El Periódico

EL FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO DE CATALUNYA

Amor y oscuridad

Cary Fukunaga, director de 'Sin nombre', esboza la parte terrorífica de Jane Eyre, el clásico de Brontë

DESIRÉE DE FEZ
SITGES

Domingo, 9 de octubre del 2011

El director californiano Carey Fukunaga, ayer en Sitges.

así, a priori, suena raro la inclusión de Jane Eyre, nueva versión del inmortal de Charlotte Brontë, en la parrilla de un festival dedicado al cine fantástico y de terror. Pero no, ya la primera escena de la película, oscura, tenebrosa, inquietante, fantasmal, justifica su presencia en el festival de Sitges. Ayer se proyectó en la sección oficial, aunque fuera de competición.

Cuando aceptó la propuesta de llevar al cine Jane Eyre, el californiano Cary Fukunaga tuvo claro que no quería reflejar sólo la parte romántica del clásico, base de otras adaptaciones de la novela. «El libro de Brontë tiene muchos elementos de terror, sobre todo en su primera parte. Y uno de los desafíos, una de las dificultades de hacer una adaptación fiel de la novela, era incluir esos elementos sin romper el tono de la película, sin que pareciera otra película. Quizá sea esa la razón por la que otros directores que han adaptado el filme han prescindido de esa parte terrorífica», explica a este diario el cineasta, que ha contado en su búsqueda de un tono a la vez romántico y tenebroso con la complicidad de Adriano Goldman, también director de fotografía de su anterior Sin nombre (2009).

El resultado es una película de una belleza formal incontestable y cuya atmósfera (Goldman debería ganar el Oscar por la increíble fotografía del filme) refleja a la perfección las emociones --intensas y obligadamente reprimidas-- de los personajes de la historia. Un fascinante melodrama de época que tiene en la inspirada interpretación de los actores, Mia Wasikowska (Alicia en el país de las maravillas), Michael Fassbender y Jamie Bell otro de sus puntos fuertes.

DEPURACIÓN FORMAL / Fukunaga, que ha cambiado completamente de registro tras dirigir Sin nombre, un aplaudido thriller independiente con pretensiones sociales y de acerado realismo, no ha buscado modernizar el clásico de Brönte, sino ser fiel al texto y hacer que los lazos con la actualidad fluyan de manera natural y tengan que ver con la modernidad de una novela, en palabras del director, «sobre el deseo de libertad», profundamente adelantada a su tiempo: «No hay ninguna voluntad de modernizar una historia de otra época o al personaje, como puede haberla por ejemplo en Maria Antonieta, de Sofia Coppola, una película que me encanta pero que va sin duda en otra dirección. Si ella, directora que me fascina, exploraba allí la emoción en la imaginería visual, nosotros hemos huido aquí de lo estético en busca de lo ascético, de la depuración formal, de la ausencia de abalorios, de adornos florales».

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