movilización CONTRA UNA ACTUACIÓN POLICIAL

La protesta por el desalojo de La Carboneria colapsa el centro de BCN

Unas 1.500 personas toman Sant Antoni contra el cierre del centro social

La marcha acaba con la quema de contenedores y de cajeros automáticos

Curiosos, en el exterior de La Carboneria. / GUSTAVO VALIENTE

Curiosos, en el exterior de La Carboneria.
Momentos de tensión durante la salida de trabajadores del banco, increpados por los congregados en la puerta.
Algunos intentaron abrir la puerta por la fuerza y los trabajadores de seguridad tuvieron que llamar a la policía.

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Lo que podía haber deslucido la movilización contra el desalojo del centro social okupado La Carboneria –que esta coincidiera en miércoles, el día de las cada vez más numerosas protestas contra la subida del precio del trasporte público–, sirvió esta noche del miércoles de refuerzo a una manifestación que se convirtió pronto en una expresión de rabia, con numerosos contenedores quemados, cajeros automáticos destrozados y persecuciones y cargas policiales por Ciutat Vella y el Exiample.

El inicio de la marcha en protesta por el desalojo del mediodía se retrasó hasta pasadas las nueve de la noche, para esperar a los cientos de personas que desde las siete de la tarde se manifestaban por toda la red de metro. Fue a esa hora cuando las cerca de 1.500 personas concentradas en la plaza de la Universitat avanzaban por el bario de Sant Antoni para mostrar su repulsa al desalojo efectuado también con un gran despliegue policial. La marcha, que en un primer momento avanzaba unida y sin demasiados incidentes –salvo algunos contenedores, al principio solo movidos de sitio o volcados– tomó un giro más violento sobre las 10 de la noche, cuando distintos grupos corrieron por el Raval y Sant Antoni, donde se vivieron múltiples escenas de violencia callejera.

La quema de contenedores y el destrozo de cajeros automáticos por parte de algunos de los manifestantes en el tramo final de la marcha fue respondido por los muchos Mossos d’Esquadra desplegados por el lugar a pie, en furgonas, en motos y en helicóptero –un aparato sobrevoló los alrededores de La Carboneria durante toda la jornada. Hubo persecuciones por las estrechas calles del Raval –que bajaron incluso al interior del metro– y varias y contundentes cargas policiales tras carreras que generaron un clima de guerrilla urbana, que acabó con algunas detenciones. Algunos manifestantes aseguraron que las calles del Raval olían esta noche a gases lagrimógenos.

Manifestación

La manifestación es la segunda de la jornada contra el desalojo del centro social, okupado en el 2008 en la confluencia entre las calles de Urgell y Floridablanca, propiedad de la entidad bancaria Barklays, y con una orden judicial de desalojo en vigor desde el pasado día 15. Tras el desalojo, producido a las 12 del mediodía también en medio de un gran despliegue policial, unas 300 personas se manifestaron de forma mucho más tranquila por las mismas calles que horas más tarde vivirían las escenas descritas.

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En el desalojo del centro la policía identificó a las 16 personas que se encontraban en el momento en el interior de la finca, conocida y reconocida por el gran mural que decora su fachada, fachada de la que se colgaron dos de los activistas para intentar, sin éxito, parar el desalojo. Una de las personas que acudió a la puerta de La Carbonería fue el vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Sant Antoni, Toni Sánchez, quien mostró su apoyo al centro social y subrayó que "ha sido un local que siempre se ha ceñido a las normas de convivencia y ha participado en la vida asociativa del barrio".