantenimiento. Esto requiere reducir la demanda y mejorar la eficiencia", aclara la arquitecta. Así, por ejemplo, 24 de los 28 viviendas no necesitarán calefacción por su situación y un aislamiento con prestaciones muy altas. Además, este edificio de seis plantas se levantará con una estructura de madera contralaminada, que sustituye los sistemas de construcción convencionales.

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Estas promociones con bajo presupuesto no tienen nada que envidar a otras a las más habituales. "Se pone el foco en la confortabilidad y adaptabilidad de las viviendas. Eso sucede por una razón muy sencilla: los promotores de la vivienda serán sus futuros usuarios", subraya la arquitecta. 

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