EL DUELO DEL CAMP NOU

El mejor y el peor jugador del Barcelona contra el Cádiz

Lucas Pérez controla ante el Barça en el Camp Nou.

Lucas Pérez controla ante el Barça en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

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Roger Pascual
Roger Pascual

Periodista

Especialista en fútbol, baloncesto, balonmano

Escribe desde Barcelona

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Tras el doble golpe, en la grada y en el césped, sufrido ante el Eintracht, el Barça volvió a pisar el Camp Nou. No se escucharon gritos en alemán pero tampoco los de la Grada de Animación, que se ausentó como protesta por la marea blanca de la Europa League. En un ambiente enrarecido solo un hombre logró descifrar al Cádiz.

El mejor: Dembélé

Desde el primer momento decidió encarar en cada jugada. A los dos minutos ya tuvo la primera gran ocasión y en casi todas aparecía él. Bailó al Pacha Espino una y otra vez. El líder de asistencias de la Liga, empatado hasta con Benzema pero habiendo jugado mucho menos encuentros que su compatriota, buscó con ahínco a sus compañeros. Y al ver que sus centros no encontraban destinatario a punto estuvo de marcar en un jugadón en el que se fue de tres antes de que el meta gaditano repeliera su disparo. A 20 minutos del final Ledesma también tuvo que estirarse para despejar otro zambombazo desde fuera del área. Sirvió un gran córner que Luuk de Jong casi aprovecha. Pero estuvo demasiado solo y vio como todo su esfuerzo era en balde.

Memphis, en una jugada de ataque ante Raúl Parra en el Barça-Cádiz.

/ Jordi Cotrina

El peor: Lenglet

Una vez más salió en la foto. Casi no había contado en este 2022 hasta que la lesión de Piqué en Frankfurt le volvió a dar minutos de importancia. Ante el Levante, cuando apenas llevaba un minuto, rompió la línea de fuera de juego, habilitando a Dani Gómez al que derribó después innecesariamente dentro del área. Frente el Cádiz volvió a quedar retratado: primero puso en apuros a Ter Stegen con un pase arriesgado; después estuvo pasivo en el 0-1 (en el que Eric y Alba quedaron también señalados); y, justo antes de ser sustituido, la falta de contundencia del central francés casi cuesta el 0-2.