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PROYECTO SOCIOCULTURAL EN EL RAVAL

Diálogos de mujer

Una entidad con solo dos años de vida ha logrado la confianza de 200 mujeres inmigrantes Les enseñan castellano, catalán e inglés

HELENA LÓPEZ / BARCELONA

El 10 de febrero había 191 mujeres matriculadas. El grupo mayor, 63, procedía de Bangladesh. Había 50 llegadas de Pakistán, 39 de India y 31 de Marruecos. El 19 de febrero, las inscritas ascendían ya a 194. En la asociación Diàlegs de dona la matrícula está viva. Solo tiene sentido que sea así. El 80% de sus alumnas llevan en Barcelona menos de cinco años. Concretamente en el Raval, donde trabaja esta joven entidad, nacida en el 2013, muy arraigada en el territorio pese a su corta historia. Que sus fundadoras, Fátima Ahmed y Mercè Amor llevaran años trabajando en el barrio tiene algo que ver con el éxito de la entidad, en apuros por la falta de recursos como tantas.

Hoy por hoy están en una sala que les cede la cooperativa Impulsem, en la calle de las Tàpies, pero el espacio es cedido, no suyo, y claramente insuficiente. Las tres aulas en las que lo han dividido son muy pequeñas para la gran cantidad de mujeres que acuden a las clases, y abiertas, con lo que la lección de una clase se confunde con la del al lado. "Hay tres niveles, del más más básico, a uno más avanzado. Todo es oral y muy práctico, porque la lengua es solo una herramienta para la integración», apunta Amor. «Siempre usamos situaciones cotidianas. El diálogo en la consulta del médico o en el colegio", añade Ahmed.

Ambas coinciden en la importancia del compromiso de todas las mujeres. Tanto las voluntarias, que dan clases tres horas a la semana de castellano, catalán o inglés, como de las alumnas, quienes también se implican en las actividades del barrio, más allá de acudir allí a aprender. "Es básica la implicación en el barrio. Participamos en la fiesta mayor, en el día contra la violencia de género...", cuenta convencida Ahmed.

Perfil muy definido

"Nuestro perfil de alumna es muy definido. La mayoría de mujeres han llegado aquí a través de la reagrupación familiar. No vienen a Barcelona a buscar trabajo, vienen a cuidar a sus familias, y es más difícil acceder a ellas. Que salgan de casa y se relacionen", reflexiona Amor.

Diàlegs de dona funciona, sobre todo, por el boca oreja. Todas las que llegan conocen a una amiga, a una conocida o a una vecina que ya acudía. Uzma tiene 34 años y tres hijos, pero, quizá por su timidez, aparenta bastantes menos. Es pakistaní y hace siete años que vive en el Raval. Es alumna de tercer curso de castellano, igual que Davinder, india de 35 años, y Hayak, marroquí de 29. Seguramente fuera del aula no habrían cruzado palabra, pero gracias a Diàlegs de dona han fraguado amistad.

Búsqueda de local

Pese a que tanto Ahmed como Amor solo tienen buenas palabras para hablar del distrito de Ciutat Vella - "tienen un mucha consideración nuestro trabajo y nos ayudan tanto como pueden"-, por el momento la solución definitiva no llega. Les ofrecen un local propio en la calle del Lleó, pero todavía más pequeño que el actual, lo que dificulta su trabajo. "Seguimos buscando y reuniéndonos como posibles colaboradores. Cualquier colaboración es bienvenida", concluyen. Mensaje lanzado.

Temas: Inmigración