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NUEVO FICHAJE

Yerry Mina, el Caribe en plena combustión

La apuesta por el defensa bailongo escenifica el interés que tiene el Barça en el nuevo fútbol colombiano

Joaquim Piera / Sao Paulo

Yerry Mina, durante el partido de la Liga brasileña Corinthians-Palmeiras.

Yerry Mina, durante el partido de la Liga brasileña Corinthians-Palmeiras. / Sebastiao Moreira

El Barça mira hacia Colombia. Yerry Mina aterrizó ayer en Barcelona para convertirse en el primer futbolista cafetero que juegue un partido oficial con la camiseta 'blaugrana'. Lo hará con el dorsal 24, tras el pago de 11,8 millones de euros, 10 de los cuales van al Palmeiras, su último club, y 1,4 al Independiente Santa Fe, su último club en Colombia.  Será presentado mañana y el lunes realizará su primer entrenamiento con Ernesto Valverde.

La inesperada salida de Javier Mascherano hacia China provocó que el manager deportivo, Pep Segura, con el visto bueno del Txingurri, avanzase la llegada de Yerry, prevista para el próximo verano tras el Mundial. El Barça ha pagado 3,8 millones más de lo acordado. El colombiano de Guachené, en su papel de cuarto central, firma hasta el 2023 con una cláusula antipetrodólares de 100 millones.

Colombia, por fin fútbol profesional

El fútbol de base colombiano se ha ganado el respeto de los 'scoutings' europeos, que premian los criterios de profesionalidad instaurados por fin en un país, que lo basaba todo en la indomable genialidad de futbolistas únicos como Valderrama, Higuita o Asprilla.

Los éxitos continentales de los clubes cafeteros en el bienio 2015-16 no pasaron desapercibidos en la secretaría técnica 'blaugrana', muy pendiente del mercado latinoamericano. Del Independiente Santa Fe, campeón de la Copa Sudamericana 2015, se empezó a seguir a Yerry Mina (1,95m, nacido en 1994), y del Atlético Nacional de Medellín, el rey de la Copa Libertadores 2016, a Davinson Sánchez (1,87m, 1996).

Son dos zagueros muy físicos, técnicos y prometedores, que pueden formar dupla con Colombia en Rusia 2018. Y a la hora de dar forma a su incorporación hubo suerte dispar. La secretaría técnica se empeñó en ofrecerles incorporarse al Barça B. 

Davinson Sánchez se sintió despreciado y prefirió al Ajax, que pagó 5 millones de euros. El Barça lo siguió observando, principalmente en la Europa League, y le pidió a su director deportivo, Marc Overmars, que le avisara sobre otras ofertas. Doce meses después, se fue al Tottenham de Pochettino, por 42 millones. En la fase de grupos de la Champions, Davinson demostró en los dos partidos contra el Madrid, que podía medirse de tú a tú a Benzemá y Cristiano Ronaldo. El Barça tuvo buen ojo pero falló en la estrategia.

Atado desde junio del 2016

Con Yerry, la solución encontrada fue enviarlo al Palmeiras, uno de los grandes de Brasil, que desembolsó 3,2 milloness por el 80% de sus derechos económicos. Sin embargo, quedó vinculado al Barça, con una opción de compra de 9 millones. 

Desde junio de 2016, cuando Mina debutó en el club de la colonia italiana de Sao Paulo, el Barcelona ya estaba en su horizonte. Su personalidad, goles (marcó en los clásicos contra Corinthians, Sao Paulo y Santos) y celebraciones, con sus bailes caribeños bizarros de salsa choke, encantaron a la torcida.

Coincidió con Gabriel Jesús y fue pieza clave en la consecución del Brasileirao, un título que se le resistía al Palmeiras desde 1994 con Rivaldo en sus filas. Yerry fue elegido el mejor zaguero de la competición. Pékerman lo llevó a la selección.

Una temporada 2017 irregular

En 2017, la ansiedad le pudo, tal vez provocada por un entorno profesional nada habitual a grandes transacciones internacionales, que llegó a dudar que el Barcelona ejecutaría su derecho preferencial.  El Palmeiras se estrelló en la Libertadores. Era su gran obsesión, ya que su título título se remonta en 1999 con Luiz Felipe Scolari. El día de la eliminación contra el Barcelona, de Guayaquil, Yerry se rompió, con una fractura por estrés que lo mantuvo KO dos meses. 

Aún mucho que aprender en el campo

Con un Barça triunfal y un Madrid en descomposición, el colombiano se incorporará a un equipo sin urgencias. Tendrá que aprender el solfeo blaugrana. No teme jugar al descubierto. Personalidad le sobra. Eso sí, tendrá que evolucionar tácticamente y en su concentración.

En Brasil, se lanzaba anárquicamente en ataque. En Barcelona, las opciones ofensivas se limitarán a su imperial cabeceo en acciones a balón parado. Por arriba es inconmensurable, es por debajo que tendrá que demostrar que puede ser alineado sin taquicardias. 
 

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