25 sep 2020

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UNA REVOLUCION INELUDIBLE

El deshonor sepulta al mejor Barça de siempre

El resultado de Lisboa exige decisiones drásticas para regenerar un vestuario caduco y caro

Joan Domènech

El histórico marcador Estadio la Luz de Lisboa.

El histórico marcador Estadio la Luz de Lisboa. / VALENTÍ ENRICH

Haber encajado la peor derrota en Europa de toda la historia (era un 0-4, varias veces) y la peor derrota del club desde 1946 (0-8 contra el Sevilla) da cuenta de la magnitud de la tragedia que se produjo en Lisboa. El declive que apuntaba el equipo era evidente; la degeneración ha llegado a cotas absolutas tan indiscutibles como el resultado. El 2-8 ante el Bayern desangra a los culés al tiempo que tizna con el negro deshonor un fin de ciclo. 

El marcador urge a la toma de decisiones inmediatas a la vez que contundentes. El panorama es desolador. Por el estado decrépito del vestuario y por la situación. El momento requiere una gran inversión y el Barça está en una situación ruinosa. No por las deudas, sino por la falta de dinero. Todos los millones que tenía (los 222 que dejó Neymar en caja, 180 reales) y los que no tenía los ha invertido en tres jugadores que no han triunfado: Ousmane Dembélé por las lesiones, Phillipe Coutinho por su inconsistencia anímica que le llevó a ser cedido y Antoine Griezmann por su inadaptación.

Sin dinero para fichar

Hipotecado por el coste en fichas y amortizaciones, el Barça se topa con la crisis del coronavirus que ha cerrado el grifo de los ingresos. Los cinco futbolistas que incorporará (Miralem Pjanic, otro treintañero, más los veinteañeros Francisco Trincao, Pedri, Matheus Fernandes y Gustavo Maia) no serán suficientes para elevar el nivel.

El futuro de Messi, que no dio ni un pase a Suárez, es la incógnita del futuro más preocupante

Otros nombres pedirá el entrenador que sustituya a Quique Setién. Pese a que Josep Maria Bartomeu aseguró que seguiría un año más (su contrato hasta el 2021), el resultado le niega la continuidad. El presidente insinuó que pensaba destituirle al afirmar tras el encuentro que "algunas decisiones ya estaban pensadas y serán ejecutadas".

Setién será el primero, pero no el único en llevarse el candado de la taquilla para que la ocupe otro. El nombre del nuevo entrenador será una de esas decisiones. El elegido sabe que tiene fecha de caducidad: el 30 de junio del 2021. El presidente que gane las elecciones, cuando sean convocadas, no querrá al último aliado de Bartomeu.

Decisión de impacto

El sustituto de Setién, sea quien sea, tendrá la responsabilidad de dirigir la intervención que requiere el vestuario, caduco por veterano (los 29 años y 320 días de la alineación fue la mayor edad nunca vista en la Champions) y caro. Gerard Piqué prestó su cabeza para la guillotina. Llegó en el 2008, el último año en que no se había ganado ningún título, y se ofrece a marcharse en el 2020, con otro cero.

De la cabeza de Lionel Messi nada puede deducirse hasta que hable. Suele hacerlo con claridad. El astro, que hizo de la Champions una cuestión de honor desde que la calificara de "linda y deseada", está a salvo. El 10 acaba contrato en el 2021, y su permanencia depende de él. Para el club, la decisión que adopte es crucial por la importancia que tiene en el campo y el impacto de su ficha. Las imágenes que se pueden tomar del equipo revelan que Messi solo se acompaña de Suárez, siempre, y Alba, Vidal y Piqué. Nadie más.

