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Maria Elena Fort: «Actuaron con mala fe»

La exdirectiva, viuda y con dos hijos, todavía siente la doble angustia económica y personal de un proceso que no da por zanjado

David Torras Joan Domènech

Maria Elena Fort es uno de los casos singulares. Ella entró en la junta en el 2008, en el periodo final, cuando Laporta necesitaba «gente fiel y de confianza» tras superar por los pelos la moción de confianza, y se ve afectada por el global de siete años de mandato. «Me imputan las pérdidas de Gaspart y las de Sogecable que son anteriores a ser directiva», expone como ejemplo para ilustrar un proceso histórico en el deporte.

Fort ha pasado por todos los estados emocionales posibles desde el 2010, pero ninguno ligado a la felicidad: la sospecha inicial cuando Javier Faus, futuro vicepresidente económico, reformuló la cuentas; la inquietud cuando se anunció la presentación de la acción; la indignación por «el espectáculo de filtraciones para preparar nuestra condena»; la desconfianza ante una asamblea a la que les prohibieron acudir; la decepción del resultado final; el miedo por un proceso inacabado.

"Tener colgada esa espada encima no se paga ni con dinero ni con perdón. Además, no tienen que perdonarnos de nada, no hicimos nada malo" (Maria Elena Fort)

Ni siquiera el triunfo en primera instancia supuso una alegría. Una semana antes de la sentencia, los médicos habían desahuciado a su marido, Jordi Sirera, víctima de un cáncer. Laporta les casó en una ceremonia civil antes de que falleciera en abril del 2015. Viuda, con un hijo de 12 años y otro de 4, vio recrudecida la angustia económica con la personal por la incertidumbre que se abría ante ella. 

EL ESTIGMA DE LOS CHORIZOS

«Actuaron con mala fe», dice seis años después. «Nos estigmatizaron. Nos presentaron como unos chorizos enseñando facturas de pollos a l’ast y restaurantes, cuando no pasé en mi vida ni un recibo de taxi si tenía que ir a una reunión con el ayuntamiento», precisa la abogada barcelonesa, especializada en urbanismo, y responsable en los primeros pasos que dio el Barça para la reordenación del Camp Nou que ahora tutela Jordi Moix. El único directivo del Barça al que conoce. Coincidieron en el Elefant Blau, la vieja plataforma opositora a Núñez.

Fort se siente «incapaz» de ver buena intención en «la propuesta relativa a la acción de responsabilidad» que la junta presentará en la asamblea. «¿Qué propuesta es esa?», se pregunta. «Primero montaron aquel vergonzoso espectáculo en el 2010; luego habrían podido aceptar el fallo y recurrieron en el 2014, y desde entonces han podido renunciar y no lo han hecho», argumenta la exdirectiva.

«Tener colgada esa espada encima no se paga ni con dinero ni con perdón. Además, no tienen que perdonarnos de nada, no hicimos nada malo». A un mes de que se sepa el fallo de la Audiencia Provincial, la mitad racional de la abogada –«a veces tienes la razón y no ganas un juicio»– la induciría a aceptar un pacto. Pero la parte personal proyecta otro sentimiento: la dignidad.