Ir a contenido

Esperando la firma de Messi

La prima de fichaje del jugador argentino ha sido el último gran obstáculo para una renovación que se da por ultimada

Albert Guasch

Messi, lanzando el penalti ante el Villarreal.

Messi, lanzando el penalti ante el Villarreal. / AFP / MANU FERNÁNDEZ

El hermetismo ha marcado la renovación hasta ahora frustrada de Leo Messi. Las declaraciones públicas al respecto han sido escasas. Tan solo Jordi Mestre, vicepresidente deportivo, se ha atrevido a difundir que la renovación anda encaminada. "Pinta bien, está en la recta final", afirmó tras el partido ante el Villarreal. Es el mismo directivo que en septiembre auguró que el acuerdo se certificaría en el primer trimestre del 2017.

La firma, ciertamente, no parece lejana. El padre del futbolista argentino se marcha esta semana de Barcelona y la impresión que deja es que la cocción del contrato está al punto. El programa 'Tot Costa' de Catalunya Ràdio aventuró este lunes que el acuerdo está casi cerrado, faltan apenas unos detalles y prácticamente decidir la fecha del anuncio. Cobraría 30 millones netos por temporada y su contrato sería hasta el 2022. 

¿Pero por qué está tardando tanto en firmar si la intención del jugador es seguir vistiendo la camiseta azulgrana, como se airea siempre que se puede? Nunca ha parecido el salario fijo un impedimento crucial. La directiva de Josep Maria Bartomeu asumió siempre que tendría que hacer un desembolso histórico para pagar al número uno del mundo. Su contrato expira en junio del 2018.

Tras la condena a 21 meses de cárcel, el padre de Messi orientó su frustración hacia la junta y habló de plantarse y no volver a jugar con el Barça

Jorge Messi, padre del jugador, que es quien negocia con el presidente del Barça, no solo desea que su hijo sea el mejor pagado, sino estar convencido de que es así. No siempre ha sucedido. El jugador busca también garantías de que el equipo será competitivo para optar seriamente a la Champions. Pero ante todo lo que quieren Messi y su padre es resolver al más escrupuloso detalle todas las complejidades del nuevo y fabuloso contrato. Es una familia escamada por sus problemas con Hacienda y se nota en las negociaciones. Lo quieren todo muy atado.

FLECOS FISCALES

Aspectos referidos a los derechos de imagen, a su fundación y, sobre todo, a la prima de fichaje que el argentino desea percibir han ralentizado la firma. La recibió Neymar al fichar, de 40 millones, y también Busquets al renovar hace poco. Messi, que cumplirá 30 años el próximo 24 de junio, tendrá pues su prima, pero ha costado resolver la letra pequeña de los flecos fiscales.

Las negociaciones empezaron, además, en un clima de desconfianza máxima por parte del entorno de Messi. Consideró que el club no se volcó en salvarle o aliviarle de sus aprietos con Hacienda como hizo con Neymar. En particular, en aquel caso que implicó una condena de la entidad por dos delitos fiscales y exoneró así de responsabilidad a Bartomeu y a su antecesor, Sandro Rosell.

Messi debió pagar una multa de 50 millones en el 2014, pero explotó de indignación cuando la Audiencia Provincial de Barcelona le condenó a él y su padre a 21 meses de cárcel por tres delitos fiscales. Eso sucedía en julio del 2016. 

Ahora está pendiente de la resolución inminente del recurso al Supremo, pero el padre del futbolista orientó entonces su frustración hacia la directiva, hasta el punto de que habló de plantarse, de no volver, de dejar de inmediato el Barça y no empezar ya la temporada actual. 

El enfado de los Messi hizo saltar las alarmas en el club. Desde entonces todos los gestos de la junta han ido en la dirección de complacerle, en ocasiones con acciones tan estridentes como aquel #totssommessi o como aquella destitución fulminante de Pere Gratacós por unas declaraciones inocuas. Por eso Bartomeu asumió las negociaciones. Le acompaña ahora Òscar Grau, el director general. Unos y otros se han ido entendiendo. Y la espera por la ansiada firma parece que se acaba.

0 Comentarios
cargando