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ANÁLISIS TÁCTICO

Ramos es el punto débil del clásico

El Barça intenta aprovechar la inestabilidad del central blanco, siempre descolocado, buscándole la espalda

Joan Domènech

Sergio Ramos, en el suelo, lamentándose de una jugada. 

Sergio Ramos, en el suelo, lamentándose de una jugada.  / JUAN MEDINA (REUTERS)

1. El lado oscuro de la zaga blanca

La buena fama, merecida, de Sergio Ramos le exime del riguroso examen que le corresponde por su experiencia y por ser el capitán del Madrid. El capitán blanco volvió a salir en la foto del gol del Barça, como en dos de los marcados el miércoles en la Copa, al salir de su sitio siguiendo a Rakitic. Una simple pared del croata con Sergi Roberto, le dejó en evidencia.

Sergio Ramos levanta a Arturo Vidal tras haberle agredido. /RODRIGO JIMÉNEZ (EFE)

El once azulgrana buscó atacar por el flanco derecho, el cuadrante de Ramos y Reguilón, con la convicción de que este era el flanco débil del rival. Messi merodeó más por aquella zona. De la desesperción de Ramos dio fe su agresión al capitán azulgrana al filo del descanso y luego otra a Arturo Vidal. La intimidación es una de las facultades que más explota el futbolista andaluz y salió indemne de sus malas maneras. ¿También saldrá a salvo de la crítica madrileña?

2. El recurso es que centre Vinicius

Vinicius hizo zozobrar al Barça el miércoles pese a que Semedo era el jugador más apropiado para vigilarle. En el segundo partido, Valverde eligió a Sergi Roberto. Vinicius volvió a ser el principal referente del Madrid, seguramente el único, por dimisión de los demás: Benzema no existió empequeñecido por Piqué y Lenglet, y Bale (sustituto de Lucas Vázquez) jugó desmotivado. El Madrid empezó a perder con los cambios de la alineación. Con menor margen, pero la imagen colectiva fue peor.

Sergi Roberto protege el balón ante el acoso de Benzema. / JAVIER SORIANO (AFP)

Sergi Roberto aguantó el tipo ante Vinicius con inteligencia. Le dio metros para que el brasileño no le superara en el regate y tuviera que pensar y buscar a sus compañeros. No los encontró. Centró balones por inercia, convertido en el único recurso local. Cuando salió Arturo Vidal se arrugó y se despidió del duelo.

3 Más control con (y sin) Arthur

La titularidad de Arthur derivó en dos ventajas para el Barça. Por un lado, Rakitic pudo volver a su lugar natural en la banda derecha y, por otro, el interior brasileño debía aportar una dosis mayor de calma y control al juego. Hasta Valverde reconoció que el miércoles había echado de menos la mayor virtud colectiva del equipo.

Rakitic eleva el balón sobre Courtois ante un impotente Ramos. / JUAN CARLOS HIDALGO (EFE)

Arthur, sin embargo, tardó mucho en entrar en juego. Llevaba un mes fuera por lesión y los cinco minutos del miércoles no le sirvieron para enchufarse en el partido; lo hizo durante la cita de ayer. pero Busquets y Messi llevan decenas de visitas en el Bernabéu y tiene tomada la medida al clásico.

El Barça, en efecto, ejerció un mayor control del partido, aunque los indicadores no fueran sustancialmente mejores que los del miércoles. Mostró su identidad con posesiones más largas e impidió que el Madrid pudiera jugar a la ida y vuelta, como más le gusta.