NUEVA ETAPA MUNICIPAL

BCN da un vuelco a su política contra la violencia machista

La ciudad pretende dar un mayor papel y más recursos a las entidades de mujeres

Colau quiere liderar una red de municipios que presione a Rajoy también en igualdad

Protesta contra la violencia de género en la plaza de Sant Jaume, en noviembre.

Protesta contra la violencia de género en la plaza de Sant Jaume, en noviembre. / CARLOS MONTAÑÉS

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HELENA LÓPEZ / BARCELONA

Se hace raro escuchar en boca de una concejala del Ayuntamiento de Barcelona expresiones como feminicidio o sociedad patriarcal, muy comunes en el discurso de Laura Pérez, la nueva titular de la reformulada área de Ciclo de Vida, Feminismos y LGBTI, que el gobierno de Ada Colau ha elevado a depender de la segunda tenencia de alcaldía en algo, aseguran, que quieren que sea más que un gesto. En los primeros meses de gobierno se acumulan sobre la mesa de Pérez una cantidad de planes que indica una apuesta ambiciosa. Los encabeza, en línea con la lucha contra la violencia machista, la prioridad de la concejalía de que Barcelona lidere una red municipalista contra esta lacra social "ante la inoperancia del Estado" y trabajar para enraizar en la ciudad los servicios municipales ya existentes de atención a la mujer, que Pérez juzga de calidad, objetivo para el que quiere doblar el presupuesto (si su minoría de gobierno lo permite).

La concejala plantea el primero de los objetivos, la red municipalista, como una suerte de grupo de presión. "Una fórmula para marcar la agenda y apretar al Estado desde los municipios", apunta Pérez. Esta red se empezó a gestar el pasado fin de semana en el encuentro de ciudades por el cambio. "Además de la presión, se trata de compartir a nivel técnico los recursos. Barcelona tiene servicios a exportar, como el pionero de atención a los hombres, el SAH, por el que el año pasado pasaron 158 personas", prosigue la concejala.

Corresponsabilidad

El segundo de sus grandes proyectos consiste en que los actuales puntos de información y atención a las mujeres (PIAD) dejen de ser "solo" un punto de información para convertirse en un servicio conectado a las muchas entidades de mujeres organizadas en los barrios, que quieren potenciar, en la línea de la "corresponsabilidad ciudadana". "Es vital un proceso de acompañamiento; crear un vínculo con la mujer, más allá de asesorarla", continúa la concejala, quien critica que ahora estos servicios suponen un 0,25% del presupuesto.

Con ese objetivo, el municipio ha empezado a contactar con las asociaciones y está evaluando el circuito para detectar posibles errores. "Sabemos que hay una falta de coordinación", apunta Pérez, quien este mes se reunirá con todos los PIAD y los SARA, el servicio de atención, recuperación y acogida para mujeres víctimas de violencia machista.

Sylviane Dahan, portavoz de la Vocalía de la Mujer de la FAVB recuerda que el despliegue de los PIAD fue una gran victoria del colectivo. "Se lograron hace una década gracias al trabajo de grupos de mujeres organizadas. La demanda entonces era de profesionales. Eran muchas las mujeres que ayudaban a otras con buena voluntad, pero hacían falta recursos técnicos", apunta la activista vecinal. Tras esa victoria, la demanda de estos grupos, que han seguido trabajando, fue "ligar" las dos redes existentes. "Lo que propone ahora el ayuntamiento es una demanda histórica de la vocalía de la mujer de la FAVB", señala.

A ojos de Carmen Gómez, presidenta de La Pizarra de Raimunda, histórica y muy activa asociación de mujeres de Sant Martí, el camino para acabar con la violencia machista es apostar por empoderar a las mujeres organizadas. "El trabajo de base de las mujeres con las mujeres es básico para evitar que se lleguen a situaciones límites como el maltrato. El asistencialismo es necesario, pero es importante poner el foco en la situación previa a la violencia física. En la autoestima. Esperamos que sea verdad que Colau valora a asociaciones como la nuestra, ahora poco apoyadas", denuncia la activista.

Actuación de los PIAD

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Más allá de querer engarzarlos... ¿qué hacen esos PIAD? Cada punto de información -hay 11 en total- cuenta con una técnica, una psicóloga y una abogada. En la primera entrevista, la técnica hace una exploración del caso, ya que muchas veces existe una diferencia entre lo que las mujeres demandan -la mayoría asesoramiento jurídico para una separación- y su problema real -detrás puede haber un caso de violencia-. "Las mujeres se abren, porque la atención es individualizada, guardamos una hora para cada visita, pero hacen falta tiempo y recursos", apunta una técnica de uno de estos puntos, quien señala como mejora pendiente la necesidad de ampliar las horas de atención psicológica, uno de los servicios con mayor demanda (y lista de espera).

En estos centros se ofrece atención individual, grupal y comunitaria, y esta última es la que tanto las entidades del territorio como el nuevo equipo de gobierno quieren reforzar, para que no sean "setas". Las entidades coinciden en que la base para intentar erradicar la violencia machista es hacer una transformación social. Hablan de un iceberg en el que las muertes por violencia machista -en el 2014 cinco mujeres fueron asesinadas en Barcelona- son solo la punta, pero que es vital trabajar la base para evitar llegar a ese extremo, base que se trabaja a través de los PIAD, pero también debe trabajarse en colegios e institutos. El curso pasado, Xavier Trias inició un proyecto piloto en institutos en esta línea que el gobierno actual celebra y quiere continuar y ampliar.