El Periódico

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ESPERADA REFORMA MIGRATORIA EN LA ISLA DEL CARIBE

Cuba retira el pestillo

Los cubanos pueden ya viajar al extranjero sin necesidad de solicitar un permiso especial

TONI CANO
MÉXICO

Martes, 15 de enero del 2013

Pasaporte nuevo 8 Una mujer muestra en La Habana su pasaporte recién expedido.

Cuba abre la puerta, pero no de par en par. El Gobierno cubano puso ayer en vigor la ansiada flexibilización migratoria, anunciada el pasado mes de octubre, que elimina restricciones para que los cubanos viajen al exterior y los emigrados puedan visitar la isla, en una de las reformas aparentemente más populares de las emprendidas por el presidente, Raúl Castro. No obstante, buena parte de la población, sobre todo los disidentes, muestra cautela o escepticismo sobre el alcance real de esa libertad de viajar. Como señala desde La Habana el periodista Enrique Pérez, «hay mucha incertidumbre y confusión sobre los cambios migratorios».

Tras más de medio siglo de draconianos y costosos trámites para conseguir la llamada 'tarjeta blanca' -el odiado permiso de salida al que había que unir la 'carta de invitación' y otros documentos--, a partir de ayer los cubanos pueden viajar al extranjero simplemente con su pasaporte en regla y, si es el caso, con el visado que exija el país de destino. Asimismo, la nueva ley migratoria amplía el tiempo de permanencia en el exterior de 11 a 24 meses sin necesidad de más trámites consulares, como antaño, para conseguir la prórroga.

Con el fin de «normalizar las relaciones de la emigración con su patria», la reforma flexibiliza también algunas condiciones para que los cubanos que abandonaron la isla puedan visitarla durante 90 días sin prórrogas, plazo que se amplía a 180 días para lo que se fueron legalmente, y no en balsas, y tienen permiso de residencia en el exterior. La ley permite incluso la «entrada temporal» a quienes se fueron «ilegalmente» y si hace más de ocho años de su salida del país.

Nuevos filtros

Pero otra suerte de 'tarjeta blanca' pesa aún sobre la movilidad de los cubanos, ahora a través de la concesión del pasaporte. Las autoridades pueden denegarlo por razones de «interés público», o de «defensa y seguridad nacional». Y los disidentes denuncian que «ese será ahora el filtro para poder salir del país». Con el objetivo de evitar el «robo de cerebros formados por la revolución», las limitaciones continuarán para los cuadros directivos, médicos, otros profesionales y atletas que se consideren «vitales». Y probablemente para los opositores que el Gobierno considere más inocuos dentro que fuera de la isla. «Un grupo minoritario de personas estará sujeto a regulaciones especiales para su salida del país, lo cual no implica una prohibición, sino que deberán recibir la autorización correspondiente», señala el diario 'Granma'.

De momento, las colas para conseguir pasaporte han aumentado y los cubanos se pasan una lista de 35 países que no piden visado y sopesan las razones para largarse a lugares como Mongolia, Haití, Rusia, Serbia, Camboya o Uganda. Eso, si pueden costear los 100 dólares del pasaporte con un salario mensual que apenas llega a los 20 dólares. Pero como dice Rubén Osorio, que tiene una cafetería en La Habana, «en Venezuela o en Angola ganaría en un mes lo que no he logrado en Cuba durante años».

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