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HOMENAJE AL TRANSPORTE PÚBLICO

Día del orgullo en bus

Un mes después del 'no' al tranvía por la Diagonal, una veintena de autobuses clásicos participan hoy en un paseo por BCN

CARLOS MÁRQUEZ DANIEL
BARCELONA

Cuando el bus empezó a circular por Barcelona, en 1906, los empresarios del tranvía empezaron a temer por su negociado. Tiraron de contactos y lograron que el proyecto quedara en barbecho hasta 1922. Más de 100 años después, la capital catalana ha vivido el fenómeno opuesto: el intento de recuperar las vías ha caído en saco roto –léase el fracaso de la consulta de la Diagonal y el rechazo a la expansión del amputado Tram– y el transporte público sobre ruedas de caucho sigue mandando sin permitir que le soplen. Autobuses clásicos de toda la vida celebrarán hoy esa hegemonía y fomentarán la movilidad sostenible con la primera edición del Rally Barcelona-Caldes de Montbui, un paseo triunfal de 50 kilómetros en el que participarán más de 20 máquinas históricas.

Esta iniciativa, inspirada en el popular rally Barcelona-Sitges de coches clásicos, cuenta con la experiencia de TMB, Sagalés y la Asociación para la Recuperación y Conservación de Autobuses (ARCA). José María Martínez, secretario de este último colectivo de apasionados del motor, considera que estos actos «siempre tienen muy buena acogida porque todo el que ve los autobuses recuerda un momento de su vida».

Un destello preolímpico

Contemplar los colosales Pegaso articulados de techo ovalado, con sus asas para agarrarse, sus ventanas correderas y sus sillas de madera evoca, como mínimo, un destello preolímpico. Si se es mucho más veterano, se puede disfrutar del Hispano Suiza de 1909 o del Ford AA de 1929, ambos propiedad de la firma Sagalés, aunque los más presentes en la memoria serán los Pegaso de finales de los años 60 y principios de los 70.

Arreglar una de estas máquinas es un trabajo de chinos. «Esto es ir haciendo –cuenta José María–. En nuestro caso, nos vemos uno o dos días a la semana y vamos avanzando». El principal problema es el espacio, algo que solo se soluciona con enormes naves que ARCA no se puede permitir. No es el caso de TMB, que dispone de cinco vehículos muy bien conservados en sus instalaciones, además de todo tipo de material (uniformes, billetes, herramientas, equipos mecánicos...) que esperan que pronto se cumpla el deseo de crear un museo del transporte público en Barcelona. «Ahora, el único escollo es encontrar la ubicación, después ya hablaremos de presupuesto», reconocen fuentes de TMB, que no esconden, sin concretar, que ya se barajan varios emplazamientos «dentro de la ciudad». José María asegura que en algún momento se habló de la fábrica de Fabra i Coats, en Sant Andreu, pero esta antigua factoría será una de los centros de creación que el ayuntamiento destinará a jóvenes creadores, así que los viejos motores no parecen encajan entre tanto arte conceptual.

La búsqueda de estos vehículos por todo el territorio español requiere una mezcla de suerte, investigación y anticipación. José María cuenta el caso de un autobús Sava 5701 de 1972 de Utrera (Sevilla) del que tuvieron noticia «por la prensa local». «Muchos ayuntamiento nos ofrecen autobuses viejos, pero no hay espacio para guardarlos y tenemos que decir que no», explica.

Hoy, las 22 perlas que algún día más o menos lejano llevaron barceloneses arriba y abajo estarán expuestas junto a la plaza de Espanya desde las 9.30 horas y partirán a las 11.00 horas. José María cree que ya está «todo inventado en cuanto a autobuses», pero considera, como buen nostálgico, que ya «nunca se harán carrocerías como las de antes». Tranvías, quizás tampoco.

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