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ARTÍCULO DE JOSEP CARRERAS: Ciao, Luciano

JOSEP CARRERAS

Se ha ido un icono de la ópera y de la música, una de esas estrellas que aparecen solo de vez en cuando y un ser humano extraordinario. Era un gran cantante, pero además de eso fue para mí un amigo que me brindó una magnífica relación y me permitió disfrutar de una personalidad generosa y estravertida que transmitía una resuelta filosofía de vida. Por eso es difícil encontrar las palabras para expresar lo que siento con la triste pérdida de Luciano Pavarotti.

La dimensión artística de Luciano ha sido la de un superstar, solo comparable en la ópera a la de Caruso o Callas. Él contribuyó decisivamente a que el arte lírico trascendiera más allá del propio espectáculo. En EEUU empezó a demostrar que su talento tenía acomodo en el Metropolitan pero también en el Madison Square Garden. Fue un pionero de la popularización de este arte y una estrella capaz de trascender más allá de la ópera. Lo demostró con la apertura hacia otros campos, que le permitió colaborar con figuras pop como Sting, Bono o Brian Adams. Era un intérprete de voz solar, extensa, situada entre el lírico ligero y el tenor spinto. De ahí surgía una sonoridad culminada con luminosos agudos que le permitía abordar todo tipo de repertorios y gestionar su tesitura vocal con la naturalidad que daba un canto sin artificios.

De mi experiencia a su lado, con el proyecto de los Tres Tenores, tengo recuerdos imborrables y un montón de anécdotas. Era un tipo divertido y positivo. Cada nuevo concierto era una experiencia lúdica, en el escenario y fuera de él. En estos momentos me llega la imagen de la primera gala en Caracalla, con él secándose el sudor con su pañuelo, pero siempre atento a sus compañeros y a las exigencias del público. Pero no amaba solo la música. Era un tipo abierto a la vida y un gran conversador. Le gustaban todas las artes y era un aficionado a la buena mesa y al fútbol. Fan de la Juventus, tenía siempre un debate a punto: con Plácido Domingo, sobre el Madrid; conmigo, sobre el Barça. Pero nunca nos peleábamos. Siempre prevalecía ese buen espíritu que nos ayudaba a sortear la presión de esos conciertos. Artista gigante, amigo de sus amigos y siempre abierto a propuestas solidarias.

Ciao, Luciano. Será imposible olvidar tu legado.