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EL ANÁLISIS TÁCTICO

Las claves tácticas del Madrid-Barça: Dembélé, la llave del tesoro

El joven francés fue la estrella de la noche rompiendo al Madrid con dos desmarques al espacio para asistir a Suárez

Marcos López

El Barça no quiere dar ninguna esperanza al Atlético en la Liga. 

El Barça no quiere dar ninguna esperanza al Atlético en la Liga.  / REUTERS / SUSANA VERA

1.- Dos remates a puerta, tres goles

Modificó el dibujo Valverde. Y lo modificó de manera muy notable porque empleó un 4-4-2 en el plano defensivo, con Dembélé retrasando su posición en la izquierda para formar una línea de cuatro centrocampistas junto a Sergi Roberto (derecha), Busquets y Rakitic.

Suárez saluda a Valverde tras ser sustituido en la segunda mitad, ya con el 0-3. / AFP / javier soriaNo

En los primeros 45 minutos, el Barça no realizó ni un disparo a puerta

El principal problema fue que el juego azulgrana se tornó monótono, triste y, sobre todo, lento en la velocidad del balón, lo que permitía al Madrid replegarse cómodamente. De hecho, el equipo de Valverde apenas pisó el área de Keylor Navas. Merodeó con dos peligrosos centros, ambos de Dembélé, siempre desde el flanco izquierdo. Pero no hubo posibilidad de remate porque el conjunto blanco tenía fortificada toda esa zona.

Esa apuesta conservadora por el 4-4-2 no libró a los azulgranas de vivir minutos caóticos al final de la primera mitad. Una primera mitad en la que el Barça no tiró ni una sola vez a puerta. Luego, todo cambió en la segunda mitad con el vendaval Dembélé. Dos remates a puerta, tres goles. Una manera distinta de ganar en el Bernabéu porque el Barça dominó las áreas. Fue contundente en la casa de Ter Stegen y letal en la de Navas.

Dembélé y Suárez, la pareja de delanteros que abatió al Madrid en su casa. / REUTERS / SUSANA VERA

2.- Asistió primero por la izquierda; luego, por la derecha

El partido estaba dispuesto para que fuera Messi la estrella. Y hasta incluso para Luis Suárez, autor de dos goles que silenciaron el Bernabéu. Pero quien verdaderamente rompió el clásico copero fue Dembélé, un jugador indescifrable. Absolutamente incapaz de detectar por parte de la defensa del Madrid. En la primera mitad, lo tenía bajo control. O eso creía el equipo de Solari.

Tras una errática primera mitad, el delantero francés fue indetectable para el Madrid

Pensaba que había enjaulado en la banda izquierda al rebelde delantero francés. Así lo consiguió entonces, sin intuir la tormenta que se le vendría después, encima cuando Dembélé halló los espacios, convirtiendo cada desmarque en una lección táctica.

El primer gol llegó tras un saque de banda de Semedo, aún en campo propio del Barça. Terminó en la otra punta del campo con Suárez festejando el decisivo 0-1, pero el papel protagonista le tocó ejercer a Dembélé, quien oteó el tesoro a la espalda de Carvajal. Todo fluyó tan rápidamente que la defensa blanca ni se enteró. Así sucedió en el primer gol. Fue por la banda izquierda. En el segundo, obra de Varane en propia puerta, llegó por la banda derecha. Ese es el verdadero valor de un purasangre.

Ter Stegen despeja el cabezazo de Reguilón. / AFP / Óscar del pozo

3.- Ter Stegen para con el pie y con las manos

Estaba el Barça abrumado, sin respuestas para contener a Vinicius, quien desequilibró, una y otra vez, sometiendo mucho a ese doble lateral derecho formado por Semedo Sergi Roberto. Sobre todo en los instantes finales de la primera mitad. Pero entonces emergió la descomunal figura de Ter Stegen, decisivo cuando más lo necesitó el Barça. Primero con el disparo de Benzema, que desvió con rapidez con su pierna derecha evitando que el Madrid se adelantara. Lo mejor del guardameta alemán aún estaba por llegar porque al inicio de la segunda mitad, todavía con el 0-0 en el marcador, dejó una hermosa postal al despejar el envenenado cabezazo de Reguilón, un lateral izquierdo con alma de delantero.

Ter Stegen protege su portería. / AP / manu moreno

Después llegaron los cabalgadas de Dembélé y los goles de Suárez, pero nada habría sido lo mismo sin las manos (y los pies) de Ter Stegen. Un jugador decisivo en la estructura del equipo, fiable en todo momento, sin dejarse impresionar por el escenario. Es más, el Madrid se rindió ante Marc-André porque no supo como derribarlo, frustrándolo de tal manera que no tenía argumentos para batirle.