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Al contrataque

PRÓXIMO ESTRENO. De la mano de Fernando Trueba, Penélope Cruz vuelve a ser Macarena Granada en La reina de España, continuación de La niña de tus ojos.

Boicots que buscan el miedo

Jordi Évole

Los que boicotean están ganando la batalla: gritan más, han ocupado las redes sociales y ganan terreno infundiendo miedo

La semana pasada se organizó un boicot contra la última peli de Fernando Trueba. El motivo, sus palabras al recoger el Premio Nacional de Cinematografía: «Nunca me he sentido español, ni cinco minutos de mi vida». Si no conoces a Trueba, igual piensas que estaba haciendo una declaración de principios. Quienes le conocen, saben que lo que buscaba por encima de todo era ironizar y divertir, como logró con el auditorio donde pronunció ese discurso. Me sabe mal que los del boicot no vean La reina de España porque se van a perder algo que les gustaría: Willy Toledo haciendo de guardia civil.

Yo sé que diciendo esto muchos que no me conozcan pensarán: «Claro, elÉvole, catalán, seguro que independentista, todo lo que se diga contra España le parece bien». No es así. Les pondré otro ejemplo. Al último pregonero de las fiestas de Barcelona, el escritor Javier Pérez Andújar, le intentaron boicotear y luego contraprogramar, porque en un artículo había calificado una manifestación de la Diada de «parque temático del independentismo», y en otro había defendido a una política catalana que utilizó despectivamente el término catalufo. Si los que le contraprogramaron hubiesen leído a Andújar y conociesen su estilo no creo que se hubiesen indignado tanto.

EL RESTO NOS AUTOCENSURAMOS

¿Qué pretende esa minoría que boicotea? Pues que ni a Trueba ni a Andújar se les ocurra volver a decir algo como lo que dijeron, porque si lo repiten ya saben a lo que se exponen. Tienen cosas en común los boicoteadores de Trueba y Andújar pensando, supuestamente, tan diferente. Pero los que boicotean están ganando la batalla: gritan más, han ocupado las tan sobredimensionadas redes sociales y ganan terreno infundiendo miedo. Y el resto nos autocensuramos. Esta semana me ha faltado una respuesta pública más contundente del mundo de la cultura, del periodismo y de la política ante la campaña organizada contra Trueba. Ha habido excepciones, sí. Pero, ¿tenemos miedo de que si defendemos a Trueba nos linchen como le han linchado a él?

Desgraciadamente es comprensible. El mundo de la cultura en general, y del cine en particular, viven bajo sospecha en este país: «subvencionados», «vividores», «los de la ceja»... Como si la cultura fuese algo inútil, innecesario para una sociedad en crisis. Se subvenciona el sector del automóvil y nadie se queja, pero subvencionar cine español es superfluo. No se destaca que el sector cultural aporta más de 3% del PIB, o que por cada euro de subvención la industria del cine le devuelve dos al Estado. Como dice el Francisco Franco de la peli de Trueba interpretado por Carlos Areces: «Trabajar por el cine español también es trabajar por España».

La propaganda anticine español ha hecho mella. Pero no cedamos más. Defendamos públicamente lo que otros se quieren cargar. Si hasta el mundo de la cultura cede ahí, estamos perdidos. Como dice megáfono en mano Javier Cámara: "¡Accióóóóóón!”.

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