10 jul 2020

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INICIATIVA SOCIOCULTURAL

A la vejez... ¡malabares!

Una veintena de mujeres (y un hombre) participan en un curso de circo para personas mayores en el Ateneu Popular de Nou Barris

HELENA LÓPEZ
BARCELONA

María Álvarez tiene 80 años, «casi, casi 81», un brazo enyesado y una sonrisa de oreja a oreja. Pese a llevar el brazo en cabestrillo desde abril por culpa de una caída tonta, no se pierde una clase. Le encanta: «Hago los ejercicios que puedo. Los que no, pues nada, me aparto, miro a mis compañeras y me río». María es una de la veintena de mujeres -solo un hombre se animó a coger las mazas— que participan en la primera edición del taller de circo para personas mayores organizado este trimestre por el Ateneu Popular de Nou Barris y el Pla Comunitari de Verdum.

El encaje entre el programa de Circo Social del Ateneu  y el de Ser Gran a Verdum, una de las líneas de trabajo del plan comunitario del barrio que promueve el envejecimiento activo, no podía ser más perfecto. Todo entendido desde la lógica comunitaria que impregna todos los proyectos de Nou Barris. Tras tres meses de clases en el Ateneu con maestros ilustres, como el veterano Juanillo, uno de los fundadores de la escuela, las mujeres del taller hicieron el viernes de ayudantes de los formadores de circo del Ateneu en la Fiesta del Circ Social celebrada en Canyelles llevando a la práctica su máxima de «aprender para enseñar».

Abuelas y nietas

El proyecto no solo ha acercado al Ateneu a mujeres mayores de 65 años que quizá de otra manera no habrían entrado en el espacio, sino que les ha dado la oportunidad de aprender cosas que jamás habrían imaginado. Diábolos, platos chinos... Se dan casos bonitos, como abuelas y nietas compartiendo conocimientos, una en la escuela de jóvenes y otra en la de mayores.

La relación entre las personas mayores del plan comunitario del Ateneu y el circo empezó el año pasado. En el marco de la Escuela de Salud del plan, se organizó un taller en el ateneo para que conocieran la escuela circense. Funcionó muy bien y decidieron dar un paso más y hacer un curso más largo, de un trimestre, una hora y media a la semana.

Los formadores del circo destacan lo agradecidas que son estas mujeres. «Son el colectivo que se muestra más dispuesto a todo con diferencia. Ellas y las personas con necesidades especiales, con las que también trabajamos. Es un placer trabajar con ellas. Solo hace falta mirarles las caras», destacan. Montserrat Massot, con 70 años recién cumplidos, es otra de las participantes del grupo. Como el resto, el agradecimiento es total. El hecho de reunirse, de estar activas y de, además, participar en el tejido del barrio, es lo que más valoran.

Además de dar continuidad al proyecto, el objetivo de las dos entidades es reforzar ese trabajo mutuo. Que las mujeres puedan participar en otros proyectos. Prolongar y reforzar ese vínculo.

El Pla Comunitari de Verdum está «impulsado, liderado y gestionado» por la Asociación Comunitaria Verdum, conjunto de entidades «animadas a trabajar juntas para conseguir un barrio mejor». Así se presentan, y así funcionan desde hace más de una década a partir de tres ejes: educación, familia y personas mayores.