LA CRISIS ECONÓMICA AZULGRANA

El fantasma de la sociedad anónima deportiva, ¿un peligro real para el Barça?

La grave crisis económica, que se detallará la próxima semana con la revelación de la due dilligence, ha intensificado la conversación sobre el cambio de propiedad de la entidad, tema tabú en el barcelonismo desde siempre

El nuevo mural del Barça en el Camp Nou con Busquets, Piqué, Ansu Fati, Pedri, De Jong y Ter Stegen.

El nuevo mural del Barça en el Camp Nou con Busquets, Piqué, Ansu Fati, Pedri, De Jong y Ter Stegen. / Manu Mitru

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Albert Guasch
Albert Guasch

Periodista

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El magma de la ruina del Barça emergerá esta próxima semana de los fondos de la due dilligence. La detallada dimensión del hoyo económico y las irregularidades insinuadas en los últimos meses serán expuestas el miércoles por el director general del club, Ferran Reverter, en su primer acto de cara al público. Por fin la herencia de Josep Maria Bartomeu, sus directivos y ejecutivos fieles se revelará con toda su extensión. 

Luego, con la larga auditoría al descubierto, se escenificará una Asamblea de Compromisarios (el 17 de octubre) donde los números se pintarán del color rojo de la crisis aguda. En suma, en pocos días el barcelonismo podrá contemplar el mapa completo de su propia devastación.  

Desde el club se ha venido hablando de “una gestión delictiva” y de un manejo ilícito del dinero de los socios. De la boca de Reverter han salido los datos de la auditoría que conducirán irremediablemente a acciones legales tras conocerse el análisis de cada factura. Ya se verá la vía. Quizá una demanda, quizá una acción de responsabilidad. La voluntad firme de Joan Laporta es pedir cuentas. Y más desde aquella carta de Bartomeu en la que le acusó de “inacción” ante la adversidad.

Socios o accionistas

Y mientras todo esto se va dirimiendo, y a la vista de lo dantesco del cuadro, el fantasma de la SAD (Sociedad Anónima Deportiva) sobrevuela los mentideros azulgranas sin hacer ruido. Puede que nadie crea realmente que el club deje algún día de pertenecer a los socios, puede que no se vea como una amenaza real. Quizá es el elefante en la habitación.

La junta de Laporta ha repetido que se ve capaz de espantar al monstruo. Pero no son pocas las voces expertas en el barcelonismo que alertan de que el peligro de la SAD es muy real. El excandidato a la presidencia Toni Freixa encendió la alarma en un tuit reciente al conocer que la directiva de Laporta propondrá en la Asamblea cambios en los Estatutos para no verse obligada a dimitir si no enjuga las pérdidas en dos temporadas, lo cual es un imposible. El punto de partida, como se sabe, se sitúa en 481 millones de pérdidas y en una deuda de 1.350. No es una mochila pesada; es un catedral sobre las espaldas. Salir a flote va para largo.

"Me preocupa que llegue un día en que se dibuje una situación tan dramática que se nos diga: ‘si queremos que el club siga existiendo, hemos de convertirnos en SAD'. Y la gente no tendrá más remedio que aceptarlo”.

Toni Freixa, excandidato a la presidencia del Barça

El abogado Freixa dijo en su tuit. “Suspender el artículo 67 sin una alternativa es el preludio de la SAD”. Habla con este diario para explicar qué quiso decir: “Si no existen unos límites y unos controles y se permite que el Barça se endeude aún más, el club quedará en manos de los acreedores”, dice subrayando, eso sí, que a la junta conviene ayudarla. 

Pero alerta: “Los acreedores quieren cobrar. Es como una hipoteca; si no pagas, el banco se te queda el piso”. Y remata: “Me preocupa que llegue un día en que se dibuje una situación tan dramática que se nos diga: ‘si queremos que el club siga existiendo, hemos de convertirnos en SAD. Y la gente no tendrá más remedio que aceptarlo”.

Sobre el romanticismo

La deuda puede escalar fácilmente a los 2.500 millones, recuerdan algunas voces, una vez se ponga en marcha la reforma pendiente del Camp Nou. “La situación es extremadamente compleja. Pende de un hilo”, considera preocupado Marc Duch, impulsor de la moción de censura a Bartomeu y que ahora trabaja en un documento acerca de lo que implicaría convertirse en una SAD. “El peligro es muy real”, asevera.

“El peligro es muy real. Hay gente que no es tan romántica y de hecho ya hay movimientos para allanar el camino hacia la SAD”

Marc Duch, impulsor de la moción de censura contra Bartomeu

Duch sospecha que hay muchos socios y aficionados a los que no les importa tanto que el club acabe en manos de accionistas o un multimillonario extranjero, aquellos que solo quieren que les traigan un Haaland y ganar. Para ellos está pensado el trabajo en el que está inmerso. Una advertencia de las consecuencias. “Hay gente que no es tan romántica y de hecho ya hay movimientos para allanar el camino hacia la SAD”.

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Laporta siempre se ha mostrado tajante en contra del cambio de naturaleza de la entidad. Recientemente dijo en una rueda de prensa que no hay nada que temer en este sentido. “Tenemos un plan para salir de esta situación ruinosa y tenemos claro que el club debe ser propiedad siempre de sus socios y socias”. 

El principal acusado de esta crisis comienza a rendir cuentas. Este lunes Bartomeu declara en la Ciutat de la Justícia, al igual que su mano derecha, Jaume Masferrer, por el ‘caso Barçagate’. Es un camino que al expresidente le tocará aprenderse bien si Laporta opta por la vía judicial para restituir los daños presuntamente infringidos al club. Falta ver si son daños curables o de larga duración, con un jeque o un fondo de inversión a la vuelta de la esquina.