Por eso resalta la curiosidad de que Messi no diera un solo pase a Suárez durante los 90 minutos de Lisboa. Recibió cuatro del uruguayo. Los números de la UEFA dicen que Suárez dio 26 pases, pero solo 18 fueron buenos. De esos 18, 9, la mitad, fueron para sacar de centro. El gol que marcó, gracias a un patético vencimiento de Boateng girando el cuerpo antes de tiempo –menos risible que el que perpetró ante Messi en el 2015- no suaviza la mala temporada del uruguayo, cada vez peor que la anterior.

Arthur ya se ha ido

No ha sido el único. Piqué ha visto el triple de tarjetas en la Liga, y va a lo suyo fuera del campo. Busquets es el mismo futbolista de hace diez años, sin imponer los galones merecidamente ganados ni marcar evolución alguna. Alba acentúa su deriva negativa, tampoco frenada por la presunta competencia que debía generarle Junior Firpo.

El declive del equipo quedó en evidencia y solo faltó la guindilla de Coutinho: dos goles y asistencia en 15 minutos

Ivan Rakitic llevados años sintiéndose malquerido porque han querido traspasarle. El que ha sido traspasado es Arthur Melo que se incorpora a la Juventus tras firmar el finiquito con una multa por su incomparecencia. Samuel Umtiti debería ser otra de las bajas. La gestión de la plantilla es delicada, ya que hay solo 17 jugadores y necesita ser reforzada, sin dinero, para la próxima campaña, que será tan intensa como el postconfinamiento. 

Los nueve de Liverpool

Marc André ter Stegen, el más cotizado del grupo, tambien falló. Regaló ocho balones con los pies pese a ser el menos presionado tratándose del portero. Su demostrada técnica desapareció cuando toda Alemania examinaba si merece sustituir de una vez a Manuel Neuer. Y suspendió el examen encajando los 8 goles.

Igual que encajó los 4 de Liverpool, los 3 de Roma, los 3 de Turín y los 4 de París. Le acompañaron Piqué, Sergi Roberto, Messi y Suárez en todas. Busquets y Alba faltaron en una de esas hecatombes. Lenglet y Vidal, fichado para dar músculo y aportar agresividad que evitara otros sonrojos, completaron la lista de 9 jugadores que, presuntamente, habían tocado fondo en Anfield.

"Siento un poco de pena por Marc", dijo Neuer, sin que puedan medirse los gramos de ironía que contenían las palabras respecto a quien quiere derrocarle del puesto. Más sincero fue Thomas Müller al comparar el 8-2 con el 7-1 con que Alemania aplastó a Brasil en su Mundial (2014). "Ha sido mejor el 8-2. En Brasil nunca tuvimos el mismo control del partido", valoró el delantero, autor de dos goles.

Solo pases atrás

La combinación más repetida del Barça en Lisboa fueron los pases de Piqué a Ter Stegen (14) –central a portero-, seguida de los de Busquets a Lenglet (11), mediocentro a central; es decir, hacia atrás. La más constante en el Bayern fue la de Thiago a Goretzka (14), Goretzka a Thiago (11) y Alaba a Thiago (11). 

Para rematar la grotesca noche ante el televisor, solo faltó la guinda, la guindilla, de la aportación de Philippe Coutinho. Entró en el minuto 75 con el 2-5 y dio una asistencia a Lewandowski y marcó dos goles. Antes de volver de la cesión, remachó los clavos del ataúd.

Cuatro cifras

9 de los 18 pases buenos que dio  Luis Suárez en todo el partido fueron los saques de centro. El jugador con peor índice de acierto y el que menos intervino del once.

100 millones costó al Bayern el once titular. Los más caros fueron Neuer (30) y Thiago (25). Menos de lo que valieron Griezmann, Dembélé o Coutinho, todos suplentes.

26 disparos (13 bien dirigidos) hizo el Bayern, superando los 23 de promedio que llevaba. El Barça nunca había sufrido un bombardeo así ni en las peores debacles.

5 millones debería pagar el Barça al Liverpool si Coutinho conquista la Champions aunque esté cedido al Bayern. Es una de las variables (no confirmada) de su contrato.