25 nov 2020

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El fin del alquiler antiguo pone en jaque a tiendas históricas de Barcelona

La LAU amenaza a comercios de zonas céntricas donde no se ha logrado renegociar los contratos

PATRICIA CASTÁN / CRISTINA SAVALL / Barcelona

La suerte estaba echada hace casi dos décadas: renegociar, mudarse o bajar la persiana para siempre. Pero el tic-tac de la cuenta atrás para el fin de los alquileres antiguos (diciembre del 2014) resuena con fuerza para comercios barceloneses que aún no han encontrado una salida. Los amenazados de muerte se caracterizan por tener una ubicación céntrica y codiciada, o por tratarse de establecimientos históricos y emblemáticos, de difícil traslado.

Por contra, en el comercio de barrio la mayoría de los arrendatarios han logrado actualizar sus contratos, paradójicamente con la ayuda final de la crisis, que en los últimos años ha servido a muchos para pactar con la propiedad precios más bajos que antes del pinchazo inmobiliario, o bien para reubicar su tienda en un local con condiciones más ventajosas.

La ley de arrendamientos urbanos extinguirá las rentas antiguas en menos de un año y medio. En esta recta final, el comercio de Barcelona dibuja dos escenarios bien diferenciados. Si hace unos años se calculó que el 60% de los locales comerciales eran de alquiler, y un 15% de estos estaban afectados por dicha ley, en la actualidad un 90% de los casos se ha resuelto, explica el secretario general de la Confederació de Comerç de Catalunya, Miquel Àngel Fraile.

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