25 sep 2020

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Conferencia anual del alcalde de BCN

Trias dice que «no se puede dejar a deber» la factura del transporte

Arremete contra una T-11 y dice que el país se arruinará «sin cultura de equilibrar las cuentas»

Apuesta por «crear riqueza» con proyectos como la marina de lujo o hasta un Las Vegas metropolitano

PATRICIA CASTÁN
BARCELONA

Con la prosperidad económica garantizada»... Solo seis años justos separan aquella frase del exalcalde Joan Clos del discurso pronunciado ayer en el mismo acto por el alcalde Trias. Pero pareció que hiciera un siglo a juzgar por el ambiente, el tono y el ánimo que se respiró en la conferencia anual del mandatario local. Soluciones a la crisis, medidas para paliar sus efectos, nuevas prioridades... «Mis obsesiones son la lucha contra el paro y la respuesta social a las situaciones que produce la crisis», dijo. En este sentido, defendió las nuevas tarifas del transporte público y enfatizó : «Arruinaremos al país sin la cultura de equilibrar las cuentas».

Defendió crear riqueza aunque sea implantando una marina de lujo o dejando la puerta abierta a un complejo tipo Las Vegas en el área metropolitana. Y también la creación de una oficina de atención a la empresa para facilitar la actividad económica. Sacó pecho con la subida de recursos sociales -8%- anticrisis aunque sea una herramienta limitada para las arcas municipales.

Había cambio de escenario, cambio de actor, cambio de guión... pero al final la película, más que un estreno, sonó en distintos momentos a reposición. Xavier Trias debutaba en la tradicional conferencia anual organizada por el Col·legi de Periodistes de Catalunya, celebrada en esta ocasión en el CCCB, dando voz a la nueva teología (CiU) que dirige los pasos de Barcelona. Sin embargo, el objetivo de convertir a la ciudad en «punta de lanza de la recuperación económica del país» y de potenciar la «ciudad de las personas» mantuvo argumentos de su predecesor, Jordi Hereu. Eso sí, con una oratoria y réplica mucho más lucida que otros ex.

SIN SORPRESAS / A nivel de líneas maestras, en su discurso no hubo sorpresas, si bien Trias pretendió todo el tiempo marcar diferencias y un «cambio de fondo y de formas». Sobre todo abogando por el consenso, la proximidad y la potenciación de Barcelona como marca mundial.

No lo dijo para venderse turísticamente, sino para interactuar tanto en cooperación como en posibles inversiones económicas. Sobre todo de China, EEUU, India y Brasil... y luego agregó a Europa. De hecho, el alcalde tanto presumió de hacer una política «más social que algunos de los que han gobernado hasta ahora», pese a la limitación de herramientas (70 millones para afrontar la pobreza, crear un centro con 60 plazas para familias desahuciadas) como dio cabida a motores económicos que favorezcan la creación de riqueza.

Ya sea con la futura marina para barcos de lujo en el puerto, como con un posible Las Vegas, que un grupo inversor norteamericano tiene en mente y ha presentado al Govern. Trias aún no conoce el detalle y no dará alas a nada que no sea «factible», pero admite que físicamente podría caber en el área metropolitana (no en la ciudad).

PACTAR CON LA OPOSICIÓN / En recortes, defendió subir el transporte (y ajustar los títulos de uso intensivo) porque «lo gratis no existe» y el déficit de TMB debe frenarse, dijo. En urbanismo, admitió que, en minoría política, deberá pactar con la oposición uno por uno planes como el de Can Batlló, «sin dejar de tomar decisiones», pero sin pactos de gobierno a la vista.

En la inminente reunión con Fomento, afirmó que la prioridad son las conexiones ferroviarias del puerto. Sin dejar al aeropuerto en el tintero. «Si estamos sometidos a las necesidades de AENA estamos fastidiados», dijo, tras digerir que el sueño de Spanair supuso a la ciudad unos 50 millones de euros.