EL ADIÓS DEL MITO

Messi se despide entre lágrimas del Barça

Messi, en su despedida del Barça: Estábamos convencidos de que íbamos a seguir aquí, en nuestra casa. / JORDI COTRINA / VÍDEO: EFE

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Joan Domènech
Joan Domènech

Periodista

Especialista en Fútbol, Barça, Deportes.

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 Un valle de lágrimas anegó el Auditori 1899. Brotaban desde el estrado, con un Lionel Messi incapaz de contenerse, con los invitados bajando sus cabezas para aplaudir y disimular entre todos el drama y la llorera, y decenas de aficionados compungidos que se agolparon en el estadio, añorándole ya en el último viaje al Camp Nou.

No fue una despedida tan multitudinaria como se merecía un futbolista que lleva 21 años en el club, 17 en el primer equipo. Ni tan gloriosa como podría haberlo sido coincidiendo con la conquista de un gran título. Pero fue triste y emocionante como corresponde a la partida del jugador más grande de la historia del FC Barcelona.

"Es el momento más duro y difícil de mi carrera. Esto ya no vuelve. Esto es el final", verbalizó Messi cuando pudo, ahogándose de nuevo al pensar en lo que quedaba atrás: 21 años de vida en Barcelona, 17 años jugando en el primer equipo del Barça, 778 partidos disputados y 672 goles marcados, 35 títulos alineados en un lateral de la sala, frente al lugar que se reservó para todos sus compañeros y pudieran comprobar cuál ha sido la aportación del capitán.

"Es el momento más duro y difícil de mi carrera. Esto ya no vuelve. Esto es el final"

Lionel Messi

El comienzo de todo

El momento más duro era el último. Pese a las lesiones, pese a las derrotas, pese a los disgustos. Pero el mejor, entre trofeos, goleadas, festivales, dobletes y sextetes, risas y carcajadas, fue el primero. "Cuando debuté. Fue el comienzo de todo, un sueño que se hizo realidad y lo que vino después fue maravilloso", explicó, desgarrado. Sin esconder su tristeza y abatimiento, condenado a un final en familia. "Me habría gustado despedirme en el campo, escuchando la última ovación con mi nombre", confesó.

Messi empieza llorando su rueda de prensa de despedida del Barça. / REUTERS / ALBERT GEA / VÍDEO: EFE

Se acabó. De mala manera, con la ruptura, y buenas formas, con modales y un funeral por ceremonia. Abriendo el auditorio, contraviniendo la voluntad de los servicios médicos y sobrepasando el aforo. Con toda la plantilla a su izquierda, más el cuerpo técnico y dos excapitanes como Carles Puyol y Xavi Hernández, en tierras catalanas entrenado con el Al Sadd de Catar, asistieron al velatorio viviente; con su esposa Antonella y sus tres hijos en primera fila, ausentes los padres y los hermanos de Leo, con Joan Laporta y vicepresidentes y más directivos detrás, y las parejas de Alba, Busquets y Pepe Costa, el núcleo duro de allegados. Roto al ver lo que tenía enfrente y lo que dejaba detrás, con un kleenex de asistente en la mano. 

Entre todos la mataron

«Hice todo lo posible para quedarme. Había bajado mi ficha un 50% y habíamos cerrado el contrato. Estaba todo acordado, ya lo dijo el presidente. Pero el club tiene una deuda muy grande, no se quiere endeudar más y se dio cuenta de que no se podía hacer por el tema, además, de la Liga, que no lo permitía», resumió Messi, en un discurso muy parecido al de Joan Laporta, que compareció el viernes. Una versión moderna del entre todos la mataron y ella misma se murió.

"Hice todo lo posible para quedarme. Había bajado mi ficha un 50% y estaba todo acordado. Pero el club tiene una deuda muy grande, no se quiere endeudar más y se dio cuenta de que no se podía hacer, que LaLiga no lo permitía"

Lionel Messi

No hubo reproches y, en todo caso, fueron solapados. Messi no desmintió al presidente aunque dejara la duda colgando al dejar caer "yo sí hice todo lo que pude" y al subrayar que desconocía cuál era "el entramado" de LaLiga, el impedimento de la organización de Javier Tebas, para reinscribir a Messi.

