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Los ultracatólicos organizan un boicot contra 'La brújula dorada'

Una carta que circula por internet pide que las "familias confiadas" eviten ir a ver el filme

El Opus Dei afirma que no ha ofrecido ninguna consigna sobre la película

OLGA PEREDA / MADRID

Primero pasó en EEUU. Ahora, en España. A los sectores ultracatólicos no les gusta nada la película La brújula dorada (estrenada el pasado miércoles) y han comenzado a través de internet una campaña para boicotear un filme que, a su juicio, tiene un mensaje "anticatólico". Una carta difundida a través del correo electrónico en círculos ultracatólicos concluye con la siguiente petición: "Avisad a tanta gente como sea posible y evitad que la película pueda ser vista por familias confiadas en ver algo bueno para sus hijos".

La brújula dorada está basada en la novela escrita por el británico Philip Pullman. El libro --que pertenece al género fantástico-- sí que hace mención a una jerarquía eclesiástica corrupta y manipuladora. Sin embargo, el filme ha rebajado el tono crítico de Pullman. En ningún momento hay referencias explícitas a la Iglesia. Aparece, eso sí, el Magisterio, una institución pérfida que dicta a la gente lo que hay que pensar y que califica de "hereje" a la persona que se sale del pensamiento único. ¿Eso es la Iglesia? ¿O podría ser cualquier forma de totalitarismo, por ejemplo, un gobierno dictatorial?

AVENTURAS

La protagonista del filme, la pequeña Lyra (interpretada por Dakota Blue Richards), emprende un viaje hacia el Norte para rescatar a su mejor amigo, que ha sido secuestrado por los malos, entre los que está la perversa señora Coulter (Nicole Kidman). Lejos de nombrar expresamente a la Iglesia, la película es un simple filme de aventuras que derrocha amistad y valor. En España se estrenó el pasado miércoles con 505 copias. Tiene posibilidades de convertirse en el taquillazo de la Navidad, aunque no está recomendada para menores de siete años.

Las asociaciones ultracatólicas aseguran que Pullman, el autor en cuyo libro está basada la película, pretende "conducir a los niños hacia el ateísmo". Así se asegura en la web de Hazte Oír, una organización que se dio a conocer en España tras declararse enemiga acérrima de las bodas entre homosexuales. El miedo de los sectores ultraconservadores es que los chavales vayan a ver el filme y quieran, de paso, leer los libros de Pullman (editados en castellano por Ediciones B y en catalán por Empúries).

En la carta que circula por la red se dice que "el aspecto más peligroso de la película es que aparece disfrazada como si se tratara solo de un cuento". Y añade: "Su meta es enganchar a familias confiadas en ver una historia infantil de modo que los niños deseen leer los libros".

Pese a la polémica, el departamento de comunicación del Opus Dei dijo ayer que la institución no ha dado ninguna consigna sobre La brújula dorada. "Nunca decimos qué hay que hacer. La gente toma sus decisiones, así que habrá quien la vaya a ver y quien no", explicaron fuentes oficiales.

El autor del libro tiene muy claro que este tipo de polémicas --que ya aparecieron en EEUU, donde la Liga Católica lanzó un boicot-- lo único que hacen es favorecer la película. "Toda esta polémica servirá para que se hable más de La brújula dorada, así que les estoy muy agradecido", cuenta Philip Pullman en una entrevista con el suplemento Dominical de EL PERIÓDICO que aparecerá el 16 de diciembre.

Pullman niega que en su libro haya una crítica a la Iglesia. "Yo no hablo de este mundo sino de otro fantástico en el que la autoridad está en manos de una Iglesia corrupta. Si la gente quiere trazar paralelismos está en su derecho", reconoce. Lo que sí asegura el escritor británico es que la Iglesia cuanto más lejos esté del poder, mejor. En su opinión, la religión debe manifestarse exclusivamente en los actos de caridad, pero jamás debe tener vínculo alguno con las fuentes de poder. "La religión nunca debe decir a la gente qué tiene que pensar", concluye.