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LOS DOS PRIMEROS REFUERZOS

Lenglet-Arthur, sangre joven para el Barça

El club invierte 76 millones de euros en inyectar energía nueva para la defensa y el centro del campo

Marcos López

Lenglet y Arthur, los dos primeros fichajes del Barça 18-19.

Lenglet y Arthur, los dos primeros fichajes del Barça 18-19.

Son fichajes de Robert Fernández, pero los presenta Eric Abidal. Son trabajo del exsecretario técnico del Barça al que no se le renovó el contrato el pasado 30 de junio. Tanto Arthur, una de sus debilidades en el castigado mercado brasileño donde no salen centrocampistas diminutos de buen pie, como Clement Lenglet, un central joven con experiencia en la Liga (año y medio en el Sevilla) y en la Champions, pertenecen a las carpetas que dejó Robert en el despacho de la ciudad deportiva para rejuvenecer a un Barça que necesita sangre nueva.

Nueva y hambrienta para agitar a un equipo que ha dominado en España (ha ganado tres de las cuatro últimas Ligas), pero se enreda con demasiada frecuencia en la Champions. La corona de Berlín-2015 queda cada vez más lejos. El Barça, una vez perdido a Griezmann, el factor que debía volver a Valverde a la época del tridente, ha invertido 76 millones de euros en dos jóvenes para inyectar energía fresca a una plantilla que necesita estímulos nuevos. Dos jóvenes que deben ser, en realidad, apuestas de presente inmediato, por mucho que Arthur tenga que descubrir un mundo nuevo en su aterrizaje en Europa.

"Venimos de un doblete. No sé de verdad si hay que cambiar muchas cosas" (Abidal)

 "Venimos de un doblete. No sé de verdad si hay que cambiar muchas cosas", argumentó ayer Eric Abidal, el nuevo secretario técnico azulgrana, quien no tuvo reparo alguno en que él y Ramon Planes, su ayudante, exdirector deportivo del Getafe, aprobaron "adelantar" el fichaje de Arthur (debía llegar en enero del 2019) tras "un proceso que empezó hace muchos años".

El Barça necesita aligerar la plantilla si quiere complacer a Valverde y abrir la puerta a jóvenes de la casa

 De momento, el Barça ha suministrado talento defensivo y competitividad al eje de la zaga a un precio más que razonable, teniendo en cuenta como está el mercado de centrales. Además, el club explora la vía de la creatividad brasileña del centro del campo para arropar a Coutinho y no dejar más solos a Busquets y Rakitic. Pero ahora necesita aligerar la plantilla (Valverde dejó dicho que le encantaría tener un grupo de 22 jugadores, como máximo) para abrir la puerta así a jóvenes del filial.

Abidal no ha dado pistas sobre Hazard, el talento belga del Chelsea, que no jugará ni la próxima Champions League, por quien se pelean los grandes de Europa. Ni tampoco sobre Rabiot, ese centrocampista del Paris SG que no halla sitio en el Parque de los Príncipes. Ni se posiciona sobre Willian, ese desequilibrante brasileño (29 años) del Chelsea que entraría en competencia directa con el joven Dembélé. "Respetamos la plantilla que tenemos", dijo Abi sin aclarar si hay sitio para Samper, que ayer recibió el alta médica tras estar seis meses lesionado, o existe hueco, por ejemplo, para Rafinha. Pero al nuevo Barça, con Lenglet y Arthur, no le basta. Necesita más talento aún.

1.- Lenglet, un zurdo atrevido

(23 años, central. Costó 35.9 millones de euros. Firma hasta el 2023. Cláusula de 300 millones)

Es barato. Y es caro. Barato porque un central de esta magnitud, zurdo, joven, atrevido y sin temor a tener 50 metros a la espalda, vale más que los 35,9 millones de euros que fijaba la cláusula de rescisión de Clement Lenglet, hijo de una familia de futbolistas. Sus tres hermanos también le dan patadas al balón. Corentin, a sus 20 años, ha jugado esta pasada temporada en el Sevilla C (es lateral zurdo), mientras Nathian, con 17, ejercía de mediocentro en el Chambly y Alexis, el más pequeño, actúa de delantero en Francia. O sea, cuatro Lenglets, cuatro posiciones distintas. Todos siguiendo la senda trazada por Clement, un defensa espigado a quien Monchi detectó antes que nadie.

"Es un honor estar aquí y vestir esta camiseta. Quiero ganar títulos, quiero crecer como futbolista" (Lenglet)

"Es un honor estar aquí y vestir esta camiseta. Quiero ganar títulos como han hecho siempre en este club. Quiero crecer como futbolista. Es un sueño para todos los jugadores. Estoy muy contento de vivir estos momentos", ha comentado Lenglet a los medios oficiales del club.

Un Lenglet que cuando apenas tenía 17 años ya se lo quiso llevar al Sevilla. Pero entonces los padres del nuevo jugador del Barça entendieron que era demasiado precipitado abandonar la cantera del Nancy, uno de los clubs con más tradición en el hexágono francés. Allí nació, sin ir más lejos, Michel Platini. Allí se construyó, con tacto y paciencia, un central moderno, capaz de vivir en campo contrario, inteligente en la lectura de los espacios y, sobre todo, atrevido cuando tiene que enfrentarse a delanteros de gran envergadura.

Monchi lo descubrió pronto. Y la Juventus también. De hecho, la ‘Vechia Signora’ quiso ficharlo cuando apenas tenía 18 años, pero fue el propio Clement, quien entendió que no estaba preparado para esa prematura aventura italiana. Tanta fue la insistencia del exdirector deportivo del Sevilla, que llegó a invitar a la familia Lenglet a la ciudad deportiva del club andaluz para convencerle. Al final, se salió con la suya.

