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UN EQUIPO MUTANTE

Valverde lo prueba todo

En 12 partidos de Liga, el Barça ha presentado ocho líneas de medios y ocho tríos atacantes distintos

Rafael Tapounet

Griezmann y Messi corren en direcciones opuestas durante el partido frente al Celta.

Griezmann y Messi corren en direcciones opuestas durante el partido frente al Celta. / JORDI COTRINA

Si alguna lección cabe extraer de este raro tramo inicial de temporada que está protagonizando el FC Barcelona (líder en la Liga y en Champions con un fútbol tan precario como discontinuo) es que los días en que se acusaba a Ernesto Valverde de no hacer apenas cambios en el equipo y de aferrarse a un pequeño grupo de jugadores ("los mismos 11 cabrones de siempre", en la memorable expresión del galés John Benjamin Toshack) han quedado atrás. Muy atrás. De hecho, si algo caracteriza al Barça del curso 2019-20 es su naturaleza mutante: en los 12 partidos de Liga que ha disputado, ha presentado 12 alineaciones diferentes; una inclinación al cambio permanente que se ha reproducido además en todas las líneas del equipo, con siete formaciones defensivas diferentes, ocho líneas de medio y ocho tríos atacantes.

Condicionado por las lesiones pero también, y sobre todo, por la respuesta insatisfactoria del conjunto, Valverde ha probado casi todas las variantes posibles en una plantilla de 21 + 2 jugadores (Ansu Fati y Carles Pérez tienen ficha del filial pero, en palabras del técnico, están "en la dinámica del primer equipo"). Y en ninguna zona del campo ha sido tan llamativa esa búsqueda constante de la combinación ganadora como en el ataque, donde el técnico azulgrana ha utilizado hasta siete futbolistas (Griezmann, Suárez, Messi, Carles Pérez, Ansu Fati, Dembélé y Rafinha) en todo tipo de permutaciones.

Un tridente poco fijo

El tridente ofensivo que el sábado salió de inicio frente al Celta, formado por Messi, Griezmann y Ansu Fati, fue la octava prueba que Valverde realiza en esa línea en 12 encuentros de Liga. La tripleta atacante más repetida hasta ahora ha sido la que integran Messi, Suárez y Griezmann, un triunvirato que antes de empezar la temporada se presentaba como casi inamovible pero que en la competición doméstica únicamente ha coincidido en el once inicial en tres ocasiones. Y con un resultado discreto, puesto que solo en uno de esos partidos, contra el Eibar en Ipurua, puede decirse que la mezcla de las tres figuras rindió más o menos a la altura de lo que se esperaba (marcaron un gol cada uno; no se ha vuelto a repetir).

También en el centro del campo el baile de nombres ha sido frenético. Desde la línea de medios que inauguró el campeonato liguero en San Mamés (Sergi Roberto, De Jong, Aleñá) hasta la que formó de salida frente al Celta (De Jong, Sergi Roberto, Arthur), la medular azulgrana ha presentado hasta ocho alineaciones distintas, surgidas de la combinación de otros siete jugadores: De Jong (el más utilizado, con 11 titularidades en 12 partidos), Busquets (con siete), Arthur (siete), Sergi Roberto (seis), Arturo Vidal (tres), Rakitic (una) y Carles Aleñá (una).

La defensa también cambia

Aquí la fórmula más repetida es la que sitúa a Busquets en la posición de medio centro y a De Jong y Arthur como interiores. Es, a priori, una combinación prometedora, y sin duda triunfaría en una encuesta como la opción preferida de la afición azulgrana, pero se diría que a Valverde no le ha acabado de convencer, puesto que ha seguido ensayando alternativas en la Liga después de emplearla en tres encuentros.

De la fiebre mutante que afecta al Barça no se salva siquiera la línea presuntamente más estable del equipo, la defensa, donde ha habido hasta ahora siete alternativas diferentes, aunque hay que conceder que en la zaga azulgrana sí parece haber una formación con clara preeminencia sobre las demás (la que integran Semedo, Piqué, Lenglet y Jordi Alba) y que los cambios atrás han sido casi siempre forzados por lesiones o sanciones.