05 abr 2020

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RECTA FINAL DEL JUICIO POR UN ASESINATO EN GRÀCIA

Las dudas siguen planeando sobre el 'crimen perfecto'

Los forenses reiteran que fue un homicidio, pero no prueban que durmieran a la víctima

ROSA MARI SANZ
BARCELONA

Ninguna tesis avala que ofreciera resistencia cuando una persona le cubrió la cabeza con una bolsa. De hecho, los investigadores determinaron que Ana María Páez, la mujer hallada muerta en un apartamento de Gràcia en febrero del 2008, presuntamente a manos de María Ángeles Molina, Angie, fue dormida con cloroformo antes de fallecer asfixiada, lo que justificaría el que no presentara signos de haber ofrecido resistencia alguna. Sin embargo, las pruebas toxicológicas realizadas a la víctima no hallaron muestras de ninguna sustancia, como se ha sabido durante el juicio que acaba hoy, igual que se ha conocido que el bote de cloroformo que tenía la acusada estaba sin estrenar. En la sesión de ayer se contrapusieron las versiones de los forenses que practicaron la autopsia, que reiteraron sin dudar que se trató de un homicidio, y la de un perito aportado por la defensa, que sostuvo que la víctima pudo morir accidentalmente en el marco de un juego sexual.

PUERTAS ABIERTAS / Ante la disparidad de versiones, y, especialmente, ante la incógnita de si Páez fue adormecida antes de su asesinato, como sostiene la fiscalía, el tribunal pidió a ambas partes que le ilustraran sobre cómo puede ser posible ese extremo sin dejar ningún rastro. «En 40 años de juez no he visto otro caso igual», espetó el presidente del tribunal, Pedro Martín, quien ordenó celebrar el juicio con las puertas abiertas porque el público no cabía en la sala.

El equipo de forenses que practicó la autopsia subrayó que es posible que algunas sustancias no se detecten porque son volátiles (la víctima fue hallada entre 24 y 48 horas después de su muerte), o porque se utilizan tóxicos poco habituales que no se encuentran si las pruebas no se dirigen específicamente a buscarlos.

Como se recordó, el cadáver de la víctima fue hallado en un apartamento de Gràcia en un sofá, desnudo, con una bolsa en la cabeza sellada a conciencia con esparadrapo y con restos de semen de dos gigolós que presuntamente dejó Angie. Los forenses concluyeron que fue un homicidio, una tesis que mantuvieron sin dudar después de que ayer se supiera de un informe al que no tuvieron acceso antes de elaborar sus conclusiones, y que confirma que la mujer tenía restos de semen en el interior de su vagina, y no solo en la zona genital y la boca, como se pensaba. En ese sentido, apuntaron que ello no es determinante de que hubiera habido sexo, ya que pudo ser introducido con una jeringuilla.

De hecho, el argumento sexual es el que esgrimió el experto de la defensa, quien vio posible que la víctima hubiese dejado que le ataran la bolsa para tener más placer, perdiera la conciencia, no pudiera quitársela y muriera asfixiada. Hoy el juicio quedará visto para sentencia.