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Arthur aterriza sin paracaídas

El Barcelona anticipa la llegada del volante brasileño, procedente del Gremio, una apuesta personal de Robert Fernández, que ya no está en el club

Joaquim Piera

Arthur Melo (12 agosto de 1996, Goiania, Brasil), fan declarado de Andrés Iniesta, llegará a Barcelona este fin de semana. Tendrá el honor de haber avanzado al central francés del Sevilla, Clémet Lenglet, y ser el primero en la lista de refuerzos del segundo proyecto de Ernesto Valverde.

Su fichaje estaba cantado hace semanas cuando la secretaría técnica decidió avanzar a este verano su llegada, programada para enero de 2019. Se quiso evitar que se repitiera lo ocurrido con Yerry Mina, sacado a toda prisa del Palmeiras en el mercado invernal, para tapar el agujero de Javier Mascherano, que se iba a la China. Y el gigante colombiano, que ha marcado tres goles en el Mundial, pagó el precio de subirse al tren a mitad de temporada con su ausencia continuada.

El acuerdo alcanzado en marzo con el Gremio estipulaba un traspaso de 30 millones de euros con 9 millones más de variables y la permanencia de Arthur en su país hasta diciembre para intentar el bicampeonato de la Libertadores. “El Barcelona ahora pagará una compensación económica (a falta de confirmación oficial sería de 2,8 millones de euros), y se cambiarán las formas de pago”, aseguraba ayer en Porto Alegre, André Zanotta, el ejecutivo de fútbol del Gremio. Serán, por tanto, 32,8 millones de traspaso, al contado. Arthur firmará por cinco años más uno.

Inicio de la pretemporada no mundialista

“Me he mantenido al margen de los contactos entre los clubes y si voy al Barcelona ahora es porque así lo han decidido”, exponía Arthur, en su rueda de prensa de despedida, obviando que un mes atrás le pidió a su técnico, Renato Portaluppi, que facilitara su salida hacia el Camp Nou.

Sin tiempo a perder, el día 11 empezará la pretemporada con los no mundialistas. En un primer momento, sentirá la ausencia de Andrés  Iniesta, con quien deseaba compartir proyecto deportivo, de Philippe Coutinho, su interlocutor en el vestuario blaugrana con quien hizo muy buenas migas en octubre en una concentración de la 'seleçao' y, fundamentalmente, de Robert Fernández.

Su fichaje es una apuesta personal del exsecretario técnico, a quien su jefe Pep Segura decidió no renovarle el contrato que expiraba el 30 de junio. Robert, cuando vio Arthur en directo en Brasil, quedó maravillado por su  juego asociativo al primer toque, más propio de La Masia que de las categorías de base del Gremio. Sin su gran valedor dentro del club, Arthur tendrá que empezar a ganarse apoyos, sabiendo que su arrancada no será fácil, ya que pagará el peaje de la adaptación al ecosistema futbolístico blaugrana.

Fuera del Mundial de Rusia

El volante brasileño, que entró en la prelista de Tite para ir al Mundial de Rusia, acepta el reto. “Ir al Barcelona es un sueño realizado, vestir la camiseta del mejor equipo del mundo es lo máximo, me siento preparado para afrontar esta nueva etapa”, señalaba ayer desde Porto Alegre, donde se despidió, con la voz entrecortada, del club donde llegó con 14 años y donde sale siendo campeón continental y con la etiqueta de ser el mejor centrocampista de Sudamérica.

De momento, la presión añadida por ocupar una plaza de extracomunitario ya no existirá, con el regreso casi seguro de Paulinho al Guangzhou Evergrande, de la Superliga china, que pagará 50 millones de euros, y con el cartel de transferible que el club ha colgado en Yerry Mina.

“Llego con la mejor de las expectativas posibles a una ciudad, un club y una afición, de los cuales me han dado las mejores referencias”, afirma Arthur, que conformará ‘dupla’ brasileña con Coutinho.

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