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El carril derecho del Barça: vacío y caro

El club, que maneja las opciones de Bellerín y Semedo, necesita otra gran inversión para no errar en la sucesión de Dani Alves

Marcos López

Dani Alves, en una entrevista para EL PERIÓDICO.

Dani Alves, en una entrevista para EL PERIÓDICO. / JORDI COTRINA

Nadie lleva el número 2 en el Barça. Hace más de un año, y pese al encomiable y elogioso esfuerzo que ha hecho Sergi Roberto para refundarse como jugador en una posición que no era la suya (lateral derecho), que nadie es dueño de ese carril. El Barça ha tenido tiempo (ocho años duró la era del inimitable Dani Alves) y dinero (invirtió 35 millones y medio en tres jugadores para suplir al brasileño). Pero ni con tiempo ni con dinero ha encontrado a un fiable inquilino de la banda derecha.
Mientras Alves va camino del reencuentro con Guardiola, pero en el Manchester City, asumiendo, ya con 34 años, un rol de suplente, el Barça necesita invertir otra fortuna en un lateral diestro que no tiene. Héctor Bellerín (Arsenal) y Nelson Semedo (Benfica) son los dos grandes candidatos. Ninguno es barato, más bien todo lo contrario. El mercado también sabe que el Barcelona necesita un lateral, incapaz de hallar una solución durante los días de esplendor de Alves. 

POR ENCIMA DE 40 MILLONES

Obligado a no fallar, la operación se situaría en unos términos económicos (por encima de los 40 millones de euros), superiores a los pagados en su día por el brasileño. Con el problema añadido de que Bellerín, uno de los grandes objetivos, renovó el pasado mes de noviembre por el Arsenal. Y el contrato, que le situaba ya como uno de los mejor pagados, se extendía hasta el 2023, con lo que deja ahora al Barça en posición de inferioridad para negociar. «He estado aquí mucho tiempo, siento que esta es mi casa y esto es lo correcto», proclamó entonces un feliz Bellerín.

En noviembre pasado, Bellerín renovaba con el Arsenal hasta el 2023, complicando así las opciones azulgranas

De momento, y a diferencia de Verratti, el lateral catalán (22 años), no ha presionado públicamente para acercarse al Camp Nou, teniendo en cuenta, además, que si el Barça lo acaba fichando por esa fortuna el mensaje que envía a los jóvenes de la cantera es muy claro: ‘Vete, que luego pagaremos lo que pidan para que vuelvas’. Siendo cadete azulgrana, y con apenas 16 años, Bellerín se marchó a Inglaterra. Ahora, seis años después, desea volver.

La opción B tampoco es asequible porque el Benfica ha tasado en 40 millones, como mínimo, a Semedo, uno de los laterales derechos más prometedores del fútbol europeo, representado por Jorge Mendes, con quien se reunió esta semana la cúpula deportiva azulgrana. Lo quiso en su día el City de Guardiola, aunque finalmente se haya volcado en la contratación de Kyle Walker (Tottenham) por el que pagaría 46 millones.

Semedo (23 años) lo pretende también el United de Mourinho y el Barça no quiere quedarse fuera, obligado a darle a Valverde el lateral que requiere el equipo. El especialista en el flanco derecho que no tiene desde que se fue Alves a la Juventus dejando, eso sí, como él mismo reconoció, «una hostia con clase» a la directiva de Bartomeu, que no vio ni un solo euro en esta operación.

SIN MIRAR ABAJO

El Barça también ha sido incapaz de crear un lateral derecho propio, nacido de la cantera, al estilo de Carvajal en el Madrid. Hace cuatro años, Montoya era titular indiscutible en la España sub-21 de Lopetegui que se proclamó campeona de Europa en Jerusalén. La España de Isco, Thiago, De Gea, Illarramendi, Koke, Bartra, Muniaín… La España que ganó a la Italia de Verratti, Carvajal era entonces el suplente de Montoya. Ahora, en cambio, es uno de los mejores laterales del mundo, mientras el azulgrana iba de cesión en cesión (Inter y Betis) antes de acabar en el Valencia. Carvajal salió del Castilla a la Bundesliga (cedido un año al Bayer Leverkusen) antes de volver al Bernabéu, instalado ya para siempre en ese carril, titular indiscutible de la nueva España de Lopetegui.

En casa, el Barça no encontró alternativas. Fuera, tampoco. Douglas Pereira, fichado deprisa y corriendo –llegó en la última semana del mercado veraniego del 2014–, fue un fracaso. Jugó solo ocho partidos de los 122 posibles en sus dos primeras temporadas antes de irse cedido a Gijón. Y Aleix  Vidal, postergado extrañamente por Luis Enrique,  no esconde que siempre se siente más extremo que lateral. El carril  defendido con honor por Sergi Roberto busca nuevo (y caro) propietario.