27 sep 2020

Ir a contenido

Iniciativa municipal contra la suciedad urbana

Trias exige un mayor esfuerzo a las firmas que limpian las calles de BCN

El gobierno municipal se reúne con las empresas de la contrata para mejorar el control y la frecuencia

El alcalde, tras abordar la seguridad en el metro, fija como prioridad acabar con la suciedad en la ciudad

XABIER BARRENA
BARCELONA

cuentan los que saben en materia de gestión que los grandes problemas se ponen en fila india, de mayor a menor importancia, y se van liquidando uno a uno. Mientras la política, en mayúscula, se pelea con los mercados, en minúscula, para ver cómo y cuándo se pone el cascabel a la crisis y ello repercute en creación de empleo, el problema con mayúsculas y subrayado de Barcelona, el alcalde Xavier Trias ha cambiado de prioridad. Tras solventar, a la luz de los datos hechos público por la Conselleria d'Interior, la sensación de inseguridad que existía en el metro de Barcelona, el gobierno municipal se ha fijado como objetivo acabar con otra percepción, la de que la ciudad está sucia. Según ha sabido este diario, Trias se ha

reunido ya con las empresas que forman la contrata de la limpieza y les ha exigido un mayor esfuerzo. Fuentes municipales no quisieron ni desmentir ni confirmar esta información y se remitieron a lo que hace un par de meses afirmó el propio Trias: «La ciudad está sucia».

Según fuentes conocedoras de las reuniones, el gobierno municipal ha abordado la negociación con las empresas con la excusa de que, a los dos años del inicio de la concesión, cabe replantear y mejorar algunos aspectos. Eso sí, como premisa absoluta, el ejecutivo de Trias se ha marcado que las mejoras no supongan un aumento del coste, ya de por sí elevado.

El mensaje que ha llegado a las empresas es que, ante todo, hay puntos de la ciudad que no están lo suficientemente limpios y que, por ello, cabe revisar los procedimientos de trabajo y pasar a actuar por objetivos específicos, más que por rutinas programadas. «Los equipos deben tener una estructura flexible, para así poder adaptarse a lo imprevisto», señala un buen conocedor de las demandas municipales.

Dentro del capítulo de peticiones de Trias se halla también la de aumentar el control y un seguimiento más férreo de los equipos de limpieza. Siempre en esa perspectiva de trabajar por objetivos. Asimismo se ha pedido que se vayan variando los recorridos y horarios, con el objetivo de que aquellos puntos que, necesariamente, deben de estar en algún momento sucios -por ejemplo, donde se dejan los cartones- lo estén el menor tiempo posible .

CONCESIÓN DE 2.000 MILLONES / La contrata de basuras ahora en funcionamiento empezó el 1 de noviembre del 2009 y estará vigente hasta el 2017. El coste total es de casi 2.000 millones de euros, sin duda el contrato más jugoso de los que ofrece el ayuntamiento y un dulce deseado por no pocas empresas. Quizá por ello, una de las novedades de la contrata de basuras es que redistribuyó la división de zonas para planificar su limpieza. Se optó por el modelo vertical y se unificó como zona centro a Ciutat Vella, Eixample y Gràcia, que son las que mayor desgaste sufren. Este núcleo se adjudicó por 797 millones de euros a la empresa FCC. La zona oeste (Sants-Montjuïc, Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi) está siendo gestionada por Cespa, por 490 millones, la este (Sant Andreu, Sant Martí y playas), por Urbaser, por 407 millones; y la norte (Horta-Guinardó y Nou Barris), por CLD, con 299. La particularidad de cada terirotio, dijo entonces el ayuntamiento de Jordi Hereu, determinó la elección de cada empresa.

El plan de gestión, eso que ahora Trias pretende cambiar y que consiste en concretar cómo se hará la limpieza de cada una de las calles (frecuencia y horarios), se realizó desde la Concejalía de Medio Ambiente. Con todo, el inicio de esta contrata será recordado por la introducción de la recogida de basura orgánica y la sustitución de los 23.000 viejos contenedores por otros flamantes 26.900.

OBJETIVO PARA EL 2012 / El objetivo era alcanzar, antes del 2012, es decir, para estos momentos, que el 55% de la basura recogida fuera selectiva y, de esta, el 55%, orgánica.

El balance de hace un año fijó que la recogida selectiva había llegado al 40%, cifra que contrasta con el 17% de España y el 34% de Europa, pero que es inferior al 60% de algunas zonas de Alemania. El esfuerzo divulgador de la administración socialista fue titánico y se calcula que los llamados educadores ambientales, los informadores que puso el ayuntamiento para explicar a los ciudadanos la nueva manera de recoger la basura, llegaron de manera personalizada a 308.612 domicilios barceloneses, el 47% de la ciudad.