Clement es el mayor de los cuatro hermanos. Todos juegan a fútbol:  Corentin es defensa; Nathian, centrocampista; Alexis, delantero

Y hace 18 meses (enero del 2017) se llevó al mayor de los Lenglet por la módica cantidad de cinco millones de euros. El Barça ha pagado siete veces más. Es barato teniendo en cuenta el hiperinflacionado mercado de centrales. Este pasado invierno, tanto Guardiola (City) como Klopp (Liverpool), tiraron la casa por la ventana. Pep se llevó a Laporte pagando la cláusula de 65 millones de euros al Athletic. Jürgen invirtió 85 millones en Van Dijk para arrancarlo del Southampton e instalarlo en el centro de Anfield.

Por eso, Lenglet es barato porque su margen de mejora es terrible. Pero también caro porque se convierte, al mismo tiempo, en el central más caro de la historia del Barça superando a Chigrinsky (25 millones) y Umtiti (también 25), que ostentaban hasta ahora ese honor. Es zurdo, algo que le da más valor aún por mucho que Valverde reúna ahora a tres especialistas. Piqué es el único central diestro que habita en el vestuario, pendiente, por supuesto, del futuro del revalorizado Yerry Mina. Lenglet, Vermaelen y Umtiti harán girar la defensa del Barça hacia el lado izquierdo.

"Clement es un defensa moderno y antiguo a la vez" (Pablo Correa, su descubridor en el Nancy)

Clement lleva la huella del Nancy en su juego. Es "un defensa moderno y antiguo a la vez", como lo definió Pablo Correa en Catalunya Ràdio. Moderno porque es el inicio del juego y antiguo porque es el final. Fue el técnico uruguayo quien lo ascendió con apenas 18 años (a la temporada siguiente ya era capitán), atrapado por la asombrosa madurez que desprendía ese joven espigado que sale ufanamente con el balón controlado sin temer en ningún momento el choque directo con los delanteros. En Old Trafford, y ante el gigante Lukaku, dictó la lección defensiva que le guió para llegar al Camp Nou.

           

2.- Arthur, el balón al pie

(21 años, centrocampista. Costó 31 + 9 millones de euros. Firma hasta el 2024. Cláusula de 400 millones)

Va y viene con el balón. Odia separarse de él, acostumbrado como está desde “criança”, según confesó el propio Arthur, a gobernar el balón. Apenas lleva un par de días en el Camp Nou y no logra separarse de la sombra de dos genios que le perseguirán por los siglos de los siglos. Hasta Josep Maria Bartomeu, el presidente del Barcelona, con la casa de Xavi e Iniesta a sus espaldas, se lo quiso recordar. "Arthur es un jugador joven, con talento y con una proyección muy importante ha querido venir al Barça", comentó el dirigente. "Nos gusta saber que sus ídolos son Xavi e Iniesta. Eso quiere decir que conoce nuestro fútbol y nuestra historia", apuntó Bartomeu.

Pero bien harían en desligar la figura de Arthur, un prometedor centrocampista brasileño, de un perfil que no había llegado nunca al Camp Nou.Rochemback o Giovanni, por citar un par de ejemplos, están en las antípodas de él. Y Arthur tiene que huir de la memoria de esos dos magos que ejercieron una dictadura indiscutible en el centro del campo del Barça. Convertidos ambos, junto al guardián Busquets, en un trío de leyenda. Xavi-Busi-Iniesta.

"Xavi e Iniesta son un espejo para mí. Es un honor que me comparen a ellos, pero eso no me afecta" (Arthur)

 "Xavi e Iniesta son un espejo para mí. Es un honor que me comparen a ellos, pero eso no me afecta. Yo soy Arthur", dijo el exjugador del Gremio de Porto Alegre, obligado a poner en valor su candidatura. "Me queda un largo camino por delante para demostrar porque vine aquí", añadió luego. Vino al Barça porque no le quema el balón en los pies. Vino también porque se empapó de la cultura culé desde que era niño ya que los brasileños que le han precedido (Ronaldinho, sin ir más lejos), le han servido de "inspiración".

Con alguno de ellos ha hablado. "Hablé con Paulinho, con Coutinho, con Neymar… Todos me dijeron que el Barça es un club excelente. No preciso nada más. Es un club perfecto para mí", argumentó Arthur, quien una vez colgó el traje oscuro, camisa blanca y corbata, en el vestuario se le vio feliz y orgulloso sobre la pradera del Camp Nou.

"Tienes talento, sabemos que vas a encajar aquí", le dijo Abidal al joven centrocampista brasileño

No dejó entonces de tocar y tocar la pelota, siendo como es un centrocampista de "control y posesión", como recordó Abidal. Un tipo que adora tener el balón entre los pies, capaz, como él mismo dijo, "de jugar más adelantado" o incluso "más retrasado" formando pareja con Busquets o Rakitic, los dueños de esa zona. "Sabes que han venido muchos brasileños aquí y han hecho historia. Eres el número 39 que llegas. Sabes que vienes a un club con una exigencia máxima, pero me has dicho que estás preparado"·, contó Bartomeu.

Vivirá mucho más tranquilo Arthur si dejar de pensar en Xavi, a quien se le discutieron muchas cosas en su propia casa, y olvida a su ídolo Iniesta, que lo verá ahora desde la calma que le proporciona su lejana y nueva vivienda en Kobe. "Yo soy Arthur", proclamó sin que sonara a arrogante. "Tienes talento, sabemos que vas a encajar bien aquí", pregonó Abidal. Simplemente quería decir Arthur que lo miren y, sobre todo, lo juzguen por lo que es. Y lo que puede ser. Un brasileño que pide la pelota al pie y gira con ella con tal naturalidad que no le asusta pisar la casa de sus ídolos de ‘criança’.

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