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Maria del Mar Bonet y Miguel Poveda emocionan en Manhattan

El cantaor y la cantautora fusionan por primera vez flamenco y 'cançó'

El auditorio del Metropolitan Museum fue el escenario del mano a mano

NOELIA SASTRE / NOVA YORK

Maria del Mar Bonet y Miguel Poveda conmovieron el viernes en el auditorio del Metropolitan Museum de Nueva York con una fusión de estilos entre la canción popular mallorquina y el flamenco. El concierto, titulado Els treballs i els dies unió a la pareja por primera vez en el escenario y formó parte del programa de actos organizado por el Institut Ramon Llull en Manhattan en torno a la exposición Barcelona y la modernidad, que reúne 350 obras de arte en el museo.

Un sobrio concierto centrado en la memoria, la emoción y la fuerza de los ritmos baleares, catalanes, andaluces y hasta armenios deleitaron a un público entregado. "Me gustaría hablar inglés pero me vais a perdonar, en Badalona no nos lo enseñaron muy bien", bromeó el cantaor en la primera parte del concierto, acompañado por Juan Gómez,

Chicuelo a la guitarra. Poveda escogió los versos de Joan Brossa, Jacint Verdaguer y Sebastià Alzamora.

Maria del Mar Bonet comenzó con un homenaje a Bruce Springsteen y acabó con una jota marinera antes de dar paso al momento más esperado, cuando las voces del cantaor catalán y la cantautora mallorquina se fusionaron en un original tributo al flamenco y la música popular catalana, que se repetirá en el Festival Grec.

"Nos hemos llevado cada uno a nuestro terreno y ha sido fácil, porque los caminos para unirnos se juntaban por naturaleza. Nuestra obra comparte alma y espíritu", comentó Poveda tras el concierto. La tarea tampoco fue difícil para Bonet. "Miguel me ha dado fandangos y milongas y yo le he dado romances y fandangos mallorquines. Yo no intento hacer cante jondo, pero voy de su mano y como lo mallorquín tiene raíces andaluzas, pues me tiro a la piscina". Y se tiró cantando temas flamencos como Qué bonita es mi niña, igual que Poveda se atrevió con Com un mirall o La mort de na Margalida de Maria del Mar Bonet. Cuando acabaron, con un dúo a capella, el expresidente Pasqual Maragall fue el primero en saltar de la butaca para aplaudirles.