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Archivo de cortesía

La Biblioteca de Catalunya atesora uno de los mayores fondos de Cervantes del mundo

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA

Una parte de la Sala Cervantina con el busto del autor de El Quijote presidiendo. 

Una parte de la Sala Cervantina con el busto del autor de El Quijote presidiendo.  / JOAN CORTADELLAS

El legado, donado por Isidre Bonsoms, reúne primeras ediciones de las obras del escritor 

Hay disparidad de criterios sobre cuándo fueron o si llegaron a ser las visitas de Miguel de Cervantes a Barcelona. Hay quien afirma que fueron dos, otros una, y algunos ninguna. Tampoco están claros los años en que de haber ocurrido, ocurrió u ocurrieron: 1569, 1571 o 1610. Pero de lo que no hay duda es que la ciudad aparece en sus obras. Famoso es el "Archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única", que Cervantes pone en boca de Don Quijote. Tanto elogio viniendo de una pluma tan reputada y de un hidalgo tan ingenioso se antoja que merece ser correspondido. Y lo es. Barcelona tiene la que en su momento fue considerada la colección cervantina más importante del mundo: la atesorada por Isidre Bonsoms y donada en 1914 a la Biblioteca de Catalunya. Calificativo, el de más importante, que si no mantiene, comparte: los fondos de la Biblioteca Nacional de España no le van a la zaga. 

La colección catalana descansa, cómo no, en la Sala Cervantina de lo que durante cinco siglos fue el único hospital general de la ciudad, el de la Santa Creu, y que en 1940 mutó oficialmente en sede de la biblioteca. Antes los fondos de la institución ocuparon el Palau de la Generalitat. Fue así hasta que en la contienda civil el palacio se convirtió en objetivo de guerra y los bibliotecarios sacaron los libros, colección cervantina incluida, en volandas con destino al edificio gótico. Hay fotos que los muestran apilados en el claustro, al pie de la cruz barroca que lo preside.   

La sala, la más noble del centro, ocupa la antigua enfermería del Hospital de la Santa Creu 

Alguna de estas imágenes se puede ver junto con otro material, como una carta de Elizabeth Taylor o una impresionante colección de exlibris, cuando uno transita por el espacio privado de la biblioteca. La presencia de la misiva de la actriz de ojos violeta se explica porque entró con la donación del archivo de Josep Trueta; lo de circular por los espacios cerrados al público es imprescindible para llegar a la Sala Cervantina,  plaza de acceso restringido. Aunque con excepciones, como en Sant Jordi, que además de ser día dedicado al libro y a la rosa, es también aniversario del fallecimiento del autor de 'El Quijote'. 

El sábado se cumplieron cuatro siglos de tan señalada efeméride, así que nada mejor que rendirle honores con una visita a lo que en la institución consideran su espacio más noble, con permiso de la Sala Marès. La que alberga la biblioteca del escultor, rodeada de mosaicos con escenas del vía crucis, se cree que fue el quirófano del hospital; la que conserva la donación de Isidre Bonsoms era la enfermería. Y entre una y otra se supone estaban las estancias de los gremios, en una de las cuales murió Antoni Gaudí. 

TRADUCCIÓN AL INDOSTÁNICO

La Sala Cervantina no solo conserva la colección de Bonsoms sino que también alberga el mobiliario que la acompañaba, 3.500 volúmenes entre los que figuran las primeras ediciones de todas las obras de Cervantes, menos de 'La Galatea' de la que hay una rarísima segunda edición, y las primeras ediciones de las traducciones de 'El Quijote' a numerosos lenguas, algunas tan exóticas como el indostánico, amén de las primeras que se hicieron al catalán: la más temprana, aunque inédita, es de 1882 y lleva la firma de Eduard Tàma­ro; la segunda, que sí vio la luz, llegó en 1891 de la mano de Antoni Bulbena. Pero la colección cervantina de la Biblioteca de Catalunya no se cerró con la donación de Bonsoms, a día de hoy sigue sumando obras: recoge todo lo que se ha publicado y se publica acerca del escritor y sus obras. De manera que en la actualidad suma 9.000 piezas, entre las que se incluyen materiales tan diversos como ensayos, grabados, carteles de cine, cajas de cerillas y cómics. 

Vigila tan preciado tesoro un busto de Cervantes realizado por Josep Reynés y un óleo del donante firmado por Josep M. Vidal-Quadras. Y entre ambos una placa con otro de los pasajes del genial escritor sobre Barcelona: "Flor de las bellas ciudades del mundo". Ahí es nada.