24 oct 2020

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Debate sobre un área económica clave

La petición de Barna Centre para abrir en festivos divide al comercio

El Consell de Gremis y otros ejes urbanos se oponen porque creen que la venta no aumentará

Los empresarios del centro quieren cambiar la ley para beneficiarse del turismo de fin de semana

PATRICIA CASTÁN
BARCELONA

¿Debe Barcelona mantener bajadas las persianas de sus comercios los domingos y festivos, en pos de la fórmula tradicional, o ha de ponerse a la altura de las grandes metrópolis donde las cajas registradoras no saben de descansos? En juego está el modelo de ciudad. Y el pulso se ha calentado como nunca con la reivindicación del poderoso eje Barna Centre para cambiar la legislación y poder trabajar todos los días, en aras de una facturación algo maltrecha por la crisis y que podría beneficiarse del abultado aterrizaje de turistas que, especialmente los fines de semana, registra la capital catalana.

Hace un año y medio EL PERIÓDICO abrió un debate sobre la posible renovación de la normativa comercial, a raíz de la petición de algunos comerciantes de calles muy frecuentadas en fin de semana, como Verdi, la Rambla y una parte del Eixample. Rápidamente, la Fundació Barcelona Comerç, que agrupa a los 17 principales ejes de tiendas de la ciudad, rechazó la propuesta y se sucedieron las voces a favor y en contra desde el propio seno municipal (ver despiece) y otros flancos. El tema quedó de nuevo en punto muerto, aunque los recientes tanteos del Govern de Mas sobre una posible ampliación de los ocho domingos autorizados en la actualidad, las voces del exalcalde Hereu en campaña electoral sobre la posible creación de ejes turísticos excepcionales y hasta la ley omnibus reavivaron la polémica.

Barcelona Comerç replicó el pasado junio que no aceptarían cambios. Y ahora es su hijo pródigo, el eje Barna Centre, el que se atreve a decir lo que muchos piensan a título individual pero no resulta políticamente correcto: que hay que hacer un estudio de viabilidad para comprobar si el asunto sería rentable. Defienden, como recogió ayer Europa Press, que tendría sentido abrir y tratar de hacer negocio cuando los tiempos no están para remilgos.

COHERENCIA / Javier Cottet, el presidente de dicho eje del centro de la ciudad (de Portal de l'Àngel a todas las calles que la envuelven), explica a este diario que ya han dejado clara su postura ante ayuntamiento y Generalitat en diversas ocasiones. El empresario exige «coherencia» al establecer autorizaciones (La Senia) y prohibiciones (La Roca Village). Pero aunque sabe el esfuerzo que supone la apertura en festivos, tiene claro que el tirón turístico de Barcelona podría generar más ingresos en tiempos de crisis. Y es que la apertura que plantea no es generalizada -»asumir los costes puede ser inviable en determinadas zonas de Catalunya»- sino dirigida a las particularidades del territorio.

Frente a planteamientos tradicionales del pequeño comercio -que sostiene que solo favorecería a las grandes superficies y que la venta se repartiría en días pero no aumentaría-, Cottet opina que el turismo representa un volumen extra de compradores que no se debe desaprovechar. Es decir, que el que pase por Barcelona el fin de semana gastará más si encuentra sitios abiertos.

En el otro lado de la balanza, Miguel Ángel Fraile, secretario general del Consell de Gremis, apunta que el cambio supondría alterar también servicios de seguridad, transporte público y demás y que Barcelona «no es Lloret ni Salou», ya que el visitante tiene otras opciones culturales y gastronómicas para los festivos.

Apelando a la lógica, Cottet pide un análisis «objetivo» económico y de viabilidad para decidir si dar el paso y zanjar el debate, que se desgasta al tomar tintes electoralistas. Pero advierte de que «ya no se puede pensar como hace 20 años», con el comercio online funcionando 24 horas.

Para Barcelona apuesta por el modelo de París y Madrid (donde se abre en los centros históricos). En el caso de la ciudad condal, al peso turístico de las escapadas de fin de semana se suma el fenómenos de los cruceros, que en un día puede suponer el desembarque de miles de compradores. Como recogió este diario el pasado domingo, el sector (de navieras a consultores) solicitó a los destinos en su primera cumbre en España que tengan oferta comercial en festivos para complacer a sus viajeros. Incluso se descartan escalas por este motivo.