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EL ANÁLISIS

Las claves tácticas del Barça-Chelsea: El universo Leo

El Barça mezcló la magia sin fin del 10 junto a una soberbia actuación defensiva para resistir a un incordiante Chelsea

Marcos López

Messi abraza a Dembélé tras el gol del joven francés al Chelsea.

Messi abraza a Dembélé tras el gol del joven francés al Chelsea. / JORDI COTRINA

1.- Paciencia y eficacia para romper el muro

Nunca había marcado Messi un gol tan rápido. Apenas habían pasado 128 segundos de partido. Pero en esos poco más de dos minutos, el Barça dictó una lección de paciencia para romper la estructura defensiva del Chelsea. Conte empezó con casi todo su equipo pegado a Courtois. Pero cuando se dio cuenta ya perdía. El Barça movió con tacto el balón desde la izquierda hasta la derecha cuando se encontraron Dembélé, Suárez y Messi.


2.-  Messi, el rey que pilotó una presión voraz y mortal

El primer gol fue producto de la calma y del toque. El segundo, en cambio, llegó como consecuencia de la presión, ordenadamente voraz, que caracteriza el Barça de Valverde. Simbolizada, curiosamente, en Messi. Nadie lo diría. Pero fue Leo quien robó una pelota a Cesc, su amigo del alma, para iniciar el 2-0. Leo no conoce a nadie en el campo. Robó Messi, regateó Messi, arrastró Suárez y Dembélé fusiló a Courtois.

3.- Piqué y Umtiti, o el compromiso defensivo

A diferencia de otros partidos, el Barça no percutió tanto por la banda izquierda como acostumbra con Jordi Alba. Al contrario, hizo daño, como demuestran sus dos primeros goles, por el flanco derecho, mientras Piqué y Umtiti, unido a esa pareja fiable de centrocampistas que integran Busquets, hasta su lesión, y Rakitic sostenían defensivamente al equipo. Fue otro encomiable ejercicio del Barça, capaz de replegarse en la casa de Ter Stegen, sin tener siquiera el balón. 

4.- El veneno de Willian y Hazard no tuvo pegada

Encajado el primer gol de Messi, Conte ordenó adelantar al Chelsea presionando la salida del juego azulgrana, dejando entonces los mejores minutos de Willian, indetectable para el Barça porque no sabía frenar sus regates, y Hazard, con una excelente visión panorámica del juego. Ambos conectaron con Marcos Alonso, convertido en el jugador más peligroso del Chelsea. Pero esa producción ofensiva se estrelló en los palos (dió dos) y en Ter Stegen.
 

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