ALQUILER TURÍSTICO

¿Cómo han reaccionado los propietarios a la caída del alquiler turístico?

Los propietarios se han visto en la tesitura de elegir entre continuar en este nicho o sacar esa vivienda al alquiler residencial

Ante el desastre sufrido en el turismo por culpa de la pandemia, también en el alquiler turístico, los propietarios se han visto en la tesitura de elegir entre continuar en este nicho o sacar esa vivienda al alquiler residencial. Hay de todo, pero traemos unos consejos para quienes quieran continuar en el mercado del alquiler turístico.

Los propietarios se han visto en la tesitura de elegir entre continuar en este nicho o sacar esa vivienda al alquiler residencial

Los propietarios se han visto en la tesitura de elegir entre continuar en este nicho o sacar esa vivienda al alquiler residencial / PIXABAY

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Fran Leal
Fran Leal

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A nivel económico, el sector turístico está sufriendo las devastadoras consecuencias de la pandemia del coronavirus. Y dentro de este, el nicho de las viviendas de uso turístico tampoco están pasando por su mejor momento.

Tras unas primeras previsiones esperanzadoras, como las que anunciaba la Federación Española de Viviendas de Uso Turístico (Fevitur) a comienzos de verano, según las cuales un 45% de los españoles aseguraba preferir este tipo de estancia para estas vacaciones (de marcado carácter nacional), lo cierto es que el desarrollo de los acontecimientos no ha sido tan halagüeño como se esperaba.

Pérdidas millonarias en el sector

La caída sin parangón del turismo internacional tiene buena parte de la culpa de este profundo socavón en el sector de las viviendas de uso turístico. De hecho, según las previsiones de Fevitur, las pérdidas superarán este año los 3.000 millones de euros, con mínimos históricos en términos de ocupación. Y es que, a la parálisis total de los meses de confinamiento, se le han sumado las variopintas recomendaciones y medidas tomadas por otros países respecto a los turistas que visitan nuestro país, algo que ha dado la puntilla al verano: “La temporada está perdida”, ha lamentado Tolo Gomila, presidente de Fevitur. 

De ahí que esta federación se uniera a la petición de la CEOE al Gobierno para que impulse medidas urgentes para paliar la grave crisis turística que vive el país, porque la situación, como ha descrito la propia CEOE, es de auténtica “emergencia nacional”.

Los propietarios reaccionan

Con esta situación, los propietarios que cuentan con viviendas destinadas al uso turístico, una inversión que hasta ahora les reportaba una rentabilidad bien jugosa, han reaccionado para intentar paliar las pérdidas generadas en estos meses. Y una de las prácticas que más se está viendo es la de volver a poner la vivienda en alquiler residencial, el de toda la vida.

Un buen ejemplo de ello es lo que ha hecho Alberto Martín, que contaba con tres propiedades en Madrid, todas destinadas al alquiler turístico. De ellas, dos ya las ha pasado al alquiler residencial. Según nos cuenta, la decisión con uno de los pisos ya estaba tomada antes de la llegada del coronavirus, pero respecto al segundo, el virus sí precipitó la decisión: “No lo tenía pensado hacer, pero como al final con la pandemia el turismo se ha ido a 0, lo he tenido que pasar a residencial”, explica Martín.

Así pues, continúa con una vivienda en alquiler turístico a través de Airbnb, aunque no por mucho tiempo, ya que en septiembre u octubre piensa hacer “una pequeña reforma y lo pondré también en alquiler de toda la vida”, asegura. Esta estrategia viene motivada porque desde el 12 de marzo “he tenido solo dos estancias”, de tan solo dos días cada una. Y así, las cuentas no salen. 

Como a todos los españoles, a Martín le ha tocado hacer la declaración y ha tenido que pagar “un pastón”, justo en el momento en que Airbnb le reportaba 0 ingresos. “Yo contaba con los ingresos de marzo y abril para pagar Hacienda, pero al no tenerlos, te quedas tiritando”, expone. Por todo ello, y aunque Martín reconoce que no lo tiene aún muy claro, cree que “voy a seguir con el alquiler normal; todo va a depender un poco de si tengo malas experiencias con impagos o destrozos, pero si no es así, creo que continuaré con el residencial”, concluye este propietario.

No obstante, otros han decidido resistir: “Yo lo he mantenido en activo en Airbnb durante la pandemia, pero solo en casos en los que el huésped viniera con un certificado de su empresa para trabajar aquí”, nos relata el propietario de una vivienda en Cáceres que prefiere conservar el anonimato. “Tuve dos huéspedes argentinos que venían a España para dar apoyo en el Hospital San Pedro de Alcántara (de la ciudad) durante dos semanas”, nos cuenta. Y esa fue la única reserva que tuvo desde marzo hasta hace relativamente poco. 

En cambio, a diferencia de Martín, este otro propietario ha notado que “hace un mes se reactivó; he vuelto a la normalidad previa al confinamiento y en un mes he tenido unas 10 reservas, por lo que los números de agosto están en consonancia con épocas sin coronavirus”. Eso sí, la forma de reservar ha cambiado, y ahora se hace “de un día para otro”, con la incertidumbre revoloteando entre los visitantes, “pendientes de las posibles restricciones de movilidad y demás que se puedan implantar”, considera.

Como vemos, cada propietario reacciona como considera oportuno, pero también es cierto que el tipo de vivienda y el mercado (ciudad o barrio) en cuestión determinan también si la reactivación es más viable (visitantes nacionales) o menos (internacionales).

Optimizar la rentabilidad

Llegados a este punto, y sea cual sea nuestro caso, si somos propietarios y queremos mantener nuestra vivienda como alquiler turístico, desde la sociedad de tasación Instituto de Valoraciones han aportado una serie de consejos para sacar la mayor rentabilidad este año a este tipo de viviendas, que quizás valga la pena tener en cuenta.

En primer lugar, que los precios que estipulamos sean acordes al mercado, para lo cual tendremos que analizar tanto oferta como demanda de la zona para ajustar al máximo ese importe. Además, se podría decir que el marketing juega un papel determinante. Así, puede ser una buena idea lanzar promociones que ofrezcan descuentos por estancias más largas (algo que se podría ver favorecido también por la época de restricciones en movilidad). A la vez que el inquilino ahorra tiempo, dinero y preocupaciones, el propietario elimina gestiones, esfuerzos de desinfección y se asegura la ocupación de la vivienda más tiempo. 

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De la misma manera, en línea con la promoción, es vital dar visibilidad a la vivienda en los portales adecuados, otorgando la importancia que sin duda tiene a las fotografías, que son el elemento de captación de clientes diferencial. Más aún si lo que podemos mostrar son espacios abiertos y amplios, como piscinas, jardines o terrazas, tan demandados tras los largos meses de confinamiento.

Para terminar estas recomendaciones, desde Instituto de Valoraciones aconsejan poner el foco en la higiene y saber transmitir a los clientes el protocolo que seguimos al respecto, algo muy valorado en estos tiempos de pandemia. Y, por último, prestar atención al valor añadido que podemos ofrecer a los indecisos, es decir, que para diferenciarnos de la amplia oferta que existe en estos momentos, podemos incluir algunos extras que sirvan como gancho, como un préstamos gratuito de bicicletas, facilitar sillas y sombrillas de playa u ofrecer aparcamiento en las inmediaciones de la vivienda.