07 ago 2020

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a pie de calle

Solo mujeres, y no por el Barça

Edwin Winkels

La mirada de las hermanas es de sorpresa, casi de estupor, cuando por la puerta del restaurante entra un hombre. ¿Qué hace aquí? «¿Para quién viene?», le preguntan. Esta noche, como siempre el segundo miércoles del mes, aquí solo hay mujeres. Y no porque unas horas más tarde, cuando ellas ni siquiera han comenzado a cenar aún, arranca el partido entre el Real Madrid y el Barça. Simplemente, no se ha invitado a hombres al Network and the City, que es como se llama, un juego de palabras inspirado en la serie Sex and the City (Sexo en Nueva York).

No se les invita nunca, a los hombres. Solo veo a dos, un camarero y el maître del restaurante Ornina, a la sombra del Hilton en la Diagonal, en el local donde expiró un clásico de la zona alta, el Oliver y Hardy. Y yo mismo, claro, pero he prometido que solo estaré un rato entre las Carrie, Charlotte, Miranda y Samantha de Barcelona. Porque es noche de mujeres, de entre 30 y 50 años, y muy arregladas. Entre gente bien vestida, los periodistas casi siempre desentonan, a excepción de los italianos.

La idea fue de las hermanas, hace dos años. Silvia y Mari Àngels Granado tienen una agencia de comunicación, Doblemano, y asistían a menudo a sesiones de networking en la ciudad, un fenómeno traído aquí por europeos del norte y norteamericanos. Y descubrían varias cosas en esas noches de cócteles, organizadas en teoría para intercambiar tarjetas de visita y explicar brevemente qué hace cada uno; todo para ampliar la red de contactos profesionales. Pero resulta que los hombres se movían con más agilidad en eso del networking, y no solo a nivel profesional. «Hay mucho ligue, los hombres no solo te abordan por conocer tu trabajo», dicen las hermanas Granado.

Aquí, durante cuatro largas horas, no se deben preocupar de los hombres. «Hay mujeres que vienen por primera vez y se sorprenden de que todos vamos tan arregladas, pero también nos gusta ponernos guapas para nosotras mismas, no para los hombres», insiste Silvia.

Abogadas y estilistas

3 Sin suspicacias ni rubor, las mujeres se sientan alrededor de las mesitas del vestíbulo para comenzar el speed-networking, encuentros de entre 10 y 15 minutos para que grupitos de cuatro o cinco se expliquen entre ellas qué hacen. Muchas vienen de departamentos de márketing o comunicación de grandes empresas, muchas otras son profesionales independientes, de abogadas a estilistas. «Yo tengo un salón de estética», dice a las otras Asun Aznar. «Pues yo también», responde una. Asun ha venido con su madre, María Padilla, que celebra esta noche su cumpleaños aquí. «Es que me gustó mucho la primera vez», explica.

Muchas mujeres han repetido, en los dos primeros años de Network and the City -y un año en Madrid-, pero esta noche de las 52 asistentes, 34 son novatas. Y no solo intercambian tarjetas, hablan de las familias y comen bien. También asisten a una cata de aceites de oliva y otra para saber cuidar el cabello en invierno. «No solemos acabar antes de medianoche», dicen. A esas horas, el Madrid-Barça ya ha terminado.