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LAS CLAVES TÁCTICAS

Jordi Alba, lateral + goleador

El gran valor del defensa que mejor conecta con el asistente Messi

Marcos López

Jordi Alba marca el gol del empate del Barça en Mestalla.

Jordi Alba marca el gol del empate del Barça en Mestalla. / Miguel Lorenzo

1. Llegó al área y remató como un ‘9’

No hay jugador en el Barça que mejor entienda el lenguaje de Messi cuando este otea un espacio que otros ni siquiera ven. Jordi Alba corre feliz sabiendo que el 10 siempre lo ve. No solo lo ve sino que, además, es capaz de dejarle solo ante cualquier portero esquivando por el aire toda defensa que se le ponga por delante. Es el viejo Alba, el Alba del 2012, ese que aparece por sorpresa para Martín Montoya, el lateral derecho del Valencia, aguardando que el balón le llegue en el momento justo. Siempre llega. Y siempre está él, fiel a su cita con Leo, el socio de toda su vida.

A veces, como ocurrió en la pasada temporada, es Alba quien asiste a Messi. Ahora, en cambio, es Leo quien deja solo al lateral zurdo. En realidad, es un defensa que va disfrazado de extremo izquierdo. Por eso, y a pesar de que no estaba nada lúcido en el pase, el 10 emergió con una asistencia messiánica. Tal asistencia merecía un remate a la altura.

2. El desgarro de la  banda derecha

Guedes, la estrella emergente del Valencia, no se le vio en la primera mitad. Pero en la segunda, sin embargo, el Barça se descosió por la banda derecha. Fue un roto que le costó un gol porque Rakitic no ayudó defensivamente a Semedo, que se quedó desnudo ante la aparición de Guedes, quien, astuto y preciso, aguardó la incorporación de Gayà, el lateral zurdo. El gol castigó al Barça. De paso a Semedo y Rakitic, sustituidos por Deulofeu y Aleix Vidal.

3. La presión sostuvo un buen Barça

En los primeros 45 minutos, el Barça se construyó con la solidez que le proporcionaba recuperar el balón tan pronto. Poco a poco, el equipo de Valverde se fue apagando, dañado por el gol de Rodrigo. Pero esa primera mitad sirve como guía para que los jugadores, aunque no tuvieron remate y contundencia, interiorizaran el mensaje del técnico.

Fue un Barça arropado por el 4-4-2, donde la figura de Paulinho volvió a ser clave, aunque Suárez, impreciso y sin presencia apenas en el área valenciana, no le ayudara demasiado. Pero el equipo azulgrana se estructuró en torno a Busquets, el hombre que pilotaba la presión, para incomodar al Valencia.

Parecía casi imposible que el Barça mantuviera esa agobiante presión en la segunda mitad, sobre todo descosido como estaba por la banda derecha. Valverde activó al equipo, especialmente, con la aparición de Denis Suárez, no así de Deulofeu, y sus jugadores le respondieron con personalidad para no rendirse.

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