Hélène Valenzuela, directora general de Ouigo España

La mujer que creó un grupo ferroviario desde cero

  • "Ouigo no es la típica 'low cost' que parece que entras a un gallinero. Tratamos bien a la gente", afirma su directora en España

Hélène Valenzuela directora general de Ouigo España.

Hélène Valenzuela directora general de Ouigo España. / José Luis Roca

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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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Hay ciertos recorridos vitales que al mirar hacia atrás parecen haber sido minuciosamente diseñados para alcanzar el presente. Y eso le ocurre a Hélène Valenzuela. Nacida en el norte de Francia, la directora general de Ouigo España tiene la sensación de llevar 20 años preparándose sin ser consciente para este momento: la liberalización del tren en España.

Tras estudiar ADE en París, y después de un breve paso de tres años por el ejército francés (en el ámbito financiero), Valenzuela recaló en "otro ejército", según ella misma lo califica, el del ferrocarril. "Es un mundo muy organizado y en muchos aspectos me recuerda al ejército", reconoce en un perfecto español que difícilmente deja entrever su origen galo.

Ahí se inicia su viaje con SNCF, el grupo público que explota el ferrocarril en Francia (SNCF es operador, como Renfe, y también es gestor de infraestructuras, el equivalente de Adif). "Un grupo muy variado que te da oportunidad de aprender y cambiar de especialidad", según ella misma lo describe. Entró en la parte financiera, pero después de un año de formación ferroviaria por parte de la empresa obtuvo su primer puesto en la estación fronteriza de Hendaya.

Ese fue el primer vínculo profesional de Valenzuela con España. No es el único. Su marido es de San Sebastián. Le conoció en 1993 en Londres y con él tiene dos hijas que, como ella, tienen el corazón dividido entre ambos países. "Nuestra historia es franco española", desvela. Y cuenta una anécdota personal: "Mi hija mayor cuando llegó a París y vio el Arco del Triunfo, dijo que parecía la Puerta de Alcalá". 

Después de seis años en el País Vasco, Valenzuela recaló en Madrid como directora general de Elipsos, empresa fruto de una cooperación entre Renfe (su actual competidor en España) y SNCF, donde estuvo ocho años. Entonces su labor fue la de preparar la alta velocidad entre París y Barcelona como jefa de proyectos. "Fue muy bonito", recuerda. "En aquel tiempo teníamos unos trenes hotel con un glamur increíble -como el Francisco de Goya entre Madrid y París o el Joan Miró entre Barcelona y París- y para una ferroviaria era la bomba gestionarlos", recuerda.

En 2013, dejó Madrid y se fue a Bruselas, a Eurostar –el tren que se mueve entre Inglaterra, Francia, Bélgica y Holanda-- para abrir la ruta Londres-Lyon-Marsella. Estuvo un año a cargo de las operaciones, el ámbito comercial y de distribución y marketing. De ahí, pasó a otra filial que tenía SNCF en cooperación con otra empresa, Talys, como directora de operaciones (operación, material rodante, servicio de abordo...). Estuvo tres años y transformó Talys en un nuevo operador. "Toda esta experiencia me preparó para lo que estoy haciendo ahora", reconoce.

De Bruselas pasó a la línea de alta velocidad entre Perpiñan y Figueras, tras la debacle de TP Ferro (integrada al 50% por Eiffage y ACS), y después fue directora de operaciones en el ‘Adif francés’ para un tercio de Francia (sureste). Tenía más de 11.000 personas a su cargo. «¿Qué pasó?», se pregunta. "España anunció la liberalización y levanté la mano. Le dije a mis jefes: esto es para mí, quiero este proyecto. Es el proyecto de mi vida".

"El presidente de SNCF me dijo que sí y estoy feliz", dice. "Es la felicidad total", agrega. Además de por volver a España a vivir con su marido y su hija pequeña (durante siete años la familia estuvo a caballo entre ambos países), Valenzuela se muestra entusiasmada por haber tenido la oportunidad de crear «una empresa ferroviaria desde cero» y abrir la red española a un espectro más amplio de población. "España es El Dorado para los ferroviarios", explica. Se refiere a que tiene la mejor y más extensa red de alta velocidad de Europa, pero está infrautilizada porque, según ella, el tren es caro.

Por ello, Ouigo ofrece unos precios dinámicos que parten desde los 9 euros para los adultos. Son gratuitos para los niños hasta los 4 años y cuestan 5 euros para los que tienen de 4 a 14. «El ferrocarril es algo muy bonito, casi un proyecto de sociedad y con la liberalización todos se van a beneficiar», dice con un entusiasmo que contagia. Estos precios no forman parte de una promoción –según Valenzuela—, sino que serán así siempre. «Hemos vivido tres décadas de políticas de precios elitistas, basadas en el margen del asiento. Nosotros ofrecemos muchos asientos y no tenemos sobrecostes, así mantenemos los precios bajos», argumenta.

Un auténtico 'Dream team'

En este viaje, Valenzuela se ha rodeado de un buen 'dream team', como ella lo denomina. Mucha experiencia y cierto acento español. Entre ellos, Sergio Barcena en el material rodante (antes Eurostar) o Tomás Hernández (de TP Ferro) como director de Seguridad. También Pierre Grossman, como director de Operaciones, y Francisco Marín Monteagudo al frente de recursos humanos. La abogada Patricia Miranda y el director comercial Francisco Pareja.

La experiencia la avala. En Francia el ‘low cost’ de Ouigo lleva ocho años recorriendo las vías de todo el país y más de 68 millones de personas han pasado por sus asientos. La clave, dice, es que "Ouigo no es la típica ‘low cost’ que parece que entras en un gallinero. Tratamos bien a la gente". Como ejemplo, entre otras cosas, Ouigo sí tendrá servicio de cafetería (al principio no, por la pandemia) con personal propio.

Una ventaja frente a su competidor sobre quien es difícil sacarle una mala palabra, en esta y en cualquier otra entrevista. Cuando se le pregunta por Renfe se muestra respetuosa y advierte que su "rival y enemigo" no es el incumbente español, sino el coche. "No hay que tener una visión malthusiana de las cosas", explica Valenzuela.

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"Estamos creando mercado. Adif ha aumentado en un 65% la oferta de capacidad y con unos precios bajos cabemos todos", defiende la dama del ferrocarril ‘franco español’.

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