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El crecimiento inclusivo: las empresas buscan el beneficio impactando en la sociedad

El crecimiento inclusivo es el concepto de que la economía debe crecer de tal manera que los beneficios se distribuyan de manera equitativa

El crecimiento inclusivo es el concepto de que la economía debe crecer de tal manera que los beneficios se distribuyan de manera equitativa. Las empresas se han dado cuenta del beneficio de este crecimiento y son conscientes de que es a largo plazo.

La economía debe crecer de tal manera que los beneficios se distribuyan de manera equitativa

La economía debe crecer de tal manera que los beneficios se distribuyan de manera equitativa / Pixabay

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El crecimiento inclusivo es el concepto de que la economía crezca en igualdad de oportunidades para todos, es decir, que los beneficios se distribuyan de manera equitativa. En el mundo empresarial, muchas compañías se han dado cuenta de que su crecimiento económico puede ser más beneficioso en el largo plazo si lo hacen de manera inclusiva, sin dejar a nadie atrás. El crecimiento inclusivo tiene el propósito de tener un impacto positivo en la sociedad. 

La COVID-19 ha demostrado la necesidad de que ese crecimiento sea inclusivo para que la sociedad y la economía avancen. Cuando no hay crecimiento, como está pasando ahora con la pandemia, aumentan las desigualdades. El Observatorio Empresarial para el Crecimiento Inclusivo (OEPCI) ha celebrado su IV Conferencia “Crecimiento inclusivo. En busca de una prosperidad compartida”. Una de las conclusiones de este encuentro es que el crecimiento inclusivo es una estrategia a largo plazo para las empresas.

Marc Simón, subdirector General de Fundación “la Caixa”, asegura que el crecimiento inclusivo es la mejor herramienta para la igualdad de oportunidades y para construir una sociedad mejor. Por ello, considera necesario romper con la pobreza hereditaria, aquella que rompe con el estigma de que según en la familia que naces se marcará tu futuro económico, pero reconoce que para romper con ello “se necesitan recursos y acciones permitan llegar a toda la sociedad, sobre todo a los más vulnerables”. 

Lidia del Pozo, directora de Community Investment Programs en BBVA, apunta, por su parte, que el crecimiento inclusivo supone un salto cualitativo. Para Del Pozo, el primer paso para que una empresa pueda practicar el crecimiento inclusivo es conocer los impactos de la empresa a través de sus acciones, “tanto impacto positivo como negativo”. Además, destaca que las personas deben de estar en el centro de las decisiones, por lo que hay que involucrar a los grupos de interés como el personal, los proveedores y la comunidad. 

Concha Iglesias, socia líder de Sostenibilidad y Cambio Climático de Deloitte España, ha destacado “la necesidad de construir un framework de medición que dé respuesta a las expectativas de los reguladores, a las necesidades de las empresas y de la sociedad”. Y ha añadido: “Estamos ante una oportunidad única, donde todos los stakeholders están alineados y son cómplices ante la oportunidad”. Uno de los puntos importantes en el crecimiento inclusivo es que las compañías no solo tienen que mirar por el beneficio de los accionistas, sino por el beneficio de todos los grupos de interés. 

Según Lidia del Pozo es importante que las compañías tengan un proceso de escucha, saber qué es lo que quiere la sociedad y cómo se puede aportar. De esta manera, ve necesaria la implicación de la alta dirección y de los puestos intermedios. “Hay que trasladarlo de arriba a abajo”, apunta.

El crecimiento inclusivo se convierte en una estrategia a largo plazo

Collin Mayer, profesor de estudios de Administración en la Escuela de Negocios Saïd de la Universidad de Oxford, ha señalado en la presentación del observatorio que “hace 50 años el propósito de los negocios era hacer dinero. Ahora la regulación del mercado es importante. En estos momentos el propósito de las empresas y negocios es el de resolver problemas, el de producir soluciones”.

Según el informe,  lo que no se mide, no se conoce, y lo que no se conoce, no se cambia. Pese al acuerdo en cuestiones como la crisis climática y la importancia del sector privado en su solución, los avances en materia social parecen ir un paso por detrás. ¿Por qué?

Una de las claves es la indefinición de cómo contribuir, de qué significa lo social o cómo ser inclusivo desde el propio negocio. Ya no es cuestión de proyectos puntuales, sino de un modelo nuevo. O, en otras palabras, una empresa comprometida con el crecimiento inclusivo busca cómo lograrlo a través de cualquier área de negocio y hacia todos sus grupos de interés.

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Desde el observatorio señalan que las empresas deben tener unos pasos en cuenta para poder implementar el crecimiento inclusivo.

  • Busca alianzas que se puedan sostener a largo plazo. Compartir propósitos y estrategias.
  • Contribuir es ser útil. Identifica tus objetivos de forma clara.
  • Crecimiento inclusivo es también un cambio en los modelos de empresas. El compromiso comienza en el interior de las organizaciones.
  • Cualquier organización puede contribuir. Adapta tu impacto social a la capacidad de la organización.
  • Responde a demandas reales con capacidades reales. Vincula negocio y compromiso social.
  • Garantiza la diversidad en los órganos de dirección y equipos de trabajo.
  • Apóyate en dinámicas y procesos ya asentados: retribuciones variables, obligaciones de reporting.
  • Contribuir también es innovar. Apuesta por soluciones de crecimiento inclusivo que puedan suponer un ingreso, no solo un coste.
  • Actúa con claridad, actúa con transparencia.