Ir a contenido

    al grano

    «En Kirguistán, todavía se rapta a chicas para casarse con ellas»

    CARME ESCALES
    BARCELONA

    Ubicada entre China, Kazajistán, Uzbekistán y Tayikistán, se encuentra la república exsoviética de Kirguistán. Con apenas 10 años de independencia –1991–, cinco millones de kirguises tratan de prosperar en medio de una fuerte inestabilidad política. Altinay Baibekova, que preside la asociación hispano-kirguís Sumalak, hablará esta tarde de su país, sin recursos energéticos, pero con un gran potencial turístico. Entre sus picos de 7.000 metros, está el Issyk-Kul, el segundo lago más grande del mundo, después del Titicaca.

    —Usted vivió el paso de la Unión Soviética a la independencia de su país, ¿cómo les cambió la vida?

    —En muchos aspectos, fue a peor. Estábamos acostumbrados a formar parte de un gran país con una moneda fuerte. La gente vivía tranquila. Estudiaba y podía trabajar en su profesión. Era como formar parte de una gran máquina, para la que cada uno aportaba su esfuerzo. Había grandes industrias y en cada lugar se hacían partes de coche, repuestos de máquinas, etcétera. Se trabajaba a tope.

    —A partir de 1991, ¿qué pasó?

    —Nos quedamos sin dueño y sin industria. Cirujanos, arquitectos y profesores empezaron a abrir bazares, donde sabían que no perderían. 100 rublos era dinero, 100 som, nuestra moneda, no es nada.

    —¿Llegó a pasar hambre?

    —Sí. Mi madre estaba embarazada y, para que pudiera comer algo, con mi hermana, íbamos a robar manzanas verdes. Estuvimos años así.

    —¿Por qué vino a España?

    —Me casé con un español que fue allí con la oenegé Adalia a montar una granja para que los niños de un orfanato tuvieran leche y carne.

    —¿Qué hace su asociación?

    —Enseñamos la lengua kirguís online (http://sumalak.wordpress.com), celebramos fiestas típicas, anunciamos actos y publicamos noticias del país, sobre todo pensando en el centenar de kirguises que viven en España.

    —¿Qué significa Sumalak?

    —Es, en lengua kirguís, una de las dos oficiales del país junto al ruso, una bebida sin alcohol, hecha de brotes verdes de trigo. Se cree que proporciona fertilidad y riqueza.

    —A Kirguistán deberíamos ir por...

    SEmDLa belleza de sus montañas. Su altura atrae a expertos en alpinismo. En verano, estás junto a un lago a 35 grados y ves la nieve perpetua.

    —¿Qué borraría de su país?

    —Hoy, todavía existe la tradición de raptar a chicas para obligarlas a casarse.

    MESA REDONDA SOBRE 'EL KIRGUIZISTÁN 2010'. La Casa Asia. Diagonal, 373. Entrada libre.

    19.30