LA DERROTA DE YEDA

El caos del Barça ante el Atlético en 279 segundos

Un saque de banda a favor, con pérdida posterior de Busquets, fue el prólogo del penalti que significó el 2-2

Otro mal pase de Griezmann originó la jugada del 2-3 definitivo que retrató el desbarajuste defensivo

Correa festeja el 2-3 que permitió llegar al Atlético a la final de la Supercopa de España.

Correa festeja el 2-3 que permitió llegar al Atlético a la final de la Supercopa de España. / EFE / JUANJO MARTÍN

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Marcos López

El Barça estaba avisado. Más que avisado. Justo un par de minutos antes del 2-2, firmado por Morata, de penalti, Correa se había plantado solo ante Neto. Pero el escurridizo delantero argentino estaba en posición antirreglamentaria. Levantó la bandera el asistente y el equipo de Valverde se libró. O eso pensó ingenuamente.

Aún le tocaba asistir a la fase caótica que le llevó a vivir unos minutos de auténtica perdición. De un saque de banda, a 70 metros de la portería azulgrana, llegó el empate del Atlético. El saque de banda era para el Barça (79:28 m.). Un balón perdido por Busquets desató una tormenta cholista (79:36 m) que se llevó por delante al Barça en el prólogo del desastre, capítulo tres. El primero fue en Roma; el segundo, en Anfield.

Neto comete penalti sobre Vitolo, que luego marcó Morata y fue el 2-2. / AP / ASSAN AMMAR

"El gol del empate nos ha pillado mal parados" (Valverde)

Había cuatro delanteros y solo tres defensas. Bueno, en realidad dos. Piqué y Umtiti. Jordi Alba, que había provocado el saque de banda, estaba aún en campo rojiblanco, mientras Frenkie de Jong intentaba, sin éxito alguno, disfrazarse de lateral zurdo y Sergi Roberto, a quien la pérdida le había pillado camino de la casa de Oblak, no le daba tiempo a llegar a su posición. Por eso, Vitolo se plantó solo ante Neto, que se vio obligado (79:40 m) a provocar el penalti. El inicio del desastre, como admitió luego el propio Valverde. "El gol del empate nos ha pillado mal parados", confesó. Y tanto. Nadie estaba donde debía estar.

Combustión interna

Marcó Morata (80:56 m) y el Barça entró en combustión interna porque de nada le había servido gobernar con autoridad la segunda mitad, sobre todo. Mal parados, usando la terminología valverdina, quedaron a partir de ese momento. Sin respuesta futbolística. Ordenó entonces el técnico introducir un cambio. Quitó a Busquets y puso a Rakitic.

Pero antes, el Atlético seguía avisando como cuando se internó Morata como extremo izquierdo (82:17 m) y el balón tocó en la mano de Piqué. El VAR, un minuto más tarde de estudiar las imágenes, dictaminó que no había penalti en esa acción. Desde el gol de Morata, el Barça quedó colapsado. Ni cruzó el centro del campo. 

Griezmann abandona desolado el campo tras ser eliminado por el Atlético. / efe / JUANJO MARTÍN

"Fallé yo el pase a Sami y vino el gol de ellos. Han sido errores nuestros, ellos llegaron con más piernas al final" (Griezmann)

Se fue Busi, entró Iván (85:05 m). Nada cambió. Por vez primera en esos minutos de la perdición, el equipo de Valverde se instaló en el campo rojiblanco  para iniciar un ataque estático que debía ser de protección. Pero entonces un cómodo balón que tenía Griezmann en sus pies (85:23 m) se transformó en un envenenado regalo para sumergirse, de nuevo, en el túnel de los horrores. El pase de Antoine a Umtiti anticipó el drama.

En la acción del 2-3, el equipo de Valverde tenía el balón controlado en campo del Atlético y se complicó de forma absurda la vida

"Fallé yo el pase a Sami y vino el gol de ellos. Han sido errores nuestros", admitió el exdelantero del Atlético. Marcos Llorente inició la jugada por la banda derecha y conectó con Morata. Piqué llegó tímido al choque (85:28 m) y Rakitic, convertido en inesperado central, no pudo frenar la asistencia del nueve rojiblanco a Correa, que cabalgó solo por el eje de la defensa azulgrana.

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Su disparo, que tampoco fue nada del otro mundo, fue repelido por Neto y entró con cierto suspense en la portería (85:35 m) azulgrana. En 12 segundos, y con toda la defensa azulgrana fuera de su sitio, Yedah entraba en la historia de las ciudades malditas del barcelonismo.  No fueron ni 10 minutos de caos. Ni cinco. En apenas cuatro minutos y 39 segundos, el Barça se subió al avión camino de casa. O sea, 279 segundos de caos.