ESTRATEGIA ANTE el NUEVO curso político

Trias prepara el asalto a la alcaldía seguro del fin del PSC tras 32 años

CiU cree que la voluntad de cambio convierte en irrelevante quién será el candidato socialista

Los nacionalistas descartan una precampaña de perfil bajo a la sombra de las encuestas favorables

El líder municipal y alcaldable de CiU, Xavier Trias, en el puerto de Barcelona, ayer, recién llegado de Menorca, donde ha pasado sus vacaciones.

El líder municipal y alcaldable de CiU, Xavier Trias, en el puerto de Barcelona, ayer, recién llegado de Menorca, donde ha pasado sus vacaciones. / RICARD CUGAT

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XABIER BARRENA
BARCELONA

Xavier Trias ha apurado hasta esta semana sus vacaciones. Las más felices que haya tenido nunca un presidente de grupo municipal de CiU en Barcelona en los 31 años de historia de los ayuntamientos democráticos tras el franquismo. Apenas a nueve meses de las elecciones municipales, las encuestas propias y ajenas (la del ayuntamiento) dan una ventaja que, por cómoda -en un municipio con alcalde del PSC desde 1979- es extraordinaria. Unas elecciones que, por encima de todo, están presididas, según los convergentes, por la voluntad de cambio de los barceloneses tras 32 años -se cumplirán en el 2011, cuando las elecciones- de alcalde socialista.

Según Trias, que compartió con EL PERIÓDICO sus reflexiones al inicio de este particular curso electoral -que incluye dos comicios, al Parlament y a los ayuntamientos-, las encuestas que le dan como claro ganador muestran ese cansancio del gobierno, una situación que difícilmente, dice, puede arreglarse con un cambio de candidato. «Nosotros no nos ocupamos de quién será el candidato del PSC, porque no podemos nombrarlo», señala Trias, para añadir: «De momento, trabajamos con la idea de que será Hereu, pero convencidos de que el candidato que pongan es lo de menos, el clamor por el cambio es evidente».

La lectura de los sondeos da la razón a Trias. Entre junio del 2008 y julio del 2010, el PSC ha pasado del 22% de apoyos al 10%. CiU, sin embargo, no ha recogido ninguno de esos 12 puntos de caída socialista y, además, se ha dejado dos más, con lo que ha pasado del 20% al 18%.

Es quizá ese descenso, ligero, pero descenso del apoyo recibido el que hace mantener alta la guardia a los nacionalistas. «Las encuestas generan ilusión, pero hay que evitar que se transforme en euforia y prepotencia. Todavía no se ha ganado nada», afirma Trias.

CAMPAÑA ARRIESGADA / Por tanto, en los planes de los convergentes no se encuentra ver pasar el tiempo, sin levantar apenas ruido, sin arriesgar, con la esperanza de que el perfil bajo general de la campaña provoque pocas oscilaciones en el electorado. «Seguiremos trabajando y denunciando las cosas que creemos que no van bien en Barcelona», señala una voz del grupo municipal que asegura, paradójicamente, que «nueve meses son pocos para remontar una diferencia muy grande, pero sí que son suficientes para perder una ventaja consolidada». Esta misma fuente ve demasiada autocomplacencia en el balance veraniego del equipo de gobierno. «En esta ciudad, en verano, muchas cosas siguen yendo muy mal», señaló este portavoz y puso como ejemplo el transporte público.

Además de garantizar una victoria que solo existe hoy en el plano demoscópico, con ese acelerón que planea, CiU pretende conseguir no solo la victoria sino la posibilidad de no depender de terceros, especialmente del PP -incómodo en los asuntos simbólicos- para gobernar.

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Los convergentes esperan una campaña a la desesperada de los socialistas, aunque consideran que el clásico espantajo del¡Qué viene la derecha!ha perdido toda la efectividad que en anteriores ocasiones ha tenido. Trias considera cómico que se intente meter miedo al electorado con esta táctica: «Que hablen de modelos de ciudad de izquierda y de derecha cuando en 32 años de gestión al frente de la alcaldía, los socialistas no hayan sido capaces de crear un parque de viviendas públicas en la ciudad» es, para el que fueraconsellercon Jordi Pujol, como mínimo «cómico».

TABÚ ROTO / CiU considera que la idea de que haya un alcalde de la federación en la capital catalana ha calado ya en el imaginario popular barcelonés, algo que hace tan solo cuatro años era casi impensable. Según fuentes de CiU, la gran cantidad de invitaciones a actos que está recibiendo Xavier Trias es un buen «termómetro» del tirón del candidato. CiU ha tardado 32 años en romper el tabú, de momento, solamente en las encuestas.