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PROBLEMAS EN EL BARÇA

Suárez o el 9 que no deja relevo

Valverde tendrá dos partidos para ensayar con el sustituto de delantero y ante el fiasco de Boateng y la lesión de Dembélé solo queda Messi de ariete

Joan Domènech

Luis Suárez se queja durante el partido del Barça en Liverpool.

Luis Suárez se queja durante el partido del Barça en Liverpool. / CARL RECINE (REUTERS)

¿Se habría operado Luis Suárez si el Barça hubiera perdido por 4-1 en Liverpool? El delantero uruguayo tiene la respuesta. La suya. Otro asunto es la percepción ajena que ha producido la insospechable decisión de que el futbolista pasara por el quirófano dos días después de la derrota (por 4-0 y la consiguiente eliminación) que privaba al equipo de disputar la final de la Copa de Europa.

Al Barça le quedan dos partidos para terminar una Liga que está ya conquistada y exhibida más la final de Copa que podría reportar otro doblete, el segundo de Ernesto Valverde en dos temporadas, un logro del que muy pocos entrenadores pueden presumir. Pero los jugará sin su delantero centro porque Suárez pasó por el quirófano el jueves por la noche de una lesión de la que no había constancia.

Jugar la Copa América

Acabó el ariete el partido de Anfield sin ningún problema físico, atendió a los medios en la zona mixta ("tenemos que hacer mucha autocrítica", admitió, "el cuarto gol es de juveniles") y el miércoles no hubo ninguna comunicación del club de que hubiera sufrido un percance que le obligara a un prematura artroscopia.

El periodo de baja prescrito (de 4 a 6 semanas) le descarta para la final de Copa pero le deja un margen de esperanza para jugar con Uruguay la Copa América (del 14 de junio a 7 de julio): empieza en 5 semanas. Ya se verá si el único fin para no esperar a después de la final era ese torneo con la selección. 

Kevin Prince Boateng, en el Barça-Valladolid. / JORDI COTRINA

Iniciativa fallida e inútil

De lo que sí había constancia era de las frecuentes molestias que ha arrastrado el futbolista en algunos episodios de la temporada. Al respecto, dejó de acudir a una doble convocatoria de Uruguay para descansar y recuperar el tono físico de un mal comienzo y siguió un tratamiento médico que le ayudó a prevenir malos mayores.

El club le fichó un recambio (Kevin Prince Boateng) en una iniciativa que ha resultado fallida cuando no inútil. Suárez no ha descansado nada. Ha jugado 28 de los 31 partidos desde enero, todos completos menos cinco. Ese hombre que debía darle un respiro se ha revelado un fiasco. Apenas ha sido alineado en cuatro partidos, y en ninguno ha dado la talla.

O Suárez o nadie

Al Barça se le reaparece el problema del nueve: o es Suárez, o no es nadie. A Valverde le quedan dos semanas para elegir al delantero centro para la guinda ante el Valencia del 25 de mayo. Tenía dos en verano y los dos se marcharon. A Paco Alcácer le enseñaron la puerta de embarque hacia Alemania, y en el Borussia Dortmund ha jugado y ha marcado los goles que se esperaba. En el Camp Nou dejó 15 goles en 48 partidos y dos temporadas: esta campaña suma 18 goles en 30 partidos. Munir, a su regreso de la cesión en el Alavés, firmó 11 apariciones y 2 goles antes de despedirse en diciembre hacia Sevilla.

El fichaje de Boateng no ha reportado satisfacción alguna. El millón cobrado por Munir se entregó al Sassuolo. Debutó al dia siguiente de aterrrizar y jugó 62 minutos en el Sánchez Pizjuán el 23 de enero, 60 ante el Valladolid en el Camp Nou y 90 en Huesca y en Vigo, en vísperas de dos duelos europeos.

No se ha ganado el puesto para la final, así que Valverde deberá buscar otra opción. La más natural sería que ejerciera Messi de delantero centro, acompañado en las bandas por dos extremos. Dembélé está lesionado (hay serias dudas de que puede llegar a la cita, Coutinho está deprimido y Malcom está infrautilizado.

No es la primera final de Copa que se pierde Suárez. Le sucedió lo mismo ante el Alavés (2016-17).  Entonces no jugó por sanción tras ser expulsado ante el Atlético en una durísima semifinal.