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PARTIDO APLAZADO DE LIGA

Persiguiendo la excelencia

El Barça de Valverde recibe al Villarreal en un Camp Nou que aplaude la competitividad de un equipo que busca el récord infinito

"El presidente califica la temporada de excelente. Ha sido un gran año. Dejemos que cada uno lo califique como quiera", dice el 'Txingurri'

Emilio Pérez de Rozas

Ernesto Valverde, en el enttrenamiento de hoy, previo a la visita del Villarreal al Camp Nou.

Ernesto Valverde, en el enttrenamiento de hoy, previo a la visita del Villarreal al Camp Nou. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

Sabe que ha hecho y no le importa que su directiva se lo reconozca a regañadientes. O que la crítica le siga echando en cara que dudó en el Olímpico de Roma. O que sus jugadores tengan la simpática desfachatez de pedirle (junto a su equipo técnico) que les hagan el pasillo. Ernesto Valverde sabe que, en los dos único mundos que le interesan, el de su casa y el futbolístico, el de los expertos ("me equivoqué con Valverde, ha demostrado que sabe superar todas las presiones", reconoció Jorge Valdano), el de los que saben de fútbol (“tengo más ilusión por ganar la Liga que la Champions”, aseguró Zinedine Zidane, el pasado 10 de abril), él es un triunfador, porque en esos mundos, los auténticos, todos admiten que se puede perder. Sí, cierto, “hubo un día que fue horrible, el de Roma”, pero el equipo continúa, un año más, persiguiendo la excelencia, que, como recordaba el otro día Andoni Zubizarreta, “solo se le exige al Barça”, que es el único equipo del mundo que no puede jugar mal, ni perder.

“La ventaja de entrenar al Barça es que no tienes tiempo para pensar. Peor aún, que si te estiras tras una victoria, sabes que, de pronto, ¡zas!, se produce el incendio. Pero, tranquilo, porque tienes revancha enseguida. El día a día te va comiendo. Y, sí, estoy deseando que llegue el día 20 para poder sentarme con los míos y analizar las cosas”, confesó ayer el ‘Txingurri’, con su sinceridad habitual, sin trilerismos, aceptando, sin demasiado ruido ni castañuelas, las palabras del presidente Josep María Bartomeu (“ha sido una excelente temporada”), pues él también cree que ha sido “un gran año, aunque dejo que la gente le ponga la nota que quiera”.

De las mejores temporadas

Es evidente que el corazón de Valverde tiene más de un arañazo. Y puede que alguna de esas huellas sean difíciles de suprimir, no sé si de olvidar. Pero alguien (equipo incluido, claro) que hace muchas semanas y partidos que ha dejado atrás el récord de los récords de la Real Sociedad y va camino de instaurar uno que se intuye jamás será igualado (ganar una Liga sin perder un solo partido), debería pedir que se le comparase con las mejores temporadas de la historia más que centenaria del Barça, pues solo hay ocho dobletes en 119 años.

Todo el mundo reconoce que la solidez, cabeza, conocimientos, experiencia, personalidad, mano izquierda, sabiduría para dirigir al grupo y fútbol de Valverde quedó demostrada “a lo grande, a lo bestia”, según cuentan en las catacumbas de la Ciudad Deportiva Joan Gamper, cuando se quedó sin Neymar Júnior. Y, desde entonces, hasta que supo que se quedaría sin Andres Iniesta (¡otro palo!), casi todo fueron éxitos y, sobre todo, como reconoció ayer, “un equipo que jugó como un solo hombre, un equipo que ha sido siempre solidario, que jamás ha bajado los brazos y cuyo nivel competitivo ha sido y es extraordinario, modélico, tanto como para convertirse en una costumbre”.

Valverde sabe que se queda. Bueno, tiene contrato en vigor pero eso, a menudo, no es garantía alguna. Pero no tiene muy claro que vaya a seguir Robert Fernández, que es quien lo trajo “y con quien mantengo una excelente relación y, por tanto, me gustaría que siguiese, sí”. Pocos tan fieles como el ‘Txingurri’, créanme. Le cuentan que vendrá Griezmann y encoge los hombros. Le hablan del brasileño Arthur (“puro ADN azulgrana”, le dicen) y cuenta que “sí, hace tiempo que lo seguimos”. Le sugieren que hay voces que le colocan el cartel de ‘cedido’ a Dembelé y casi alza la voz (¡no!, nunca) y dice que es buenísimo, recuerda que no es fácil ser titular en el Barça y pronostica, y no con la boca pequeña, que el año que viene podría estallar.

Disciplina, técnica, recursos

ValverdeMessiSuárezBusquetsRakitic, Pique, Ter Stegen y compañía, tal y como demostraron al sobrevivir con uno menos frente al Real Madrid, persiguen la excelencia, que, en esta ocasión, no tiene relación alguna con la manera esbelta y filigranera que tiene el Barça de jugar a fútbol, enamorar, ser imitado pero jamás igualado, sino de arrollar, a base de arrojo, disciplina, técnica, recursos, Messi, victorias y algún empate, y coronar la mejor Liga jamás protagonizada por equipo alguno, ni siquiera el Real Madrid, sí, ni siquiera el Real Madrid.

Villarreal, Levante y Real Sociedad son ya los únicos equipos que pueden impedir que el Barça se convierta en la excelencia permanente durante los próximos, quien sabe, cien años.

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