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22.000 personas se lanzan a apadrinar palabras en desuso

Bochinche, en castellano, y 'atzucac', en catalán, son las más votadas

Los más de 11.000 términos salvados se han volcado en dos páginas webs

FERRAN IMEDIO / BARCELONA

La iniciativa para apadrinar palabras en desuso en castellano y en catalán se saldó con una avalancha de participantes. En total, fueron casi 22.000 (en concreto, 21.703) las personas que propusieron rescatar más de 11.000 vocablos (11.203) durante los 22 días que duró la campaña. Los promotores de la original idea, la Escola d'Escriptura del Ateneu Barcelonès y la Escuela de Escritores de Madrid, seguían ayer "sorprendidos" por la respuesta masiva que ha tenido el proyecto, que ayer cobró forma de página web definitiva a modo de reserva virtual de palabras: www.reservadeparaules.com y www.reservadepalabras.org. El objetivo es llamar la atención por el empobrecimiento del lenguaje por el uso de extranjerismos o comodines que sirven para nombrar o calificar cualquier cosa.

Bochinche (tumulto, barullo) fue la más votada en castellano con 155 sufragios, seguida de gaznápiro (palurdo, simplón, que se queda embobado con cualquier cosa), mientras que atzuzac (calle sin salida) es la que más respaldo ha cosechado en catalán, con más de 50 apoyos, casi los mismos que xiuxiuejar (susurrar).

El papel de los inmigrantes ha sido decisivo en muchos casos, que han reivindicado términos que no se usan en España. Es lo que ha ocurrido con bochinche, común en países como Colombia, Argentina y Chile.

La mayoría de los participantes rescataron términos de su infancia, de los usos y costumbres locales, y de profesiones que desaparecen. En catalán, además, muchos reivindicaron el argot adolescente (brètol, babau, setciències), víctimas de la normalización lingüística (becaina frente a la sobreexplotada migdiada) y vocablos en desuso habituales en otras zonas (muchos catalanes salvaron eixida, común en la Comunidad Valenciana, y muchos valencianos apadrinaron nen).

La campaña tuvo padrinos de honor, personajes públicos de la política, la cultura y el espectáculo que aportaron palabras en vías de extinción. Incluso hubo centros culturales, bibliotecas y responsables de weblogs que se añadieron a la campaña por iniciativa propia.

Los organizadores aún deben decidir si las páginas de internet que han abierto como reserva virtual serán interactivas y podrán recibir nuevos vocablos --la idea inicial--, o se quedarán así. También barajan la posibilidad de editar una publicación que recoja todo el material recopilado durante estas semanas. Mientras toman la decisión definitiva, ayer organizaron un concurso de minicuentos en el que debían usarse dos palabras en castellano en vías de extinción. Todo un reto.

Los 22.000 participantes recibirán un obsequio; los votantes en castellano, el primer capítulo de Todavía tú, novela de María Tena de próxima edición, y los que apadrinaron en catalán, el cuento inédito De moment, escrito para la ocasión por Pep Albanell, escritor y profesor de la Escola d'Escriptura. Y todos recibirán una rosa. Por algo ayer era Sant Jordi.