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Senyeres y estelades en la histórica manifestación de la Diada del 2012.

Paradojas del 1-O: los no independentistas tienen la llave

Oriol Bartomeus

Los datos del CEO ponen de manifiesto que solo existe un solo bloque monolítico en el país, el de los partidarios de la secesión

El viernes pasado el Centre d'Estudis d'Opinió de la Generalitat hizo públicos los datos de su esperado barómetro de verano. Esperado, principalmente, porque será la última encuesta que publique el CEO antes del 1 de octubre, la fecha en que el Govern de la Generalitat ha anunciado que tiene previsto convocar la consulta sobre la independencia.

La lectura de los resultados del barómetro no ha dejado contento a nadie, o les ha dejado contentos a todos, según se mire. Por un lado, el sondeo muestra un claro debilitamiento de las posiciones independentistas respecto a encuestas anteriores. Los partidarios de la independencia han perdido peso, situándose en el 34,7%, una cota que se veía desde junio del 2012, justo antes de la gran crecida independentista. En cuanto a la pregunta concreta de si se quiere que Catalunya sea un Estado independiente, los partidarios se sitúan en el 41%, la cifra más baja desde que se empezó a hacer la pregunta, en marzo del 2015.

Ahora bien, pese a estos datos, que parecen apuntar hacia un debilitamiento del independentismo, la pregunta sobre la intención de voto para el 1-O cumple a la perfección el sueño independentista: habría una alta participación (67%), de manera que la consulta quedaría legitimada, y el 'sí' ganaría de forma clara al 'no' (58% a 35%, con un 6% de blancos y nulos).

Los detalles

¿Cómo es posible que en un mismo sondeo se observen los peores datos para los independentistas y a la vez salgan claramente vencedores del 1-O? La llave, como casi siempre, está en los detalles. El electorado catalán no se divide en dos mitades, en dos bloques monolíticos que se expresan uniformemente en todas y cada una de las preguntas. 

Los datos del CEO ponen de manifiesto que solo existe un solo bloque monolítico en el país. El de los independentistas, que se muestran como tal en todas las cuestiones relativas al 'procés'. Si se consideran las preguntas referidas al 1-O, este bloque agrupa un 35% del total. Son los que están a favor de la convocatoria unilateral y tienen pensado votar 'sí' el 1-O. Conjuntamente, suman menos de dos millones de electores, casi exactamente el voto 'sí-sí' del 9-N.

A diferencia de este bloque compacto, el espacio del 'no', el conjunto de encuestados que se muestran contrarios a la independencia, no tienen nada claro qué harán el 1-O. De aquí vienen las diferencias en la encuesta. Aunque estos se muestren contrarios a la solución independentista, se dividen a la hora de decidir qué hacer en la consulta anunciada por el Govern Puigdemont. En el barómetro, el 43% dice que optaría por participar y votar 'no', mientras que un 32% no iría a votar y un 10% declara que aún no sabe qué acabará haciendo.

Precisamente son estos contrarios a la independencia que muestran intención de ir a votar el 1-O ( y votar 'no') los que acabarían asegurando el éxito de la convocatoria, tal y como dice el CEO, ya que sumarían a los dos millones de independentistas un millón más, lo que haría que la participación final pudiera situarse en un rotundo 67%. Si, en cambio, finalmente decidieran no ir, la participación del 1-O tendría muy difícil superar el mágico 50%.

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