La formación ecologista Equo, que en Catalunya no se presenta porque ha llegado a un acuerdo con ICV, pero sí en casi toda España, no solo comulga con las propuestas verdes, sino que, al igual que otras formaciones pequeñas, pretende captar el descontento con el actual sistema democrático. Su líder, el expresidente de Greenpeace, Juan López de Uralde, reniega de la "utilización partidista" del movimiento 15-M, si bien muchos indignados apoyarían a pies juntillas algunas de sus propuestas.
Equo va más allá de la petición de una ley electoral que conceda el mismo valor a todos los votos, como exigen IU e UPD, los otros grandes perjudicados por el sistema actual, y solicita medidas más radicales como la aprobación de una ley de participación ciudadana que pueda revocar los cargos electos. Asimismo apuesta por vincular las subvenciones públicas a los partidos a su "apertura a la ciudadanía, su transparencia y democracia interna".
Equo propone también un sistema de doble papeleta para el Congreso que mantenga la votación a listas de partidos aunque desbloqueadas y tenga un apartado de elección directa de diputados en listas abiertas. El paquete de medidas para fomentar la participación ciudadana se completa con la creación de consejos de ciudadanos, el voto on line y la mejora de las iniciativas legislativas populares.
La formación ecologista está desarrollando una campaña austera, con mesas en la calle, celebración de conferencias y sobre todo mucha agitación en las redes sociales. La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas le otorga un escaño en Valencia, donde concurre en coalición con Compromís.