A PIE DE CALLE

Sant Andreu goza con el Jazzing

Una pareja baila swing, ayer en el auditorio de la biblioteca de Can Fabra.

Una pareja baila swing, ayer en el auditorio de la biblioteca de Can Fabra. / MARTÍ FRADERA

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CATALINA GAYÀ / BARCELONA

E l viernes por la noche, en un bar de Sant Andreu en el que hay un extraño rinoceronte, dos personas lucían camisetas del Festival Jazzing. Cuando se daban cuenta de la coincidencia, se sonreían. Ayer, el último día del festival, en Sant Andreu ya eran muchos los que lucían la misma prenda. No trataré en esta crónica la emoción que provocó la orquesta del Taller de Músics en el auditorio de la biblioteca de Can Fabra, tras cambiar, por la lluvia, el escenario de la plaza por el del auditorio de la biblioteca. El 'A Pie de Calle' versa, como siempre, de la calle.

Era Quim Pañart, padre de una chica que es parte de la Sant Andreu Jazz Band, alma y organizadora del festival, quien daba la clave de lo que ha supuesto para Sant Andreu esta primera edición del festival. Recogía una anécdota que sucedió en una de esas actuaciones que esta semana han llenado plazas, teatros y bares de público y de músicos de jazz, de hecho, con algunas de las mejores bandas de jazz del país. Quim hablaba de una actuación en el Bar Colombia (Carla Motis Trio) y decía que un vecino le había comentado: "Esto parece un país civilizado".

Aquí muchos comercios lucen una pegatina que los vincula a la Sant Andreu Jazz Band y al festival: la banda es motivo de orgullo en un barrio que sigue funcionando como pueblo. Sant Andreu se entiende sumando el tejido vecinal y asociativo de un pueblo -que se traduce en orgullo, solidez y raíz- y las posibilidades de vivir en una ciudad. Está en el otro extremo del barrio con vecinos posmodernos, o hipstersque no se vinculan con el territorio y está a solo 20 minutos del centro de Barcelona. Fuera del territorio del turismo masivo -han abierto unos hotelitos discretos, me decían-, los vecinos ayer se saludaban en el vestíbulo de la biblioteca mientras esperaban su turno para entrar al auditorio.

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Maria José Pedregosa, jefa de producción de la Sant Andreu Jazz Band, explicaba que el público, tras entender que era imposible tocar en la plaza, se había autoorganizado: el aforo del auditorio es de 150 personas, la Original Jazz Orquestra Taller de Músics y Eva Fernández tocaría 20 minutos para un público y, luego, entraría el otro público. Anna Farré esperaba junto a sus hijas. Vive en Sant Andreu y, decía, la infancia de sus hijas aquí no es la misma que tuvo ella en Sant Martí: «Es como un pueblo y conserva esa tradición, y hay mucha cultura». Sant Andreu es la mezcla de exiliados inmobiliarios -vecinos que tuvieron que irse- y refugiados inmobiliarios, nuevos vecinos que llegaron.

En el pasillo, donde se acumulaba el público del segundo turno, había grandes carteles que explicaban la historia de la Fabra i Coats. A las 13.41, el público del primer turno salía. En el escenario, David Pastordirector de la Original Jazz Orquestra Taller de Músics, decía: "Gracias por dejarnos llevar el jazz a todas las casas". Una pareja tomaba la pista. 'One, two, three': swing. A Joan Chamorrodirector de la Sant Andreu Jazz Band, se le acercaban los vecinos para felicitarlo por esta primer Jazzing. Empezaba el aguacero.