Tal vez fueron las dos fórmulas desechadas que planteó el Barça, o que la patronal no se creyera que Messi, con un contrato registrado de 160 millones anuales, se reducían el primer año, a 20 millones más 30 de prima de fichaje. El jugador negó que el miércoles, al regresar de Ibiza para firmar el jueves, se le planteara otra rebaja del 30% y se precipitara la ruptura.

Leo confiesa que habría deseado despedirse "con la última ovación con mi nombre"

 "Lo he puesto todo de mi parte"

"No puedo decir más nada, lo he puesto todo de mi parte", insistió, sin querer dejar en evidencia a nadie. Messi aceptaba reducir el sueldo a la mitad, una rebaja que otros compañeros han rechazado. El límite salarial no lo rompía solo él, sino la suma de todos los contratos de la plantilla, desfasados.

La directiva de Laporta no ha sabido articular una propuesta que blindara la continuidad de Messi, desde que tomó posesión en marzo, como prometió el presidente. La herencia nefasta de Bartomeu, con la deuda bestial que ha dejado, atando de pies y manos a su sucesor, y la intransigencia de Tebas en aplicar la flexibilidad contable sugerida por la FIFA y al UEFA a consecuencia de la pandemia, instalaron a Messi frente a la puerta. Se va por poco tiempo. Para volver cuando se retire "para hacer lo que sea" en el Barça, "el club al que amo", impregnado "la humildad y el respeto" que se le han inculcado desde los 13 años.

El astro promete volver a la entidad cuando se retire "para hacer lo que sea"

Promesa a los niños

Cuarenta minutos estuvo ahí arriba en la tarima. Solo. Asumiendo el trance. Llorando desde el segundo uno, sobrepasado por las emociones más que por la falta de palabras, incapaz aún de preparar un discurso desde el jueves, "dando vueltas sobre qué decir", cuando nadie contemplaba la marcha. NI él, por supuesto.

"El año pasado sí que quería irme. Cuando se armó el lío con el burofax, sabía lo que tenía que decir. Pero este año, este año… estábamos convencidos de seguir acá en nuestra casa, que es lo que más queríamos, disfrutando de este club, de nuestra vida cotidiana aquí, que es maravillosa", fueron las primera frases que encadenó.

Hace un año, sus hijos, "tres niños catalano-argentinos" lloraron más que el padre cuando les comunicó que se iban. Esta vez era al revés. "Volveremos acá, porque es nuestra casa, porque se lo he prometido a mis hijos". Hola, Leo.

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/ INSTAGRAM / @neymarjr

El PSG y la foto de Ibiza

La foto de la casualidad es un anticipo de la realidad. Messi será el quinto componente del Paris Saint Germain del grupo que cenó el martes en Eivissa. Las informaciones procedentes de Francia sostienen que el astro azulgrana viajará a París para someterse a la revisión médica y a firmar su contrato con el PSG.

«Desde que salió el comunicado hubo llamados de muchos clubs», explicó Messi, reconociendo que el PSG era uno de ellos. «Sí, estamos hablando, pero a día de hoy no tengo arreglado nada con nadie», compungido aún «por el baldazo de agua fría» recibido que le obliga a proseguir su carrera en otro club y a perseguir a Dani Alves, a quien felicitó, por ser quién es el futbolista con más títulos de la historia. Gana Alves 43 a 37.

Messi relató que iba a reunirse con sus compatriotas argentinos Paredes y Di María, jugadores del PSG, para cenar en Eivissa. «Me llamó Ney [Neymar], que también estaba allí, para cenar. Me dijo que lo arreglara con Di María y Paredes y nos juntamos en casa de Ney para un asado». También estaba Verratti –el cuarto componente del PSG– y se tomaron una foto. «Solo una foto de amigos que compartimos las vacaciones», valoraba Messi. La foto premonitoria que se repetirá en el Parque de los Príncipes.